05 Infalibilidad e inerrancia, otro gran dogma evangélico

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MÁXIMA SEGURIDAD: EL MIEDO

El asunto es crear seguridad y evitar esas “preguntontas” que hacen dudar y generan serios dolores de cabeza a aquellos que dirigen la “obra”.

Nuevamente, en el fondo de todo esto, está ese sentimiento de supervivencia pero que también, al “irse de mambo”, nos enajena. Y cuando nos enajena, ¿qué pasa?, nos DOMINAN más fácil.

Miedo a que la “Palabra de Dios” sea cuestionada, desvalorizada y no tenida en cuenta. Suponer lo de siempre, que Dios necesita un abogado. ¿Entonces? Nada, digamos que no tiene ningún error, que Dios la dictó directa y mágicamente. Y que el ser humano solo fue inspirado por él, ¿y cómo sería esa inspiración? Next week ;).  Y que es útil para bla bla bla. Nada que no hayas escuchado.

¿El resultado? Unos pocos “elegidos” creen semejante cosa y el público en general (el cual sería el principal destinatario) termina siendo ajeno, ignorando, desvalorizando y no teniendo en cuenta todo lo serio, honesto e importante que esa gran biblioteca llamada Biblia tiene para decir.

¿La defensa frente a lo impertinente? Más impertinencias.

Obvio, más versículos bíblicos sacados de contexto: “El Dios de este mundo les cegó el entendimiento”, “Muchos son los llamados pocos los escogidos”, “Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso”, “La letra mata más el espíritu edifica”, “Espada de dos filos es la palabra del señor…”, “Cielo y tierra pasarán pero mí palabra quedará”, “Ciertos géneros salen con ayuno y oración” (¡si la estupidez y la ignorancia son géneros demoníacos, oremos y ayunemos ya!), “Los cielos están cerrados” (este no es un versículo pero es una muletilla evangélica muy común, de hecho, hay tantas muletillas evangélicas que terminan siendo como versículos bíblicos virtuales, dogmas en el aire, mitos… pero claro, después los que siguen tradiciones humanas son los Católicos…vamos muchachos media pila).

ETIMOLOGIC

Ambos se desprenden, lógicamente, de la inspiración de la Escritura (Hay varios criterios de inspiración, paréntesis míos). Sin embargo, los términos son TEOLÓGICOS más que bíblicos (mayúsculas mías). Por ese motivo, hemos de ser cautos en toda formulación dogmática respecto a estas características de la Biblia. (1)

Y si en WTF la intención es esclarecer conceptos y tomar conciencia de ellos, será frecuente entonces el “bucear” (en lo posible) en la etimología y en el origen de los términos.

Infalibilidad, proviene de falible, falibilidad proviene del latín fallere, que quiere decir engañar, inducir a error, o bien ser infiel, no cumplir, traicionar. (2)

En este sentido se considera que no hay mala intención en los libros de la Biblia. O sea, que no persiguen una finalidad de traicionar, de engañar. Cuestión que podría recaer sobre cualquier otro libro humano, ¿no?  Pero, bueno sin irnos tan lejos, infalible es entonces, en el sentido que no busca engañar a quien lo lee.

¿Inerrancia? Bueno siguiendo a José Martínez, en su ya clásico trabajo de “Hermenéutica Bíblica”, este término tiene que ver con la ausencia de errores en los libros de la Biblia. Pero no que no tienen ningún error en su totalidad. Sino más bien, en que no hay errores en relación a los hechos históricos que tienen que ver con la obra redentora. (Sí, yo también veo muchos grises en esto…).

Ahora, INFALIBILIDAD, INERRANCIA Y FUNDAMENTALISMO (que en nuestro contexto, ya sabemos que está por todas partes) puede ser una combinación poco sana para la sociedad y para las comunidades de fe.

MODO MUTE

Quizás digas: Peeeerooooo INFALALALA E INERRALALALA no son palabras que escuche en mi congregación o entre mis grupos. Así que no cuenta, ¿no? Ya fue. No pasa nada.

Ese es el punto. Que están implícitas, invisibles. Y las aplicamos con abundante frecuencia.

