03 Perspectivas sobre una violación en la antigüedad (el caso de Betsabé) – Parte 1

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En los mitos de los pueblos y las maneras de narrarlos, siempre encontramos algo de verdad, envuelto con interpretaciones. En el caso de la historia bíblica de David y Betsabé, las interpretaciones del texto, han tergiversado lo que pareciera haber sido la historia original.

Seamos religiosos o no, la historia de David y Betsabé puede haber llegado a nosotros. De hecho, el hit “Hallelujah” de Leonard Cohen, inmortalizó la historia bajo la clásica interpretación de dos amantes furtivos cautivados por la pasión.

Creamos en la literalidad del relato o no, me interesa más que nada el análisis desde la perspectiva de un mito, no en tanto sea verdad o mentira, sino en tanto entidad dadora de sentido para las generaciones subsiguientes a quienes narran. El mito como lugar en el mundo. No necesariamente verdad, ni necesariamente mentira.

No haré juicios de valor acerca de si se trata de un relato real o no. Este es un análisis a partir de las interpretaciones que se hacen desde lo dicho y lo no dicho, acerca del relato.

De esta manera, siempre que se escucha el relato desde las personas religiosas constituye una advertencia moralista sobre la facilidad con la que se puede ceder a la tentación del erotismo.

Desde numerosos púlpitos de la cultura judeo-cristiana, se usa la historia para advertir sobre los riesgos de la sensualidad, la fácil caída en el erotismo desregulado y la pasión arrolladora. Miles de personas fantaseando con la relación ilícita de dos adultos que se dejan llevar por la sensualidad. Entre ellos, Leonard Cohen.

De cada diez veces que he escuchado este relato, nueve han puesto a Betsabé como una adulta con libre elección que pecó junto con David. Sólo un par de veces he escuchado interpretaciones más cercanas a lo que se traduce del texto original hebreo según los comentaristas: la forzó y la violó. [1]

Creo que nos hemos estado perdiendo la riqueza de un relato que habla de cosas muy diferentes a la sensualidad. Quisiera que escuchemos de qué manera las culturas originarias suelen ser bastante más progresistas de lo que imaginamos, en nuestra cultura posmoderna “racional” y “evolucionada”. Textos de más de 3500 años de antigüedad, intentan interpretarse y leerse como si se tratara de historias escritas en ciudades con baños instalados y energía eléctrica. De esta manera hay una falta de respeto bastante frecuente a los textos judíos, musulmanes, de los pueblos originarios, inclusive entre quienes dicen creer en ellos.

Haré una transcripción literal de una versión contemporánea de la Biblia:

“En la primavera, cuando los reyes suelen salir a la guerra, David envió a Joab y al ejército israelita para pelear contra los amonitas. Destruyeron al ejército amonita y sitiaron la ciudad de Rabá. Sin embargo, David se quedó en Jerusalén.

Una tarde, después del descanso de mediodía, David se levantó de la cama y subió a caminar por la azotea del palacio. Mientras miraba hacia la ciudad, vio a una mujer de belleza singular que estaba bañándose. Luego envió a alguien para que averiguara quién era la mujer y le dijeron: «Es Betsabé, hija de Eliam y esposa de Urías el hitita».

Así que David envió mensajeros para que la trajeran y cuando llegó al palacio, se acostó con ella. Luego ella regresó a su casa. (Betsabé recién había terminado los ritos de purificación posteriores a su período menstrual). Tiempo después, cuando Betsabé descubrió que estaba embarazada, le envió el siguiente mensaje a David: «Estoy embarazada».

Entonces David envió un mensaje a Joab: «Mándame a Urías el hitita». Así que Joab se lo envió. Cuando Urías llegó, David le preguntó cómo estaban Joab y el ejército, y cómo marchaba la guerra. Después le dijo a Urías: «Ve a tu casa a descansar». David incluso le envió un regalo a Urías apenas este dejó el palacio. Pero Urías no fue a su casa, sino que durmió esa noche a la entrada del palacio con la guardia real.

Al enterarse David de que Urías no había ido a su casa, lo mandó llamar y le preguntó:

—¿Qué pasa? ¿Por qué no fuiste anoche a tu casa después de haber estado fuera por tanto tiempo?

Urías le contestó:

—El arca y el ejército de Israel y el de Judá están viviendo en carpas, y Joab y los hombres de mi señor están acampando a cielo abierto. ¿Cómo podría yo ir a casa para beber, comer y dormir con mi esposa? Juro que jamás haría semejante cosa.

—Está bien, quédate hoy aquí —le dijo David— y mañana puedes regresar al ejército.

