Desaferrándonos, presentación

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Allá por los años 60 la Beatlemanía, la fiebre por los Beatles, cambiaría una vez más el mundo para siempre.

Si bien la ola ya no se encuentra en su pico más alto, la vigencia de su música y lo que rodeó a la misma aún perdura. Marcó una generación y de una forma u otra esto aún afecta la nuestra. Generaron no sólo una revolución musical sino a nivel cultural en muchos otros aspectos.

Los Beatles tuvieron su clímax a mediados de los 60, pero en 2015 su legado aún continúa aferrado a la escena artística, aunque no seamos conscientes de ello en su totalidad (recomiendo ver Anthology).

Lo mismo ha sucedido y sigue sucediendo con diferentes sucesos a lo largo de la historia. De vez en cuando ciertos eventos sacuden al mundo y dejan su huella para siempre. Y del mismo modo dentro del “mundo evangélico”.

Desde finales de los 80’y durante prácticamente toda la década de los 90’, la iglesia evangélica (una de las denominaciones que más gente reúne en América Latina y parte de España) ha sido testigo de este tipo de eventos; ciertas modas que cambiaron la forma en que la misma ve a Dios y se relaciona con la realidad, para siempre (o al menos hasta hoy).

¿Te acuerdas cuando todo se trataba del “Rapto”? Películas, libros, canciones, predicaciones… toooodo se trataba de ello.

 

¿Te acuerdas cuando todo era “Demonología”? Rangos, nombres, jurisdicciones, técnicas de liberación. Demonios en todos lados.

 

¿Te acuerdas cuando la “Sanidad Interior” se convirtió en la técnica por excelencia para lograr la felicidad?

 

¿Y el igle-crecimiento? ¿¡Cuánto creció tu célula!?

 

Alabanza y Adoración” (o eras pastor o eras salmista),

 

Sanidad” (era raro que el servicio dominical no incluyera al menos 2 ó 3 milagros),

 

Prosperidad” (un clásico),

 

Unción” (la época de los elegidos, ¡todos al suelo!, si no estabas dentro de este “mover” de Dios, algo andaba mal contigo…),

 

todo tuvo su clímax en nuestra querida Iglesia, incluso el ser políticamente incorrecto, la “revolución”, el ser provocativo tuvo, su etapa de moda (¿pero en realidad que tan lejos se podía llegar en pensar distinto?).

No decimos que todo esto haya sido malo, o bueno del todo, eso le toca analizarlo al columnista de esta nueva sección: Rodrigo Ferrando.

 

Pero cuando algo se polariza… de alguna manera nos impide ver el cuadro completo.

 

Por eso hemos escogido algunas modas evangélicas de los 90’ y le hemos pedido que nos dé su opinión como sociólogo sobre estas “modas” y los efectos que han causado en la psiquis de la Iglesia Latinoamericana.

 

¿Por qué se generó en el momento en que lo hizo?

 

¿Existió alguna relación con la realidad socio-política del momento?

 

¿Qué secuelas nos dejó?

 

¿Cómo afecta hoy nuestra relación con Dios y con la realidad que nos rodea?

 

¿Todo fue malo? ¿Todo fue bueno?

 

El clímax de algunas de estas modas ha pasado, otras, si bien no son nuevas, aún mantienen el termómetro en 40 grados como diría el propio Rodrigo.

 

Esta sección se trata de evaluar esos dogmas que se han aferrado a nuestra identidad como Iglesia Latinoamericana y desaferrarnos de lo que no nos sirve, y de estar alertas para no repetir los errores del pasado.

 

LCC

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