¿CONSECUENCIAS? Decir cosas como “La biblia es la palabra de Dios” y creerlo literalmente así. “La Biblia, el manual de Dios para el hombre”, aberración por excelencia de muchos evangelistas. O, “Volver a la Biblia”, denuncia típica y habitual en el púlpito evangelical, y del modo literal. “El modelo de Dios para tal o cual cosa”, clisé de tantos predicadores preocupados por la moralidad, tomando pasajes de la biblia con supina desconexión.

“La biblia es la palabra de Dios” y como Dios es veraz y todo hombre es mentiroso… “La palabra, la palabra hermano”. “Pero no lo digo yo eh, lo dice la Biblia”. “¡Ves, acá está!”.

Daños colaterales de la BIBLIOLATRÍA EVANGELICAL.

MAGICLICK

La cuestión es que al fabricar palabras mágicas y que generen una seguridad totalizadora, eludimos la responsabilidad y el compromiso que nos propone un texto o un pasaje difícil. Asegurando credibilidad perdemos de vista los problemas reales y concretos de interpretación.

Y por lo general, cuando se dice aquella frase (bien mágica y poderosa) “La Biblia, la palabra de Dios”, o esto que “Dios dice acá en su palabra”, o el fatídico “Dios me dijo” -entendido solo por evangélicos- obvio. Se nos olvida, se nos escapa, se nos silencia… todo el proceso de formación de la Biblia.

En post de una seguridad completamente innecesaria, el miedo y la ingenuidad acaparan territorio. Ignorando, que la Biblia históricamente “sufre” (y también se supera) en procesos de traducción y actualización. Que las traducciones responden a comités de traductores, que éstos traductores tienen posturas teológicas ya tomadas.

Y que incluso muchos libros de esa biblioteca única, sufrieron interpolaciones, agregados y borrados… Entre numerosas cosas más que se pueden decir sobre los procesos de traducción.

YAPAS

Y de yapa, agregamos lo que sucede en la actualidad postmo-evangelical: Biblias que vienen con “devocionales” incluidos, reflexiones y mensajes de pastores y predicadores del momento. O clasificaciones, como esos tratados de “promesas” que organizan temática y bestialmente versículos bíblicos al mejor estilo lotería. Giramos la bola, sale la pelotita y ¿qué salió?  Ah… éste tiene que ver con la amistad, ponlo por aquí, éste habla del sexo, agrúpalo por acá… Y si quisiéramos ser más clásicos, solo bastaría recordar, que en los manuscritos fuentes los versículos no están agrupados bajo un título.

Al igual que como comentó Rob Bell, en su brillante serie ¿Qué es la Biblia?, dice Martínez, a quien muy probablemente Rob haya recurrido: “Al hablar de infalibilidad e inerrancia, no podemos perder de vista que la finalidad de la Escritura no es proveernos de una enciclopedia a la cual recurrir en busca de información sobre cualquier tema. Ninguno de sus libros fue escrito para ser usado como texto para comprender cosmología, biología, antropología, o incluso historia en un sentido científico”. (3)

No podemos olvidar que los hagiógrafos, al redactar experiencias históricas, no lo hacían como simples cronistas, ni con nuestro rigor científico, ni como lo que nosotros interpretamos hoy por libros de historia. Sino con una finalidad eminentemente didáctica. Más que un tratado de historia, eran una teología de la historia. (Con todo lo que implica una elaboración o construcción teológica). (4)

Por último, al hablar de infalibilidad e inerrancia, más allá de los abusos fundamentalistas, es imposible desligar esos conceptos, esas elaboraciones teológicas, de la INSPIRACIÓN de la Biblia, digamos que en realidad, esos dos conceptos devienen y dependen sustancialmente de los CRITERIOS DE INSPIRACIÓN que se tengan.

Entonces cuando se habla del que no buscan engañar, de la palabra infalible y del sin error alguno, es decir, inerrancia. Se está partiendo de un cierto criterio de inspiración. Y dependiendo de éste se puede caer en el extremo del liberalismo o en la fatalidad fundamentalista.

Pero, don’t worry, INSPIRACIÓN, trataremos de conversarlo en la próxima entrega.

¡Hasta la próxima semana!

 

Yoe De simone

 

Bibliografia

(1) Martínez, José M. Hermenéutica Bíblica, Editorial Clie. Barcelona 1984. Pág. 55

(2) Ibídem

(3) Ibídem.

(4) Ibídem, Pág. 56-57

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