06 Inspiración

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Decíamos en la entrega anterior, que los términos de INFALIBILIDAD E INERRANCIA se relacionan directamente con criterios de INSPIRACIÓN bíblica. Y LO QUE SUBYACE ES: EL TEMA DE LA VERDAD. O sea, garantizar que lo que se lee es efectivamente certero.

THEOPNEUSTOS Y FENOMENOI

El primero aparece en el trilladísimo 2da. Timoteo 3:16, “Toda escritura es INSPIRADA…”, mientras que el segundo, lo encontramos en 2da. Pedro 1:21, “hablaron de parte de Dios, IMPULSADOS por…”.

Theopneustos indica “soplo de Dios”, Fenomenoi tiene que ver con “ser llevados, movidos”, cómo lo es un barco de vela al ser impulsado por el viento. (1)

INSPIRADA, UNA “PIZCA” DE CONTEXTO

Nada más y nada menos que 100 años después de la Poética de Aristóteles, se transcribe al griego gran parte de lo que hoy conocemos como Antiguo Testamento, bajo el nombre de la Septuaginta.

Es importante, considerar algunas cuestiones en torno a la reflexión estética griega, ya que en esta preocupación por la idea de lo bello se encuentran elementos que refieren a las nociones de inspiración.

La cuestión era esclarecer si el poeta era poseído por el dios, o el poeta se transportaba al mundo de los dioses, o se dirigían a estos en busca de tal estado, o era producto del ánimo, o era producto del ejercicio y de una habilidad personal.

De manera que el problema de cómo es la inspiración o como se recibe esa inspiración, no es solo un problema del cristianismo.

Realizo esta breve mención para ampliar el horizonte, no para tratar el tema de la poética griega (fascinante, por cierto), que resumiendo –bestialmente- desde una perspectiva platónica se hace un fuerte énfasis en la donación gratuita y arbitraria por parte de los dioses y desde su alter ego, es decir, desde la perspectiva de su discípulo Aristóteles, se hace énfasis más bien en una producción, una destreza racional y humana. Ambas nociones devienen de ese contexto griego.

Ya en estas dos vertientes se encontraba el problema de si el poeta era totalmente poseído por la divinidad o si se tratada de una habilidad personal. De manera que los problemas para legitimar creaciones artísticas ya tenían un cierto recorrido.

Entonces INSPIRACIÓN tiene que ver con el peso de lo verdadero, con la expresión e interpretación de un artista, con la veracidad de su creación, es decir, de su obra de arte. Y de qué modo, se valida esta creación entre otra.

Siguiendo a José Martínez al referirse a la cultura griega, “lo que de fraudulento o demoníaco pudiera haber en aquellos oráculos no modifica el concepto de inspiración existente en la mente popular cuando Pablo declaró: “que toda escritura es inspirada divinamente”. Sus lectores tanto judíos como griegos, entenderían perfectamente lo que quería decir: que la escritura era la obra de hombres especialmente asistidos por el Espíritu de Dios para comunicar el mensaje de Dios”. (2)

Sin embargo, la acción divina sobre los hagiógrafos no debe entenderse en todos los casos como un fenómeno de manifestaciones psíquicas extraordinarias, tales como la visión el trance, el sueño, audición de voces sobrenaturales, estados de éxtasis en los que el hombre es mentalmente transportado más allá de sí mismo. Podía consistir simplemente en la influencia sobre el pensamiento o en la guía divina que dirigiera la investigación y la reflexión del escritor. (3)

Tampoco debe interpretarse la inspiración en sentido mecánico como si Dios hubiese dictado palabra por palabra cada uno de los libros de la Biblia. (4)

VOLVAMOS

Entonces tenemos dos claras tendencias en lo que refiere a INSPIRACIÓN y VERACIDAD, o es un DICTADO VERBAL o ES UNA INSPIRACIÓN DINÁMICA. En la primera perspectiva, el hombre solo copia pasivamente lo que escucha de Dios. En la segunda, Dios, TOMANDO COMO PUNTO DE PARTIDA LA HUMANIDAD Y LOS ELEMENTOS CULTURALES DE CADA ÉPOCA de quien escribe o de quienes escriben… tiene algo muy relevante y pertinente para decir, sin anular por supuesto el factor humano. Típico estilo Dios.

