13 Alabanza y adoración

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Antes que nada, quiero aclarar que soy fan de Witt, como no serlo, desde los 90 viene siendo un grande entre los grandes de la música cristiana a nivel latinoamericano.  Aquel proyecto “AA” con canciones como: “A Cristo solo a Cristo”, “Renuévame”, “Me Gozaré”, y varios hits más, tan importantes que marcaron a toda una generación.

Durante los primeros años de los 90 me acuerdo que se hacían grandes campañas evangelísticas y conciertos al aire libre con líderes de primera línea como Palau y Mottesi. Marcos Witt sería uno de los principales músicos internacionales que irrumpirían en la esfera nacional para instalarse por varios años, este ejemplo luego lo seguirían otras bandas como Rojo, Alas de Águilas, también Romero, Danny Barrios, Lilly Goodman, luego Unción tropical, Tercer Cielo, y por supuesto el aplastador Hillsong con todas sus variantes, United, London y Church. Seguro me olvido de algunos que fueron tan importantes como estos.

A nivel general en el mundo de la música se vio un incremento de aquellas bandas cristianas que lograron saltar el umbral del mundo evangélico para competir palmo a palmo con aquellas bandas profesionales seculares que venían hasta entonces sin competencia por parte de la música góspel.

La música evangélica en las últimas dos décadas ha pegado un salto importante, de ser un estilo de música que solo se oía en un ámbito religioso pasa al escenario de los premios Gardel en Argentina y a nivel internacional a los Grammy latinos. Sin duda, este gran empuje debe considerarse en el marco de la globalización que se proyecta marcadamente desde la década de los años 90.

El año 2015 será un gran año para los artistas góspel, entre los ganadores en los premios Grammy tenemos a los siguientes músicos:

* Mejor canción de música contemporánea cristiana: “Messengers”, Lecrae con For King & Country.

* Mejor álbum de música cristiana: “Help” de Erica Campbell.

* Mejor álbum de música cristiana contemporánea: “Run Wild. Live Free. Love Strong”, de For King & Country.

* Mejor álbum de música cristiana tradicional de EEUU: “Shine For All The People”, de Mike Farris.

En cuanto a los premios Gardel, en Argentina, podemos mencionar a la Banda de Rock Rescate, oriunda de San Nicolas, Buenos Aires, una de las ganadoras en el año 2008 al mejor álbum de Rock Góspel, “Buscando lio”.

Solo como refuerzo de lo que queremos explicar trajimos estos ejemplos, pero bien podríamos mencionar a muchos otros artistas y bandas que han ganado también premios significativos en el mundo de la música contemporánea.

Posiblemente pensemos que como abunda la maldad también abunda la gracia, que como abunda lo secular también abunda lo Góspel, y claro, el sol sale igual para todos, las discográficas siempre serán neutrales ante los ideales religiosos, si una banda, un artista tiene potencial y se produce y comercializa, como cualquier otro producto musical.

Las tendencias musicales siempre son similares, todos los estilos musicales se comparten entre los religiosos y los seculares, podríamos preguntarnos quien influencia a quien, pero creo que hoy día la influencia es mutua, ya no podemos decir: el mundo entró a la iglesia, porque ya hay un nivel de retroalimentación donde se han borrado esas líneas iníciales, si es que las hubo alguna vez.

Luego de este breve repaso y recorrido echemos un vistazo al contenido de esa música góspel o cristiana. Hemos visto que en cuanto a música se refiere no hay ya demarcación fija entre lo secular y lo Góspel, los estilos son muy similares y hasta músicos compartidos hay, aquél que toco en el mundo secular, hoy ya casi terminando su carrera, viene al mundo evangélico a resucitar su carrera, ejemplos nos sobran.

Pero vayamos a lo que nos interesa, al contenido de las letras de estas canciones.

¿Qué nos dicen sus letras?

¿Qué corriente de pensamiento acompaña su contenido?

¿Son libres los compositores de letra religiosa cuando hacen sus canciones o tienen que producir lo que los gustos de los creyentes piden?

En cuanto al mensaje de las canciones, podemos decir que reproducen lo más vulgar de la teología del momento, es decir, aquellos conocimientos pre-digeridos que en los círculos académicos se denominan como obsoletos. Y aquí me gustaría hacer un paréntesis: ¿Por qué tal distancia entre las congregaciones, lo que se predica en las capas bajas del cristianismo y lo que se ve, lo que se piensa académicamente en las grandes casas de estudio de teología? ¿Por qué tal distancia entre los pensadores teóricos y los predicadores vulgares? Será para otra discusión. Siguiendo con la idea anterior, es claro que los autores de estas letras son personas de entre la multitud, es decir, por lo general con poco conocimiento crítico sobre lo religioso. El salmista emerge de entre esa multitud.

Cuando hablamos de que el compositor de letra reproduce el pensamiento vulgar, estamos diciendo que no hay critica alguna, no hay filtro, sino que se transmite directamente el pensamiento religioso que está en cada uno de los creyentes, y justamente de ahí el éxito de esas canciones de alabanza y adoración que se cantan y tocan en las congregaciones, porque más allá del estilo que envuelva a las letras de tal canción, lo que viene a decir, es algo que ya está en el pensamiento de la congregación. Esa es la conexión, esa es la magia. Cuanto mayor conexión haya con el público mayor el éxito de la banda y del artista. Cuanto más similares sean los códigos entre el público y el intérprete de la música, mayor conexión.

