04 Todo es teología

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-Hey! ¡Conversemos, teologuemos!

-¿Qué? ¿¿¿Teologuemos??? ¿¿¿Qué??? ¿Teología fácil? WTF?

-Yeah! Hoy más que nunca intentaremos hacer honor al nombre de ésta columna semanal.

¡ATENTOS!

“Rigurosas” pulsaciones académicas estarían aumentando descontroladamente…

El público en general estaría suponiendo que solo se trata de estudiar para ser “cura” o “sacerdote”…

Millones de “consciencias evangélicas” creerán que “ya fue”, que no “sirve”, que es solo para “académicos” y, sobre todo, que “no tiene onda”, o sea, no vende. No convoca…

Así, pareciera ser que TEOLOGÍA, solo se puede pensar o identificar con lo académico. Incluso, con lo denso, lo aburrido… (Ojo, hay algo de cierto en esto, no tanto por la teología en sí, sino por sus partners).

ROCKEANDO YA MISMO

¿Cantas canciones de iglesia, himnos o coritos? ¿Escuchas pop gospel? ¡Genial, eso es teología!

¿Eres de leer la Biblia, tener tus devocionales y tiempos de oración? ¡Qué bueno! Es vital y también, ¡teología!

¿Eres de hablar de Dios a otros? ¿De compartir tú fe? ¿De interesarte por ser “Sal y Luz” (de eso se trata, ¿no?)? Obvio, eso también es teología…

¿Te preocupas por discipular, evangelizar, capacitarte para la “misión”? Muy bien, es bueno que lo hagas. Y también es teología…

¿Eres de leer, reflexionar y participar en espacios como “La Conversación en Curso”? (Aplausos). Eso también es teología…

¿Te “cuelgas” charlando con amigos sobre cosas como: creer o no creer, el mal o el bien, cielo o infierno, la vida después de…?  Sí, adivinaste, también es teología.

¿Alguna vez te preguntaste quién es Dios? ¿Quién es Jesús? ¿Quién es el Espíritu Santo? Off course, eso es teología…

Bomba: ¿Eres agnóstico o ateo? Obvio, ¿qué esperabas? eso también es teología…

Y la lista puede seguir. ¡Siendo antiacadémica, anárquica y descabelladamente amplia!

¿Entonces? Volvamos al término en su definición más elemental.

Del griego, theos en combinación con “el otro griego”, logos. Claro, eso es de público conocimiento, ¿no? Tan masivo que ni se piensa. Peeeroooo al dimensionar las posibilidades significativas del término teología, tomamos conciencia de que sus definiciones más elementales tienen que ver con:

“DISCURSO sobre Dios”, “palabra razonada sobre”, o sea, “razonamiento de Dios”, “hablar de”, “argumentar sobre”, “estudio de Dios y sobre todo lo que se relacione con Dios”…

Y en palabras del teólogo latinoamericano, Alberto Roldán, en cierto modo, podemos decir que a partir del momento en que empezamos a reflexionar y hablar acerca de Dios, estamos haciendo teología. (1)

De manera que cada vez que hablas, cantas, lees, interpretas, dices “amen” o incluso si eres ateo (puesto que no deja de ser un discurso sobre Dios y su no existencia…) estás haciendo de algún modo teología, pudiendo ser mejor o peor, comprometida o completamente ajena a la realidad…

Pero entonces, ¿por qué el rechazo, la indiferencia y hasta el desprecio? PREJUICIOS…

HISTORIA gente, ¡HISTORIA! Hay que volver a la historia con frecuencia, porque en la medida que volvemos a ella (críticamente), ejercitamos la MEMORIA, tomamos conciencia de nuestra identidad y pertinencia en el mundo. Superamos MITOS y PREJUICIOS, y, sobre todo, podemos evitar repetir bestialidades.

En sus orígenes, el término “teología” tuvo una dimensión poética. Poesía, lírica, canciones, poemas, salmos e himnos. Y en la actualidad, Marcos Witt, Hillsong, Jesús culture…

WTF? Claro, esto que digo figura en cualquier diccionario teológico o googleando unos minutos. De hecho, surge en Grecia, cuando los POETAS recibían el título de “teólogos”, ya que CANTABAN ACERCA DE los dioses. (2)

Si haces un repaso por la historia de la teología, desde los inicios del cristianismo, el pensar y la fe, van de la mano.  Porque, incluso, aunque por momentos, simulen antagonismos, todo se trata de COMUNICAR y de poner en palabras lo que creemos, lo que sentimos y, sobre todo, lo que nos llega por parte de los demás.

