10 ¿Qué ves? (cuando me ves)

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Hace un tiempo atrás, cuando creía que Dios nos estaba llamando a la guerra e impulsando hacia afuera, mi único deseo y lema era: que los cristianos dejaran de preocuparse por llenar iglesias y se preocuparan por llenar el cielo (hay que reconocer que eso era un gigantesco avance desde la mentalidad mi-iglesia-es-la-base-de-Dios-en-la-tierra en la que había sido formado).

Recuerdo una ocasión, en la que la iglesia a la que asistía en ese tiempo estaba organizando una colecta de ropa y alimentos para enviar a los damnificados de una inundación en el norte del país. Al frente de la misión estaba el nieto del pastor, un adolescente que ya empezaba a sentir sobre sus hombros todo el peso del destino que la dinastía familiar le imponía. Paralelamente a nuestro intento de recolección, una de las mega-iglesias de la ciudad se encontraba haciendo lo mismo, desde hacía ya un mes; todo el mundo se había enterado, todo el mundo había participado, tenían cientos de voluntarios, varios camiones que partían en tandas rumbo a la provincia arrasada por el desastre; en cambio nosotros… bueno, creo que deberían ser unos 20 voluntarios como máximo y sinceramente no sé si llegábamos a llenar el coche del pastor con los suministros.

Pero retroceder nunca, rendirse jamás (que buena peli, lástima que Jean Claude hiciera de malo), así que el proyecto siguió adelante, se alquiló un ómnibus para que trasladara al grupo de jóvenes para llevar la ropa y los alimentos a los necesitados. La idea, claramente, era proveer y predicar. ¿Está bien, está mal? ¿Se puede hacer lo uno sin necesidad de lo otro? Lo hablamos en otro momento si quieren, ese no es el punto de lo que quiero trasmitir en esta ocasión, el punto y el clímax vienen a continuación:

Cuando vi todo el esfuerzo —tanto económico como físico— que tomaría semejante iniciativa, se me ocurrió (así lo pensaba) una buena idea:

Tomemos todas las donaciones acumuladas hasta ahora,

llevémoselas a la mega-iglesia *** ** *****,

nos ahorramos de alquilar un bus,

dinero gastado en combustible,

energía, tiempo, gastos extras.

La misión estaría cumplida.

 

En otras palabras, ya que ellos van para allá, ¿por qué no aprovechar el viaje? Total, la gloria es para Dios. ¿No…?

Así que alguien le llevo mi idea al nieto de pastor, la cual básicamente era “ya que ellos van para allá, porque no le damos todo esto y que ellos lo repartan”. Sinceramente, no esperaba que la propuesta fuese tomada demasiado bien, era mi débil manera de protestar contra el cerrado sistema evangélico y de alguna manera decirles: “¿Cuál es el punto, que la tarea se lleve a cabo o que tenga la firma de nuestro ministerio?”; sin embargo, la respuesta que recibí me desconcertó e indigno aún más de la que esperaba:

“Ehhhh… pero… ¿son de nuestra denominación?”.

True story.

Esa fue la respuesta. Aunque en realidad no era una respuesta directa, pero ya decía mucho.

No es necesario hacer una carrera de teología para darse cuenta de lo estúpida y delirante que fue esa respuesta, o esa pregunta, depende de cómo se la vea. No existe un solo versículo bíblico que pueda respaldar el cuestionarse ayudar a un tercero solo por no estar de acuerdo en todo con un segundo.

Ya no creo que nuestra meta como cristianos sea llenar el cielo en vez de llenar iglesias, creo que nuestro objetivo como Iglesia va mucho más allá (que irónico que use esa palabra ¿no?), tiene que ver con el compromiso de reparar el daño en el mundo material (algunos lo llaman pecado), creo que lo que muchos llaman el reino de Dios no es algo que tenga que ver más con el cielo de lo que tiene que ver con la tierra.

Hoy en día, la gravedad (crisis) ha hecho que en el universo cristiano los grandes planetas se atrajeran entre sí. Hay un poco menos de barreras. Sin embargo, aún sigo encontrándome con ese tipo de respuestas/preguntas delirantes,

¿pero ellos…?

Déjame hacerlo simple. Jesús dejó muy en claro que a la hora de ayudar a los demás lo importante era la intención verdadera (no le preguntó al muchacho que le llevó los panes y los peces a los discípulos cuál era su rabino favorito, o quien había preparado los panes). Trabajó en conjunto para suplir una necesidad. Es totalmente anti-bíblico detenerte de hacer el bien alegando que no puedes juntarte con otro para hacer un bien común porque no cree exactamente lo mismo que tú.

Por obvio que esto suene para muchos de nosotros hoy, la realidad es que los prejuicios son un hábito difícil de matar. Y actos de amor muchas veces no son realizados en nombre de la defensa de la sana doctrina, pero si la sana doctrina no sirve para sanar el dolor allí donde se encuentre… ¿de qué sirve?

Supongamos que (no me preguntes como llegaste a obtenerlo, sólo sígueme la corriente) tu eres propietario de un bus, esos tipo escolar, y que el ministerio del apóstol Jacinto Alfolí ha organizado un comedor para alimentar a los niños de un barrio muy pobre, pero necesita algún medio de transporte para poder recogerlos a todos y llevarlos. El apóstol se ofrece a pagarte el combustible y cualquier gasto extra que pudiera surgir, lo único que te pide es si puedes prestarle algunas horas el bus todos los días a las 6 de la tarde cuando tú ya no lo usas.

Tu odias al Apóstol Alfolí.

Detestas todo lo que representa.

Su pseudo teología barata.

Su triste definición de lo que es el evangelio.

Pero, sobre todo, lo que más bronca te da, es que pareciera que él cree con todo su corazón en cierta manera estar haciendo lo correcto.

Entonces, ¿qué haces? ¿Qué hacer en estos casos? ¿Lo ayudas? ¿Los ayudas? ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar? ¿Qué es lo que importa al final? ¿Adónde dibujas la línea que te separa de la traición a ti mismo? ¿Hasta dónde es posible trabajar a pesar de las diferencias?

¿Pero ellos…?

¿El cristianismo se trata de lo que creo, de lo que digo, o de lo que hago? ¿Puede alguien seguir también el camino de Cristo sin coincidir totalmente con mi creencia? ¿Quién es mi hermano en la fe?

Y yendo más allá… ¿y si los que te pidieran el bus para organizar un comedor fueron un grupo de musulmanes de la mezquita local?

¿Ya es demasiado?

¿Que haría Jesús (realmente)?

¿Por qué?

¿Cómo vemos al otro?

¿Quién es el hereje?

 

RSV

alfoli

Dibujo: Jony López

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