Si los compositores de música religiosa se apartaran del pensamiento medio del creyente, de sus códigos, no tendrían repertorio alguno y se verían desplazados de estos escenarios. Hay un punto importante que debemos mirar, si el compositor quiere triunfar haciendo letras religiosas debe amoldarse lo más que pueda a lo que piense y crea el creyente de la congregación, porque si no ¿dónde cantaría sus canciones? Si las canciones son muy liberales, se prohibirían en los círculos religiosos tradicionales, aunque esa liberalidad no llega tampoco al nivel de convertirse en letra puramente secular, por lo que tampoco es bienvenida entre los mundanos. ¿Por qué Rescate mientras que suena en la radio de rock nacional más popular del país no suena un domingo luego de una Santa Cena?

Ahora que a grandes rasgos desvelamos el asunto, podemos preguntarnos, ¿tiene libertad de pensamiento el compositor de canciones religiosas o solo le pone música a la teología vulgar imperante en su congregación?

El compositor está ligado a lo que el común del creyente entienda y crea. En sí, el compositor lo único que hace es musicalizar la cosmovisión religiosa del momento.

Si creemos en la Segunda Venida de Cristo, nuestras canciones hablaran de tal venida.

Si creemos que somos pecadores, nuestras canciones tendrán notas ascéticas.

Si nos creemos la última Coca-Cola del desierto, nuestras canciones serán de conquista cuando no de súplica.

Si creemos en un diablo como león rugiente y en sus soldados de maldad, nuestras canciones serán de guerra espiritual.

Esta es por lo general la tendencia de las canciones de alabanza, en cuanto a las de adoración podríamos decir que también son fundamentalistas; pero algunas se salvan, porque son más introspectivas y buscan el renuevo interior, más que la conquista del mundo exterior.

Algunas canciones, por más actual que sea su música, por más que usen instrumentos con la última tecnología, no dejarán de ser conservadoras en cuanto al contenido del mensaje se refiere. Resultado: una especie de momia vestida de Hipster paseando por nuestras iglesias mientras nosotros la aplaudimos.

Es que es entendible, más que eso no puede liberarse la música religiosa, no puede ir más allá de sus propios límites, puede maquillarse de la mejor manera, pero su núcleo siempre será el núcleo tradicional, un núcleo viciado de ideas viejas. Esto para alegría de algunos y descontento de otros. Alegría para los conservadores y descontento para nosotros que queremos romper los límites.

Esta actitud de pasividad de los productores de letras religiosas ante las modificaciones en las maneras de hacer teología, del conocimiento propio que se imparte en las congregaciones, se puede explicar por el mismo hecho de que entre los creyentes no hay motivación por la superación y actualización de lo que se enseña, básicamente esta actitud pasiva está enraizada con la naturalización del dogma, que como tal, es incuestionable e inmodificable.

Entonces, si queremos ver un cambio en las letras de nuestras canciones de alabanza y adoración deberíamos empezar por modificar nuestras creencias elementales, configurándolas a las nuevas formas de hacer teología, esto es, de adaptar el conocimiento, la teoría, partiendo desde lo que realmente la comunidad donde está establecida la iglesia necesita.

Por eso es que cuando escuchamos letras de canciones que remiten a ideas tan arcaicas no podemos cuestionar a los músicos que la interpretan, más bien deberíamos buscar lograr un consenso, una hegemonía en las creencias, en las capas bajas de la cristiandad, y de ahí erigir todos los cambios culturales necesarios.

Los cambios en la cultura religiosa deben lograrse desde abajo y no desde arriba, es decir, desde el conjunto de los miembros de las capas bajas y no desde la cúpula de donde se imparten tradicionalmente los sermones.

En otras palabras: En la medida en que la forma de entender la espiritualidad, a Dios y a la Biblia se vuelva cada vez más crítica y coherente entre el pueblo de Dios, entre los creyentes que integran la congregación, entre aquellos que vez tras vez ocupan las filas del templo, se podrá garantizar una transformación en la cultura religiosa.

No podemos pretender que los referentes religiosos, los músicos, los predicadores y aquellos líderes que nos representan sean los iniciadores de un cambio en las maneras de hacer iglesia si no hay una base donde sus ideas se asienten, enraícen y den fruto.

Propongo un cambio paulatino pero seguro, vestidos de paciencia, para acercarnos a aquellos que se integran a las filas religiosas, para que lo hagan desde el pensamiento crítico y no desde el dogma. Y para aquellos que ya estamos desde hace tiempo, para los más viejitos, intentar reaprender día a día con un espíritu enseñable, buscando que nuestra cristiandad y nuestras congregaciones sean un lugar donde podamos encontrar un alivio y un viento apacible para nuestras vidas, con buena música y con letras que nos identifiquen, pensando en nuevas formas de hacer iglesia.

 

Rodrigo Ferrando

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