Lamentablemente, a partir de la escolástica ese término se nos fue excluyendo, sistematizando e institucionalizando. Volviéndose propiedad exclusiva de la iglesia, de gente “más especial” que… De personas que, al disponer de los medios y espacios de producción del conocimiento, concluyeron saqueando durante siglos el desarrollo pleno del pueblo de Dios, consecuencias que nos llegan hasta hoy en día.

TEOLOGIZAR

Siguiendo nuevamente a Roldán, “La perspectiva con que personalmente encaro la tarea de “teologizar” implica, en su consecuencia, una actitud abierta a la reflexión, a la evaluación y a la revisión de postulados. La teología, como pensamiento situado, significa una tarea siempre inacabada y abierta al futuro”.

De ahí que la teología, desde la perspectiva del discurso, sea un quehacer y una posibilidad que disponemos como humanos, un quehacer discursivo, un dialogar de, una constante creación y reelaboración. Una producción humana, comunitaria y abierta.

Por esto mismo, merece ser pensada, cuestionada, re significada. Y, ACCIÓN COTIDIANA DE TODOS.

TEOLOGÍA UNLIMITED

Entonces, ¿tiene límites la teología? ¿Todos somos teólogos? ¿Cualquiera hace teología?

Todo puede ser teología, aunque en diversos ámbitos.

Cada ámbito discursivo, posee su género. ¡Sí! estoy parafraseando al semiólogo Mijaíl Bajtín. Por esto mismo, la teología no pertenece -ni puede pertenecer- solo al ámbito académico, aunque muchos así lo prefieran. Obvio, poder, ego, comodidad y todas esas yerbas…

La teología en tanto discurso y posibilidad de expresión, es tuya y mía, del pueblo, de la comunidad, de todas y todos. Pueblo, que se organiza y expresa de diversas maneras y en diversos ámbitos. Dónde cada ámbito, tiene sus particularidades, sus códigos distintivos, sus límites, sus propias reglas de juego, su propio ritmo y obvio, su público.

Quizás sea necesario recuperar el sentido poético y comunitario de la teología, para equilibrar la balanza con el sentido científico y clerical, que tantas exclusiones ha generado en su devenir. Recuperando a la teología como metáfora de Dios y no como definición infalible.

VIGENCIA FOREVER

Aunque muchos la desprecien, aunque otros la escondan, la teología existe y existirá mientras haya humanidad, aunque en diversas maneras. Ya que es el mismo Espíritu de Dios que en sus constantes acercamientos amorosos a la humanidad, nos incita a hablar, a cantar, compartir, a pensar, a discursar de Él… La acción del espíritu de Dios genera teología.

La teología, en tanto discurso, es una posibilidad de, un acercamiento a, un oído que se abre, un nuevo horizonte. Es acercamiento y encuentro con el otro.

Ver la teología desde la perspectiva del diálogo, nos coloca frente a un otro. Nos desafía a escuchar, a aprender, a conversar, y compartir. Eso es lo que hacemos aquí, ¿no? Conversamos. Dialogamos. Teologámos.

INCONCIENCIA FUNCIONAL Y EVANGELIO EXPRESS

Lógicamente, las causas del desprecio a la teología, tienen que ver con una cultura de la inmediatez y de la cosificación. Consecuencias de la post modernidad o modernidad tardía, del consumismo y de las lógicas del mercado. No vamos a tratar en este apartado, Modernidad y Postmodernidad. Lo mencionamos porque somos conscientes de que estamos atravesados por la cultura y lo que nos sucede, nos ocurre en un contexto cultural.

