07 Mr. Hermes (Hermenéutica)

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El intermediario

Y como no podía faltar, nuevamente helenos al acecho. Más si se trata del origen de los términos, más si se trata de textos bíblicos. ¡Comencemos!

¿Mr. Hermes?

Muy bien, en la mitología griega, era un intermediario, nada más y nada menos que el mensajero entre los dioses y el público en general. Y de ahí, obviamente, adquiere existencia terminológica la ciencia hermenéutica.

MÉTODOS

Al hablar de ciencia, hablamos de disciplinas, de normas, pautas y de principios “para”. Entonces, ya podemos ir observando que, si hablamos de Hermenéutica, hablamos de una ciencia intermediaria, de un sistema teorético y también de toda una TRADICIÓN INTERPRETATIVA que media entre eso que se quiere dar a conocer o decir y los destinatarios. Y volviendo al sentido interno del término, al arte de explicar, traducir, interpretar, etc.

EXÉGESIS VS HERMÉUTICA

Muchas veces se utilizan como sinónimos, y si bien es algo bastante usual, lo cierto es que exegesis se refiere más bien a la pretensión de extraer el significado de un texto.

No son enemigos, se complementan, pero se debe tener en cuenta que la exégesis se refiere a lo textual, mientras que la hermenéutica en tanto sistema de interpretación, abarca la comunicación en general, verbal, no verbal, escrita, etc.

ÁMBITOS

Ambas se utilizaron y utilizan específicamente en textos religiosos (sí, no me gusta decir textos sagrados…), filosóficos, a veces en derecho jurídico, en literaturas clásicas y, en consecuencia, en filología. Por esto mismo, no es frecuente escuchar afirmaciones como “estoy haciendo hermenéutica de tal o cual periódico o de tal medio de comunicación”.

YO INTERPRETO, TU INTERPRETAS, NOSOTROS… ¿INTERPRETAMOS?

Hay algo sumamente destacable que sucede a partir de la Reforma protestante de los tiempos de Lutero, y es que la interpretación del texto bíblico no puede estar sujeta, únicamente a la tradición y en consecuencia a la institución.

Si bien la “Sola escritura” -una de las máximas de la reforma- en la actualidad puede/debe ser cuestionada y revisada, es imposible negar que en esos tiempos significó un manifiesto de igualdad y libertad. Mediante el cual, toda persona podía tener acceso al texto bíblico para leer, preguntar, preguntarse, decir, cuestionar y denunciar. Como también desarrollar su fe y espiritualidad en pequeñas comunidades.

Sin embargo, en la América latina evangelical, entre tantos “ungidos”, “apóstoles”, “súper líderes” y “siervos del señor” dando vuelta, parece que este principio esta amarillento, en desuso y tiende a desaparecer. Porque claro, “no toques al ungido”, “no contradigas al líder”, “las palabras del cristiano son sí y amén”, “no sea cosa que pierdas la cobertura espiritual”, “sujétate”, “si desobedeces… el diablo…”, “no le abras la puerta al diablo”… ¿te suena?

Con el afán de que las cosas “funcionen” más rápido y sobre todo que la “eclesiología” de moda de sus frutos –numéricos, obvio-, con el fin de “cristianizar de un solo color”, volvemos a repetir viejos males de la historia del cristianismo, clericalismo, verticalismo, autoritarismo, un retorno a las supersticiones medievales. Valorando más los dogmas (evangélicos en nuestro caso) que la humanidad y la espiritualidad de las personas. Algo que Jesús, no estuvo dispuesto a negociar. Volvemos también, a una lectura súper espiritualoide, fanática, literalista y anacrónica. Sin ninguna consideración sobre el contexto. Algo que también sucedía en la época medieval…

IMPERTINENTES

Como si el mundo de hoy no necesitara para nada, personas que den sabor a la tierra con propuestas de diálogo, de tolerancia, de aprender a escuchar, a preguntar, a cuestionar, a decir, a tomar decisiones, a comprometerse, a liberarse. A rebelarse de los sistemas que oprimen y enajenan conciencias.

