01 No culpes a la noche, no culpes a la playa… será cosa ‘e mandinga

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Hereje.

Para una definición rápida, googlear; para una más detallada, fiel e histórica, leer la columna de nuestro amigo Yoe De simone.

Para la popularmente conocida por todos nosotros, quédate conmigo:

el que sostiene una herejía.

Herejía:

afirmación contraria a la sana doctrina.

Cualquier persona que desafíe los dogmas que reinan en nuestra iglesia actual, que los cuestione o los ataque, es automáticamente considerado un hereje, aunque no se use esa palabra, aunque no se lo admita abiertamente.

Nadie quiere a un hereje. Es una perturbación. Nadie quiere que lo vean junto a un hereje. Da mala reputación. Y nadie quiere escuchar lo que este tiene para decir (es peligroso, sus engañosas palabras tienen un extraordinario poder magnético, se han contado historias de algunos que al mejor estilo del “flautista de Hamelin” han arrastrado a congregaciones enteras).

Hay distintos tipos de herejías, pero en nuestro querido mundo eclesiástico latinoamericano prácticamente todas se resumen y relacionan con la interpretación de la Biblia:

Hay una interpretación correcta. Y luego están las demás.

Poner en duda esa interpretación correcta es considerado un ataque directo a la Biblia, y atacar la Biblia es estar en contra de Dios. Y no quieres tener a Dios de enemigo…

Así que simplemente relájate, acomódate en tu asiento y asiente con tu cabeza ante cada declaración de quienes saben o conocen cual es la doctrina correcta, la verdad. Aquí solo hay lugar para la historia oficial, no para versiones alternativas.

¿Te resulta familiar?

¿Has pasado por ello?

¿Se lo has hecho pasar a alguien?

En algún momento todos hemos estado de un lado u otro de la cerca, pero ¿qué ocurre cuando descubrimos que aquello que hemos defendido o afirmado durante tanto tiempo en realidad no es la verdad?

¿Qué ocurre cuando quienes defienden tan vehementemente a la Biblia se basan en argumentos que la misma Biblia no avala?

La intención de esta sección es simple. La idea no es hacer un análisis demasiado serio, de hecho, irónico sería una palabra más adecuada, ya que el objetivo principal es señalar aquellas herejías que muchos usan para defender a la Biblia… de los herejes.

Si, gran parte de las veces, ciertos sectores del cristianismo, usan argumentos anti-bíblicos o que no se encuentran en la Biblia… para atacar/defender un punto. Una doctrina. Un interés. Un pensamiento.

Lo peor de todo es que muchos ni siquiera se percatan de ello. Lo dan por sentado completamente.

Las ideas, los dogmas, las costumbres; cuando son más importantes que aquello que se pretende defender, cuando nos tapan o nublan la visión de la realidad, cuando lo que creemos que la Biblia dice pasa a ser más cierto de lo que verdaderamente ella dice, se pierde completamente el punto y se cae en el ridículo, en lo absurdo,

en la herejía.

El problema surge en parte cuando no dejamos a la Biblia ser lo que es, contar su propia historia, cuando la forzamos, cuando la domesticamos, la desinfectamos y la queremos arreglar para que luzca cool. El problema es el bagaje que cargamos a la hora de hablar de Dios y la Biblia, las suposiciones y lo que damos por sentado, lo que tildamos como obvio y absoluto.

Pero a veces simplemente cambia una cosa y cambiará todo…

¿No me crees?

Vamos con algo que aprendí en uno de los capítulos de la serie del genial Rob Bell, algo acerca del inicio de todo, algo acerca del Diablo, Satanás o como quieras llamarlo.

Déjame preguntarte algo sencillo y fácil, y espero una respuesta igual (no te pongas a buscar en la Biblia). ¿OK? Aquí vamos:

En el Jardín del Edén, Satanás, ¿a quién tentó primero para que comiera del fruto prohibido?

¿A Adán? ¿O a Eva?

Tic

Tac

Tic

Tac…

Bien, tiempo suficiente, en realidad SÍ es una pregunta fácil, puede que a muchos no le sorprenda lo que sigue, pero sin duda habrá algunos descolocados.

La respuesta es: A ninguno de los 2.

Así es.

En esa parte del relato, al autor de Génesis habla de una Serpiente parlante (lo cual era un recurso literario común en los escritos de la época). Nada más. No Diablo. No Satanás. No Demonio.

“¡Ahhh bueno, pero es obvio que se refiere a Satanás!”

¿Seguro? Porque la palabra Satanás no aparece hasta cientos de años después en la Biblia…

Dejar a la Biblia ser lo que es.

Y en todo caso, si coincidimos en que es de Satanás de quien se está hablando allí en ese relato, entonces también tenemos que acordar que eso solo es una interpretación (de muchas), y no lo que el autor del libro de Génesis dijo en realidad.

¿Alguna vez dijiste que Satanás fue el que los engañó en el Huerto?

Yo también.

¿Ves? Todos somos herejes. De una u otra manera.

 

RSV

01 No culpes a la noche no culpes a la playa sera cosa e mandinga

Dibujo: Jony López

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