Así que Urías se quedó en Jerusalén ese día y el siguiente. David lo invitó a cenar y lo emborrachó. Pero aun así no logró que Urías se fuera a la casa con su esposa, sino que nuevamente se quedó a dormir a la entrada del palacio con la guardia real.

David trama la muerte de Urías

Entonces, a la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la dio a Urías para que se la entregara. La carta le daba las siguientes instrucciones a Joab: «Pon a Urías en las líneas del frente, donde la batalla sea más violenta. Luego retrocedan, para que lo maten». Así que Joab asignó a Urías a un lugar cerca de la muralla de la ciudad donde sabía que peleaban los hombres más fuertes del enemigo. Y cuando los soldados enemigos salieron de la ciudad para pelear, Urías el hitita murió junto con varios soldados israelitas.

Luego Joab envió a David un informe de la batalla. Le dijo a su mensajero: «Informa al rey todas las novedades de la batalla. Pero tal vez se enoje y pregunte: “¿Por qué las tropas se acercaron tanto a la ciudad? ¿Acaso no sabían que dispararían desde la muralla? ¿No fue Abimelec, hijo de Gedeón, muerto en Tebes por una mujer que le tiró una piedra de molino desde la muralla? ¿Por qué se acercaron tanto a la muralla?”. Entonces dile: “Murió también Urías el hitita”».

Por lo tanto, el mensajero fue a Jerusalén y le dio un informe completo a David.

—El enemigo salió contra nosotros a campo abierto —le dijo—, y cuando los perseguíamos hasta las puertas de la ciudad, los arqueros que estaban en la muralla nos dispararon flechas. Mataron a algunos hombres del rey, entre ellos a Urías el hitita.

—Bien, dile a Joab que no se desanime —dijo David—. ¡La espada devora a este hoy y a aquel mañana! La próxima vez esfuércense más, ¡y conquistarán la ciudad!

Cuando la esposa de Urías se enteró de que su marido había muerto, hizo duelo por él. Una vez cumplido el período de luto, David mandó que la trajeran al palacio, y pasó a ser una de sus esposas. Luego ella dio a luz un hijo…”

(2do Samuel 11 – Nueva Traducción Viviente)

Así el texto no lo dijera de manera explícita (aunque lo hace), el contexto claramente sugiere una relación absolutamente dispar en cuanto al poder entre ambos: David era el rey. [2]

El verbo “laqach”, que se usa para describir la acción de los soldados sobre Betsabé, en otros lugares de la Biblia se usa para apresar, estar preso o encarcelar. Claramente sugiere una acción coercitiva sobre Betsabé.

Pensemos en los tiempos en los que la historia fue escrita. El pueblo demanda un rey que lo represente. De acuerdo al relato que hace la Biblia en el libro de Samuel, Dios advierte que el rey tendrá un poder económico aplastante, tomará siervos, se llevará lo mejor de sus cosechas… y tomaría para sí mujeres. Así, en plural, así y en cantidad, así como una cosa.

Más allá de que se crea en el texto bíblico como fidedigno, y se crea en el Dios judeo-cristiano o no, hay que reconocer que la cultura judía veía claramente el peligro de un gobierno centralizado. La supuesta “teocracia”, de la que se habla —anterior a la aparición de los reyes— era aparentemente un gobierno más orgánico y más directo. Aunque por ello mismo, mucho más inestable. Recordemos que, en este contexto, las gobernantes mujeres como Miriam y Débora, existieron. Cosa impensable a partir de la creación de gobiernos centralizados

Deberíamos recordarlo, cuando intentamos “civilizar” a los pueblos originarios para que vivan en ciudades y acepten al estado como regulador de sus conductas. Los gobiernos centralizados suelen generar violencia. Asimetría. Pobreza.

De hecho, por ejemplo, en la actualidad existen países musulmanes que han tenido mujeres presidentes. En este contexto, muchas mujeres musulmanas se niegan a ser “civilizadas”, ya que no se consideran oprimidas, aunque muchas mujeres musulmanas en otros países lo sean. El problema no parece ser el salvajismo, sino la civilización.

 

Los sistemas centralizados y asimétricos y la masculinidad

Cabe la pertinencia de la pregunta en cuanto al cambio aparentemente abrupto en la conducta y los sentimientos de David.

¿Cómo un paciente pastor de ovejas, capaz de componer Salmos de hermosa poesía y ejecutor maestro del arpa se convierte en un violador y un asesino cobarde? La respuesta es bastante incómoda: lo necesita para responder a las demandas de su rol.