COHEREDEROS

“Si aplicamos siempre los mismos métodos…obtendremos siempre los mismos resultados” (Parafraseando a Einstein)

Me voy a referir muy brevemente en este espacio, a los métodos hermenéuticos en la historia, LEGADO que cada comunidad va adquiriendo con muy poca conciencia de ello. Y si vamos rápidamente a la historia, podemos ver como la iglesia de Alejandría, de perfil griego, tenía un método hermenéutico alegórico, su contra parte, la comunidad de Antioquía tenía un método más del tipo literal.

Con el correr del tiempo, en el periodo escolástico medieval, todo se interpretó de acuerdo al sentido alegórico cristológico llegando a dejar de considerar el contexto histórico y literario del texto. Y por supuesto, toda interpretación debía estar bien alineada con la tradición y con el papa/monarca de turno.

PERMISO, UNA PEQUEÑA INTERVENCIÓN

Y si te pones a considerar como el pueblo evangélico en general se relaciona con los textos de la Biblia… ¿Qué métodos predominan? Sí, Alegórico espiritual y el literal. Un interesante ejercicio para el hogar podría ser que busques ejemplos… (al menos en Google) sobre cómo sería una interpretación alegórica y cómo sería una literal. Te sorprenderías de lo vigente que están en las diversas iglesias y si de megachurch se trata, mucho más.

CONTINÚO

La modernidad dio origen a los métodos hermenéuticos histórico críticos. Los cuales con un claro perfil científico abogaron por fuentes, autores y fechas de textos entre otras cuestiones.

Hacia el siglo 20, hay un retorno al mensaje y contenido de lo que la Biblia tiene para decir a la humanidad. Un volver a la Biblia en tanto, no como libros de historia o de ciencia sino como libros de elaboraciones teológicas.  Como también, a partir de los aportes de Bultmann se propone una hermenéutica existencial. En esa misma época, un tal Karl Barth elaboraría una hermenéutica cristológica.

Estas nuevas maneras de abordar los textos bíblicos en combinación de los géneros literarios en la Biblia, como también de la situación vital de quién interpreta el texto, es decir, su cultura e ideología epocal, amplían significativamente el horizonte de la interpretación.

Este brevísimo recorrido indicado, posibilitó la aparición de lo que se conoce como “Nueva Hermenéutica” como contrapartita, pero también como complemento de la antigua hermenéutica la cual se ocupaba más del texto, sus palabras, su contexto cultural, su estilo literario y su trasfondo histórico.

Así la denominada “Nueva hermenéutica” considera la situación del intérprete, su contexto, sus presupuestos y la tradición eclesiástica en la que está inmerso, desde la cual lee los textos. Gestando de esta manera una hermenéutica contextual y en diálogo con: la época a la que se dirige y también, en conversación y conciencia de la época desde la que se inicia el recorrido.

¿No te suena raro que justo los métodos que surgen a partir de la modernidad sean completamente desconocidos por la mayoría? ¿Te acuerdas de la actitud fundamentalista hacia todo lo que refiere a la modernidad? ¿Recuerdas cuál es la principal influencia misionera y teológica de América Latina?

¿Se animarán las iglesias a integrar todas estas miradas? ¿No es necesario y saludable trabajar los textos de un modo interdisciplinario y en diálogo con la humanidad de la época? En tiempos de extremismos, ¿no es pertinente apostar al diálogo?

ENTONCES…

Todo esto nos lleva a lo de siempre. ¿Cómo te relacionas tú con los textos de la Biblia? ¿Eres consciente de los presupuestos teológicos y hermenéuticos desde los cuales partes? ¿Tomas en cuenta la influencia de tu denominación? ¿Cómo lo haces en tu comunidad de fe o Iglesia? ¿Comparten diversas perspectivas o solo se escucha una campana? ¿Se gesta el diálogo o se utiliza el recurso del miedo para no pensar y cuestionar? ¿De cuántos vicios hermenéuticos nos tenemos que librar? ¿Nuestras interpretaciones son creativas o repetitivas?

Como dice la frase citada por John Wesley y reiterada por tantos referentes del cristianismo “En lo fundamental, unidad, en lo secundario, libertad, pero en todo reine el amor”.

¡Hasta la próxima!

 

Yoe De simone

 

 

BIBLIOGRAFÍA

González, Justo. Diccionario teológico, Clie. Barcelona 2010

Martínez, José M. Hermenéutica Bíblica, Editorial Clie. Barcelona 1984

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