02 El lado líquido y viscoso de la luna

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Hace poco, volvió a surgir la fiebre apocalíptica evangélica, en realidad siempre está, pero tiene sus picos, o mejor dicho sus baches…

Vagando por el ciberespacio, leí uno de esos hermosos cartelitos que se componen de un paisaje, un versículo bíblico secuestrado al azar, y la firma de la editorial dueña de la mejor versión de la Biblia (porque puede que la Biblia sea una canción de dominio público, pero que quede claro, solo suena en una estación de radio). El mismo decía algo así:

 

“El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto”

Hechos 2:20

 

Bien. Luego de leer mi primera reacción fue: Esteeee… ehhh… ¿y?

Las publicaciones de ese estilo de versículos generalmente vienen con mucho mambo encima, solo algunos pueden seguir sus pasos.

La suposición giraba en torno a que el reciente evento cósmico, el de la luna roja, era el cumplimiento del versículo de más arriba. Pero creer eso es ignorar el contexto histórico y cultural que rodea al relato.

Brian McLaren lo explica magistralmente en su libro El Mensaje Secreto de Jesús:

 

Si usted ha ido a un zoológico, es posible que haya visto a un león o un elefante colocado sobre un piso de cemento tras unos barrotes de hierro. Si usted observara al león o elefante enjaulado durante un par de años, aprendería ciertas cosas sobre el animal, pero lo que aprendería seria minúsculo en comparación a lo que podría aprender si fuera a África y viera leones y elefantes en su hábitat natural. Así usted tendría la oportunidad de ver sus vidas sociales, su conducta sexual, sus hábitos de caza y sus patrones migratorios.

De modo similar, si usted pone el libro de Apocalipsis en una jaula de hierro con un piso de cemento, aprenderá algo pero no entenderá su naturaleza verdadera si no lo suelta para que se desenvuelva en su hábitat natural. ¿Cuál es su hábitat natural? El libro de Apocalipsis es un ejemplo de un género literario popular en el judaísmo antiguo, conocido actualmente como literatura apocalíptica judía. Si uno trata de leerlo sin entender su género sería lo mismo que ver Viaje a las Estrellas o cualquier otro programa de ciencia ficción pensando que es un documental histórico, o ver una telenovela como si fuera una parábola religiosa, o leer una sátira como si fuera una biografía.

Seria pensar que uno ya sabe todo acerca de los leones por el simple hecho de haber ido una tarde al zoológico a ver uno de ellos pasearse de un lado al otro dentro de su jaula.

Ahora bien, la literatura apocalíptica judía misma es parte de un ecosistema más grande conocido como literatura de los oprimidos. Cuando uno lee primero el Apocalipsis en su ambiente natural de la literatura judía, y luego en su ecosistema nativo de la literatura de los oprimidos, adquiere una vitalidad refrescante y diferente…

Los lectores originales de Apocalipsis vivían bajo amenaza constante de opresión por parte de las autoridades religiosas y el imperio romano. En ese ambiente nadie podía decir ni mucho menos escribir una sola crítica contra el gobierno y demás autoridades, y cualquiera que fuera descubierto en posesión de literatura subversiva, era encarcelado o sometido a muerte. Por otro lado, si nadie habla o escribe de su opresión, los opresores habrán triunfado en su misión de controlar, silenciar e intimidar a la población. ¿Existe una alternativa? Si, y esto es lo genial de la literatura de los oprimidos en general y de la literatura apocalíptica en particular. Esta es la alternativa al silencio. Uno dice la verdad acerca de quienes ejercen el poder, que son corruptos, sanguinarios y están condenados a la perdición, pero lo hace de manera encubierta. En lugar de hablar del “imperio romano”, habla de “la bestia”…

 

Brian continúa diciendo que, en base a esto, lógicamente Jesús habría estado influenciado por este género. Por eso el matiz de muchas de sus palabras. Pero si bien esto tiene mucho más sentido que suponer que Jesús cuando dijo esas palabras acerca de la luna roja, se estaba refiriendo al evento de hace algunas semanas, muchos continúan insistiendo en que es así, y hasta publican este tipo de ¿memes? del que hable al principio.

Quienes leemos esas palabras de Jesús en el contexto del que habla McLaren, hemos sido acusados de no tomar a la Biblia literalmente, de distorsionar el sentido o de no tomarlas en serio.

Pero la ironía es que quienes nos acusan de tomar a esas palabras de Jesús demasiado poéticamente, también usan poesía para hacerlo. Nos acusan de no tomar literalmente esas palabras, pero ellos tampoco lo hacen.

El texto dice que:

El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre

 La sangre es un líquido, rojo y viscoso, sirve para transportar oxígeno, alimentos y desechos, entre otras cosas. Solo se encuentra en los seres humanos y los animales.

Entonces, ¿la luna se convirtió en sangre? ¿Desapareció en el espacio exterior al volverse liquida? ¿Esto va a suceder en algún momento?

No lo creo.

Simplemente cambió a roja durante algunas horas, y en realidad, como bien sabemos, la luna no cambió. Simplemente nosotros la vimos así. La luna sigue ahí, como siempre.

Quienes afirman tomar literalmente esas palabras “proféticas” de Jesús, inconscientemente hacen una interpretación poética de las mismas, y de alguna loca manera las relacionan con un eclipse.

Todos estamos de pie contemplando al león caminar sobre el piso de cemento. Algunos han hecho un viaje a África, algunos han visto un par de documentales o leído para aprender más. Otros se conforman con hacer especulaciones y sacar conclusiones con un ecosistema artificial.

Todos sabemos que en realidad el león no pertenece al zoológico.

Todos sabemos que en realidad la luna no se convirtió en sangre real.

Nadie toma literalmente ese pasaje de la Biblia. Simplemente usamos distintos criterios para explicarlo.

¿Ves? Todos somos herejes. De una u otra manera.

 

RSV

02 El lado liquido y viscoso de la luna

Dibujo: Jony López

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