Los roles sociales son tanto adjudicados como asumidos. Hay una sociedad que exige que su rey viva entre la pompa y el lujo, y un sujeto que asume ese papel. Por consiguiente, hay una alienación al aparato productivo. Muy diferente de la del obrero al que se le exige trabajar noche y día, pero hay una alienación al ocio. No es digno de un rey trabajar, sólo ir a pelear a la guerra, ser masculino y cruel.

La historia narra que pese a David deber haber estado en el campo de batalla, decide quedarse a descansar, haciendo a sus vasallos pelear por él. Se siente en la cima del mundo. En el limbo. Se lo ha ganado, luego de tanto trabajo. El reino es suyo, su dominio. Que otros trabajen, él es el rey.

Siendo justos, me pregunto si no será que en realidad la guerra no le gustaba.

Quizás se exigía de él una crueldad que no lo satisfacía. Si bien la crueldad, la pulsión de muerte y los instintos oscuros son propios de todos los seres humanos y todos somos capaces de actos aberrantes, David era un artista. A los artistas no les suele gustar demasiado lastimar a otros. Pueden sublimar sus impulsos de maneras más nobles y satisfactorias.

Sin embargo, paseando por la terraza, mirando a Jerusalén desde arriba, nota algo que desea y que no le pertenece. Observa a una mujer hermosa bañándose, que no pertenecía a su harén.

 

Sobre la mirada pornográfica

En este caso, nos topamos con otro concepto interesante: el de la mirada pornográfica. Según Rita Segato, la mirada pornográfica está más ligada al contexto de la dominación que al del erotismo. Así como la violación, la pornografía tiene más que ver con someter los cuerpos a un sistema y dominarlo que con disfrutar de un momento erótico.

La consumición de pornografía no está ligada a un vínculo con otros desde la paridad del erotismo. Por el contrario, intenta poner al otro en una relación asimétrica. Es el otro quien muestra su cuerpo, y el consumidor quien disfruta de ello. No hay compromiso ni exposición vulnerable por parte del consumidor de pornografía. Esta relación asimétrica aparente, otorga a quien mira la ilusión del poder. De ser el ojo que domina la situación.

Sin embargo, esta relación es ilusoria, ya que el sistema obtiene ventajas también de quien está mirando. Vendiéndole cosas, haciéndose popular a costa suya. Otorga al espectador la ilusión de ser dominante, cuando en realidad está siendo dominado por el mundo mediático.

Ahora bien, en el caso de David, no es un medio de comunicación el que le está vendiendo una imagen para su disfrute. Es el mismo quien, atrapado por un cuerpo que le atrae, pero que no es suyo, decide poseerlo y dominarlo. Convertirlo en su propiedad.

¿Cómo es que en el reino hay algo de buena calidad que él no tiene? El rey siempre debe tener lo mejor de lo mejor, entonces si no lo tiene, no es el rey.

¿Qué posibilidades de elegir tenía Betsabé? Casi ninguna. Y sin embargo el verbo que se utiliza sugiere una actividad forzada. Es decir, que Betsabé pudo haber intentado poner resistencia.

Pero claro, como la mayor parte de las veces en la cultura occidental, la culpa de la violación es de la mujer por ser demasiado sensual, por ser demasiado hermosa, o ser demasiado “fácil”. Por vestirse demasiado bien o por vestirse con poca ropa. Por lo tanto, sólo se menciona que durmió con ella, dando entender que se trató de un acto erótico y no de sumisión.

Lo cierto es que la mayor parte de las traducciones, haciéndose instrumentos de una interpretación misógina de la historia, sólo mencionan que durmió con ella.

Y aquí nos topamos con un gran escollo a la hora de interpretar la historia: la violación no tiene que ver con lo erótico o lo sensual, al igual que la pornografía, tiene que ver con el ejercicio del poder (Segato 2003).

Ahora bien, ¿qué más habrá detrás de esta historia? No creo tener todas las respuestas, pero creo ver mucho más para pensar. Los espero en la próxima entrega.

 

Ivka Itzak

 

Referencias Bibliográficas

  • Allouch Jean, “El Amor Lacan”. Paidós 2013, Buenos Aires
  • Bordieu, Pierre “La dominación masculina”. Anagrama, Barcelona
  • Klingbeil, Gerald A. y Chantal J. “Personajes Secundarios del Antiguo Testamento”. ACES
  • Segato, Rita. “Las estructuras elementales de la violencia: ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos”. Paidós, Buenos Aires
  • White, Elena. “Profetas y Reyes”, ACES

 

[1] Klingbeil, Gerald A. y Chantal J. “Personajes Secundarios del Antiguo Testamento” ACES

[2] http://newlife.id.au/espanol/una-mirada-simpatica-a-betsabe/

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