12 Él no murió por vos, al menos no de esa una única manera que nos hicieron creer (Sustitución Penal) Parte 3

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STOP!

Antes de continuar analizando la historia, la VIGENCIA y los excesos de la PENAL SUSTITUTIÓN, vamos a realizar un recorrido por algunos términos que son propios al ámbito de la soteriología. ¿Eh? Nada grave. So.te.rio.lo.gía Ni más ni menos que una rama de la teología que se ocupa específicamente de lo que venimos hablando. Se caracteriza por analizar y exponer las discusiones sobre la salvación a lo largo de la historia.

THE TIME MACHINE

 En esta entrega estaremos realizando un rápido viaje al pasado para tratar de responder algunas preguntas “pendientes” e inevitables en relación a la PENAL SUSTITUTION, el gran dogma evangelical.

ENTRE SACERDOTES, REPRESENTANTES, MEDIADORES, ALTARES Y SACRIFICIOS

Entonces, ¿qué hacemos con todas esas palabras? ¿Qué hacemos con la cultura del sacrificio?  El varietal de sacrificios del antiguo testamento -a lo largo de la historia- desafió a unos cuantos pensadores, antropólogos y teólogos para que explicaran mediante diversas teorías, el origen y el propósito de los mismos.

No vamos a ahondar en cada una de ellas, sino más bien, mencionarlas a fin de reflejar que no existen únicas interpretaciones sino varias maneras de explicar las cosas y, obviamente, recordar que estas diversidades, con frecuencia, se complementan.

Tenemos así, sacrificios interpretados cómo obsequios o cómo comunión o cómo un mix de las anteriores, es decir, del obsequio y de la comunión, o sacrificios como vitalidad, o sacrificios como del suplemento al lenguaje, y/o sacrificios como algo mágico, etc.[1]

¿Y la cruz? ¿Qué hacemos con la cruz entendida como sacrificio?

Primero reconocer que no es un hecho aislado de la cultura hebrea, sino que las religiones de la época, ya tenían sus sistemas sacrificiales. Claro es, que con el correr del tiempo la moral judía buscó refinar y distinguir su sistema del resto.

En los tiempos de Jesús y hasta la destrucción del templo en los 70 d. C, la costumbre de los sacrificios seguía vigente. De manera que era cotidiano y estaba socialmente naturalizado este sistema de comunicación con la divinidad. ¡Entonces, era –DADO EL CONTEXTO- LA INTERPRETACIÓN MÁS ESPERADA! Y, sin embargo, TODA INTERPRETACIÓN ES DIGNA DE INTERROGACIÓN.

 ¿Cómo explicar la ausencia de los sacrificios sin un templo físico? Bueno, considero yo, que la espiritualidad radical de Jesús, provisionó una salida a estos interrogantes existenciales.

Una pizca de semiología, nos ayudará a comprender que las palabras no son una irrupción mágica en la vida de los humanos, sino que son convenciones y elaboraciones sociales, que con el correr del tiempo suelen variar o re-significarse. Por esto mismo, palabra de Dios en palabra de hombre… Ni siquiera Jesús escapó a las limitaciones del lenguaje.

¿Cómo explicamos los sucesos de la vida? Con las palabras vigentes de nuestro tiempo.

¿Cómo explicamos los eventos más dramáticos de nuestra existencia? Con las palabras disponibles de nuestro contexto.

Entonces, ¿qué iban a hacer con palabras como sangre, pacto, cordero, ofrenda, sacrificio, templo? Obvio, adivinaste:  Asociarlas, compararlas, metaforizarlas, re-significarlas. Es lo que solemos hacer cuándo algo nos DES-CO-LO-CA.

Por eso mismo encontramos en los evangelios sinópticos, en las epístolas paulinas, en las cartas de Pedro y en Hebreos, interpretaciones de la muerte de Jesús como sacrificio.

Además, ¿no podría ser vista su muerte como una instancia más en la superación de los sistemas sacrificiales de las culturas tribales?

De hecho, es una historia acerca de la humanidad creciendo en madurez, dejando atrás la idea de que lo divino necesita sangre. Ese es el gran salto que ocurre en el Nuevo Testamento.

Ellos vieron su muerte como el fin de todo aquel sistema de derramamiento de sangre.[2]

Sin embargo, también aparecen interpretaciones de la muerte de Jesús, como propiciación y como sustitución (pero no penal sino hasta San Anselmo) y también como rescate y reconciliación.

Siguiendo a Garrett, mediante esta serie de metáforas, los primeros cristianos expresaron la muerte y resurrección de Jesús.

¿Qué hacemos con la palabra expiación?

Muy bien, antes que nada, como suelo decir, forever greeks! Nuevamente la cultura helena tiene que ver y muchísimo en interpretaciones y credos de nuestra actualidad evangelical.