Hoy en día, en la América Latina evangelical, hija de misioneros norteamericanos, sobran líderes y referentes evangélicos que interpretan y hacen creer que la teología es algo anti espiritual, que no tiene nada que ver con la fe, que hasta incluso, como ya se dijo, no se necesita ni para evangelizar…  Algo que es completamente falso y perverso. Algo que nos enajena, nos saquea y anula nuestra identidad y responsabilidad en el mundo. Y lógicamente, perpetua en el poder a personas que se arrojan el título de “apóstoles”, “evangelistas”, “ungidos del señor” y terminologías similares, que no dejan de responder a una teología, obviamente pobre, anacrónica e idiotizante. Y funcional al Fundamentalismo evangelical.

Hay una inmensa mayoría evangélica que ignora, y hasta de modo militante, que las relaciones entre teología y evangelización son inseparables. De hecho, no advierten que no puede haber expresión de Dios sin teología, porque es eso mismo lo que la palabra significa.

Frases como “salvar el alma”, “pasión por las almas”, “arrebatarle las almas al diablo”, “reclama lo que es tuyo”, “somos hijos del rey”, “Dios nos dio las llaves de la ciudad” (WOOW), “Argentina u otro país para Cristo” (O sea, ¿no es de Cristo y tiene que serlo?), “cruzada de santidad”, “tomar la ciudad”; reflejan una ideología, una postura, una manera de expresar la fe, en síntesis, un tipo de teología. Por cierto, muy cuestionable.

Así, al reconocer a la teología como una elaboración discursiva de la que todos somos responsables o cómplices, tomamos conciencia de aquellas teologías que liberan o enajenan.

El evangelio en tanto BUENAS NOTICIAS, implica comunicar buenas noticias. Comunicar implica discurso, hablar de, o sea, hacer teología. De hecho, por más que algunos predicadores se esfuercen en denigrar la pertinencia de la teología, ellos mismos están respondiendo a un tipo de teología. Ya que, al momento de anunciar el mensaje, masiva o personalmente, es inevitable no tratar de dar explicaciones, o sea, de dar teología sobre: ¿Salvación de qué? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Se salvan todos? ¿Quién es Jesucristo? ¿Dios? ¿Cómo Dios Padre? ¿Trinidad? Por eso mismo, en el evangelio bien entendido, entran todos los temas de la teología: Dios, hombre/mujer, pecado, cristología, soteriología, eclesiología, escatología (3), ecosistema, ciencia, etc… De ahí, que en el evangelio, todo sea TEOLOGÍA.

Entonces, no se trata de agregar más versículos descontextualizados a nuestras conversaciones, se trata de reconocer, que incluso esos versículos son construcciones teológicas que responden a un determinado tiempo, a un determinado contexto.

Y también, a intereses.

Una espiritualidad que no se interroga así misma acerca de su apertura y comunicación al mundo, acerca de su coherencia y pertinencia. FUNDAMENTALMENTE acerca de su CAPACIDAD DE ESCUCHA, deja de existir. Pierde significancia para los otros, contradiciendo la esencia misma del amor que se revela como esa constante apertura y encuentro con el otro.

Por último, nuestra misión en tanto teológica y perfectible. Es un desafío a comunicarnos más y mejor. A interpretar y dar soluciones a las necesidades humanas.  Evitando caer en teologías meramente dogmáticas y verbales, de credos o de “pasitos para la salvación”, de “ungidos” y especialistas. Apuntando más bien, hacia teologías comunitarias, relacionales y revolucionarias. Encarnadas e inspiradas en la experiencia de Jesús.

En cada una de nuestras expresiones, situaciones y relaciones cotidianas se encuentran las diversas maneras de expresar a Dios, de ahí que entonces, ¡todo sea teología!

Chau, ¡hasta la próxima semana con más WTF!

 

Yoe De simone

 

BIBLIOGRAFÍAS

González, Justo, Diccionario de Teología, CLIE, España 2010

Roldán, Alberto. ¿Para qué sirve la teología? Libros Desafíos, Buenos Aires 2007

Visiones y Herramientas. Itinerario por la teología práctica Vol. VI 2008. ISEDET. Buenos Aires, 2008

1 Roldán, Alberto. ¿Para qué sirve la teología? Libros Desafíos, Buenos Aires 2007, Pág. 26

2 González, Justo, Diccionario de Teología, CLIE, España 2010, Pág. 280

3 Visiones y Herramientas. Itinerario por la teología práctica Vol. VI 2008. ISEDET. Buenos Aires, 2008, Pág. 34

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