STOP!

Espera, ¿dijiste quien o quienes escriben? Yeah! Recuerda que hay libros que no dependen solo de un autor, sino de discípulos suyos que continuaron su labor, algo que no solo se da en algunas de las cartas “atribuidas a Pablo”, ej. Efesios (entre otras), sino también en el libro de Isaías (entre otros), teniendo entonces por ejemplo a un tal “deutero Isaías”… WOOW sé que eso es fuerte y ácido, sobre todo si es la primera vez que lo escuchas.

Por último, quisiera decirte, que hay varios matices contenidos en ambas vertientes, pero que por cuestiones de extensión no vamos a tratar aquí.

¿Y EN EL ANTIGUO TESTAMENTO?: FENOMENOI

Bueno, es evidente que en el AT no se lee con frecuencia la muletilla evangelical “La Biblia dice”… Peeeroooooo hay un término, un encabezado, un recurso estilístico que es frecuente en la actividad profética y nos referimos específicamente al famoso “Así habla Yahvé”, conocido también como “Oráculo de Yahvé”, “El señor me envió o me ha enviado”, “Es la boca de Yahvé la que…”, entre otras variantes legitimadoras.

OTRA “PIZCA” DE CONTEXTO

Si bien en el AT no hay una mención directa a INSPIRACIÓN, como lo vemos en el caso de 2da. Timoteo o 2da. De Pedro, sin embargo, se refiere al fenómeno profético sucedido en tiempos de los profetas y patriarcas de Israel. Indicando que éstos fueron movilizados por el Espíritu de Dios a decir tal o cual cuestión.

Y como éstos tampoco podían escapar a los códigos comunicacionales de su tiempo recurrían con frecuencia a una fórmula propia del Antiguo Oriente: “Así habla/ha dicho…”. Sí, la que indicaba en el párrafo anterior.

CUESTIÓN DE PROTOCÓLOGO Y DE SEGURO

Esta fórmula que se utilizó en Mesopotamia, más tarde en Persia y también Egipto. Es también similar a la que luego veremos en el Apocalipsis.

Era un recurso de diplomacia mediante el cual emisarios y embajadores lo usaban para introducir su mensaje, previniendo también, la reacción más airada que podía provocar tal mensaje. (5) Sobre todo si no era un lindo mensaje.

Así, los profetas se presentaban como mensajeros e investidos por la autoridad de Yahvé. De este modo aseguraban al pueblo que la palabra o el juicio procedían de Dios y no de la opinión personal o de la fantasía de sus enviados. De cualquier manera, los profetas eran conscientes de haber recibido un mensaje, sintiéndose llamados a comunica ese mensaje. (6)

De hecho, él término hebreo Nabí, que en la Septuaginta griega se traduce por “Profeta”, tiene su raíz hebrea en el término nb´ (por cierto, en el hebreo las vocales se agregaron… mucho, mucho después… OUCH).

Esta raíz significa “llamar”. En consecuencia, Nabí, hacía referencia a “uno que es llamado” por Dios para decir algo.

DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

Es de suma importancia mantener el doble carácter de la Escritura. La exaltación desmedida de cualquiera de sus aspectos conduce a error. Pretender salvar la plena inspiración de la Biblia y lo que de divino hay en su origen, anulando prácticamente su componente humano, sería introducir en la bibliología una nueva forma de docetismo. La enseñanza doceta pugnaba por salvaguardar la plena divinidad de Cristo negando lo real de su humanidad. (7)

En los sectores evangélicos conservadores (y en la América Latina evangelical) se tiende al desequilibro por el lado del énfasis en el elemento divino de la Escritura, por lo que debemos ponderar objetivamente la dimensión humana de esta. Para no caer en la acusación de “Bibliolatría”. (8)

ESFUERZOS PSUEDO CIENTIFICISTAS

Entonces, muchos hermanos en la fe muy bien intencionados, aunque pobremente capacitados, por querer demostrar “las verdades de Dios” por querer “alcanzar” esas almas que “se pierden en el fuego y azufre” terminan recurriendo a argumentos mágicos, pseudo espirituales y docetistas. Divinizando extremadamente una colección de textos para brindar respuestas y garantías en tonalidad científica. Claro que cuando la ciencia descubre algo que complica algún dogma… sí, sí, ciencia mala, “espíritu de este mundo” y esas cosas…

RESULTADOS

Incoherencia, descreimiento y desvalorización de todo lo que la Biblia tiene y puede decirle hoy en día a la humanidad. O sea, el resultado es totalmente el opuesto, solo logran asegurarse el “Sí” y el “Amén” de los de adentro, mientras que los de afuera con esa modalidad seguirán afuera. Y POR LO GENERAL, QUIEN BUSCA IMPONER SU VERDAD, SU ÚNICA CONCEPCIÓN DE LA REALIDAD, RECURRE A UNA INTERMINABLE SERIE DE AFIRMACIONES ENCABEZADAS POR “LA BIBLIA DICE” PICOTEANDO INDISCRIMINADAMENTE VERSÍCULOS DE CUALQUIER PARTE DE LA MISMA.

ASPIRINAS, POR FAVOR

¿Podremos tomar conciencia de lo importante y pertinente que es tener noción de las diversas alternativas que hay a la hora de relacionarnos con la Biblia?

¿Te das cuenta lo reduccionista que puede resultar decir “la Biblia dice” o “lo que Dios dice aquí…”?

¿Significa esto que Dios NO nos habla, que no estuvo en todo ese proceso? ¡¡¡No!!!

Pero tampoco significa de la manera en que se nos arroja desde un púlpito, sermón, prédica, escuela dominical. O de la manera comúnmente utilizada por algún súper e intocable “cool líder” celular o de discipulado, o de grupo pequeño, etc… Ya que un texto en tanto texto es un horizonte abierto y polisémico.

La humanidad de la Biblia plantea problemas de interpretación, pero no de credibilidad. (9) Al menos en lo que refiere a una historia de salvación.

Y al decir interpretación estamos hablando de HERMENEUTICA… tema que se viene en la próxima entrega…

 

Yoe De simone

 

BIBLIOGRAFÍA

Aristóteles, Poética, Editorial Colihue, traducción de Eduardo Sinnott. Buenos Aires 2006

Comentario Bíblico Latinoamericano. Vol. 1. Dirección Armando Levoratti. Editorial Verbo Divino, Navarra, 2005.

Lasor William, Panorama del Antiguo Testamento. Nueva Creación, Buenos Aires-Grand Rapids. 1995

Martínez, José M. Hermenéutica Bíblica, Editorial Clie. Barcelona 1984

1 Martínez, José M. Hermenéutica Bíblica, Editorial Clie. Barcelona 1984

Verbo Divino, Navarra, 2005. Pág. 49

2 Ibídem, Pág. 48

3 Ibídem, Pág. 49

4 Ibídem, Pág. 50

5 Comentario Bíblico Latinoamericano. Vol. 1. Dirección Armando Levoratti. Editorial Verbo Divino, Navarra, 2005. Pág. 15

6 Ibídem.

7 Martínez, José M. Hermenéutica Bíblica, Editorial Clie. Barcelona 1984Pág. 50.

8 Ibídem, Pág. 51 (Paréntesis mío)

9 Martínez, José M. Hermenéutica Bíblica, Editorial Clie. Barcelona 1984. Pág. 52

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