La palabra expiar, no surge del contexto hebreo. Es decir, no existe. Obvio, hay parecidos y similares. Pero ninguno significa lo que significa expiar.

Ok ¿qué significa propiciar? ¡¿Cómo?! ¿No estamos hablando de expiar? Bueno, son como sinónimos…

Entonces, Ilaskomai que significa propiciar o dependiendo del paladar del traductor, expiar; expresa la idea de apaciguar a los dioses. Conseguir su favor o aplacarlos.

Había que seducirlos, conquistarlos y ganarse el favor de ellos. Porque se habían enojado o airado… Algo muy común en la mitología griega.

Es muy INTERESANTE y SIGNIFICATIVO que el sustantivo Ilasmos, traducido como propiciación e Ilasterion, traducido como propiciatorio, aparecen SOLAMENTE dos veces en todo el Nuevo testamento.[3]

Finalmente, a lo largo de la historia, sobre todo durante finales del siglo XX, Ilasterion e Ilasmos tuvieron dos posibilidades. Es decir, dependiendo de las posturas teológicas de los traductores, fueron traducidos como propiciación o como expiación.

Ahora, el Dios que nos presenta la historia hebrea y que se expresa en los diversos libros de la Biblia, no es ni el dios dominado por pasiones emocionales (de la mitología griega) ni el dios inmutable o impasible en el que todo es movido hacia él, sin él ser movido por nada (como en Platón o Aristóteles). ¿Para tener en cuenta no?

¿Qué hacemos con la sangre? De la violencia al morbo show sanguíneo evangelical…

En palabras del gurú, maestro, apóstol a las naciones, gran sabio y preacher pop… Es decir, en palabras de Rob Bell (Obvio, chiste y exageración de mi parte):

 Dios no necesita sangre. Ni matar a alguien para estar contento con la humanidad.

Es por esto que el escritor del libro de Hebreos sigue hablando de cómo Dios no necesita de la sangre de animales. Dios nunca la necesitó. Nosotros fuimos. Ofrecer sacrificios salió de una profunda necesidad humana de hacer algo acerca de la culpa, la vergüenza, el pecado y la inquietante sensación de que no habías hecho lo suficiente para mantener a los dioses de tu lado.[4]

 ¿Entonces de donde viene tanta fascinación por la sangre de Jesús? La sangre como elemento mágico, la sangre como amuleto, o cómo eso que nos “cubre” o nos “protege” de… o cómo conjuro y defensa frente al mal… Bueno, es una pésima interpretación de la sangre derramada en el asesinato de Jesús.

Es consecuencia también, de la persistencia de cierta tendencia tribal y barbárica dentro del cristianismo mezclada con algo de la espiritualidad New Age, de la cultura de la instantaneidad y consumo. Y, de los excesos y falacias de la autoayuda.

Así, la sangre cristo-evangelical, porque ni siquiera los hermanos católicos hicieron tanto pop show con la sangre, es un producto. Nada más y nada menos que un producto listo para consumir. Solo apto para paladares dogmatizados. O sea, algo completamente insípido e impertinente y hasta repulsivo para la mayoría de la humanidad.

Soluciones mágicas e instantáneas para cristianoides dependientes de sistemas autoritarios, sectarios, bibliolátricos y ecleciocéntricos.

 BACK TO THE FUTURE

Vayamos pegando la vuelta. Pongamos en nuestra máquina del tiempo la fecha 15/04/0033… Bajamos del Delorean y… ¿Qué vemos? (Lo siento es mi película favorita… jeje).

Traición, terrorismo de estado, complots, agitación social, muchas minorías contentas, muchos poderosos muy molestos y un terrible y escandaloso asesinato.

De manera que la historia más objetiva (obvio, doy por sentado lo de la subjetividad) es que él fue asesinado. Esos son los hechos más concretos que comunican los evangelios.

¡Peeeroooo el anunció su muerte, ya lo sabía! Claro, cualquiera que se mete de esa manera con la injusticia, con los sistemas que oprimen y contra todo lo que desecha la vida y deshumaniza, sabe qué, en la medida que se involucre contra todo ese reino del mal, su vida está en cuenta regresiva…

Nos vemos en la próxima y quizás última entrega, de esta alocada miniserie “EL NO MURIÓ POR VOS”.

¡CON.TI.NUA.RÁ!

 

 Yoe De simone

 

[1] Garrett, Teología sistemática Vol. II Casa Bautista de publicaciones, Canadá, 2000. Pág. 17-18

[2] Rob Bell, ¿Qué es la Biblia? Cap. 72 La pregunta que sigue llegando.

[3] Garrett, Teología sistemática Vol. II Casa Bautista de publicaciones, Canadá, 2000. Pág. 21

[4] Rob Bell, ¿Qué es la Biblia? Cap. 72 La pregunta que sigue llegando.

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