06 Experiencia religiosa

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“La frase aceptar a Cristo como tu Salvador personal no se encuentra en la Biblia. Incluso Salvador personal está ausente de las páginas de la Biblia. De hecho, la Biblia pareciera poner el foco de la salvación sobre nosotros como personas, no sobre mí como individuo.”

Brian D. McLaren (del libro Adventures in Missing the Point)

 

Hace algunos años, cuando era mucho más tonto e ignorante de lo que soy ahora en el asunto del cristianismo (todos somos ignorantes, sólo que en distintos ámbitos y a diferentes niveles), junto con 5 hermanos y hermanas de la iglesia a la que asistía, salvamos un alma.

La mayoría de las luces del lugar ya se encontraban apagadas, ya se había realizado la limpieza y los que quedábamos nos estábamos preparando para ir a casa, cuando, imprevistamente, una figura asomó a través de las escaleras (estábamos en un primer piso). Era un joven bastante desalineado, con cara de “me estaba por suicidar, pero me acordé que no había comprado balas”. Uno de nosotros se acercó, y luego el resto; al cabo de unos minutos este joven nos contó que estaba desesperado y que vino a un templo evangélico como ultima opción. Su esposa lo había dejado, no podía ver a su hija y había perdido hace unos días el trabajo. Era la victima soñada de cualquier cazador de almas novato; así que sacamos una jeringa y de inmediato le inyectamos 10ml de salvación concentrada en el medio del pecho.

La solución a todos tus problemas es Jesús”, dijo uno de los hermanos presentes con una autoridad que parecía provenir del mismísimo cielo.

Se sintió como el instante cuando He-Man recibe el poder de Grayskull y luego se lo trasmite a Cringer, su cobarde compañero.

Como si estuviese redireccionando una especie de energía cósmica, alguien se acercó al recién llegado con una mano en alto y otra hacia adelante, la cual apoyo en su hombro: “Jesús puede ayudarte, pero antes tienes que aceptarlo en tu corazón”. El muchacho asintió con la cabeza (¿qué otra opción le quedaba?) y procedió a repetir la oración de fe que nuestro amigo le dictaba. El resto de nosotros le rodeó mientras orábamos por él. Al finalizar el rito sagrado, luego de que terminamos de orar, el flamante cristiano dijo mientras se secaba la transpiración de la frente: “Hace calor acá, ¿ustedes hicieron algo?”; nos miramos entre nosotros con la misma expresión que hace para las cámaras Cristiano Ronaldo luego de meter un gol de tiro libre, y entonces le respondimos:

Es el Espíritu Santo”.

El joven se fue a casa. Nosotros nos fuimos a casa. No lo volvimos a ver en la iglesia.

Al cabo de 2 meses, me lo crucé en la calle, lo miré una sola vez, pero seguí caminando, después de caminar unos metros recordé adonde lo había visto y me regresé para alcanzarlo. Al principio él tampoco me reconoció, le recordé toda la situación en la iglesia aquella noche y su rostro comenzó a transformarse, ¿cómo te estuvo yendo?, le pregunté, ¿cómo me estuvo yendo? Me estuvo yendo para el $%&#!?X*/#!!.

Y se dio media vuelta y se fue.

Entonces ahí me percaté: no era la fórmula de la salvación lo que contenía la jeringa aquella noche, sino una vacuna contra el cristianismo.

¿Cuantas veces le hemos dicho a las personas que el cristianismo iba a solucionar sus problemas tanto materiales como existenciales, que iba a arreglar todo su mundo? Pero el cristianismo no se trata de eso, de hecho, corre en la dirección contraria, más bien, el cristianismo se trata de gente que no tiene todo resuelto. No es acerca del bien que puedo recibir sino del bien que puedo hacer. No es una imagen completa de Dios, sino vislumbres de la Divinidad. No es un fin, sino un medio. Es un lente para ver y vivir en este mundo.

La salvación no se obtiene por medio de una oración. Nada cambia en el mundo espiritual por pronunciar unas palabras. La salvación es la practica constante y consciente de evitar aquello que tiene el potencial de esclavizarnos y hacernos miserables.

Tal vez deberíamos haber anotado el número telefónico de aquel joven que entró a la iglesia, y estar pendientes de avisarle si nos enterábamos de algún trabajo. Tal vez, aunque sea deberíamos haberle aconsejado cómo hacer para volver a relacionarse con su esposa y su hija. Pero no lo hicimos. En vez de eso simplemente le vendimos una formula mágica que cambiaría su vida. Lo cual no hizo.

Hasta que la iglesia no deje de tener la actitud de un agente de turismo desesperado, hasta que no comprenda que el amor es la mejor oración de fe, hasta que el proceso para convertirse en cristiano no deje de ser un trámite verbal, el cristianismo seguirá fallando en ser una verdadera religión (algo que conecta con Dios) que sea capaz de reflejar una irresistible vislumbre de la gloria Divina.

La salvación,

el Espíritu Santo (la manifestación de Dios),

la fe,

son reales.

Y son elementos centrales del cristianismo. Pero se han creado doctrinas, anti-bíblicas inclusive, que regulan, degradan y coartan su experiencia en las vidas de los interesados.

Estos elementos no se ven, son invisibles, pero sus efectos sí se ven (algunos de nuestros hermanos católicos los llaman obras de misericordia).

Y en todo caso, diría que no se obtienen, sino que se manifiestan.

Quizás sea como me dijo una vez mi amigo Yoe De simone:

“Cuando descubran que Jesús ya estaba dentro de sus corazones, ya no lo van a aceptar, sino a dejar salir”

 

RSV

06 Experiencia religiosa

Dibujo: Jony López

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