02 Pseudoprosperidad

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Un llamado de fe

“Invito al altar, a todos aquellos que sientan en su corazón hacer una ofrenda de u$s 1000, un pacto con el Señor de prosperidad, para destrabar juicios, sueldos, aguinaldos, para que la magia de Dios llene las cuentas de los bancos de los creyentes. Dios me dijo que aquí hay 10 personas que en esta noche darán los 1000 dólares, si usted es uno de ellos, no endurezca su corazón a la voz del Señor, Dios quiere prosperarlo al 100 x 1”. 1

La pseudoprosperidad

La pseudoprosperidad, lo que hace es olvidar el resto de las áreas y enfocarse solamente en la parte financiera, desvirtuando el verdadero sentido del mensaje de Jesús y engañando al más sincero creyente, nublando la imagen de Dios, y de lo que realmente es la prosperidad, que no es una mala palabra, pero se la ha desfigurado de acuerdo a conveniencias y necesidades particulares, ambiciones desmedidas de ciertos sectores del cristianismo. Donde los líderes prosperan (económicamente) y los miembros de la congregación se endeudan más.

Esta forma de concebir el evangelio, llamada pseudoprosperidad, tiene sus mayores referentes y su mayor auge en la década de los años 90, acompañando un proceso económico y social denominado neoliberalismo. Es que a las doctrinas religiosas hay que pensarlas como dependientes del marco social histórico al que pertenecen, siempre.

La iglesia cristiana también tuvo su apertura al mundo. Dada la facilidad de poder importar productos culturales que estaban al último grito de la moda, fue que empezamos a ver el surgimiento de las mega iglesias, bandas internacionales, libros, dvd’s, cd’s; predicadores que habían encarnado el espíritu capitalista modificando la ética religiosa ahora visitaban las iglesias locales trayéndonos lo mejor y lo más perfeccionado de otros países del “primer mundo”.

Es que la ética religiosa siempre se amolda al momento económico político y social que viva la región. La ética cristiana se fue amoldando a ese frio espíritu capitalista. Se nos fue formando el gusto de consumir también productos espirituales, milagros fáciles, artistas internacionales, enamorados de un Dios utilitarista.

Esta manera de concebir la realidad también ha calado en lo más profundo de la sociedad, tanto en cristianos como en no cristianos, y hemos amoldado nuestras acciones en función de ello, sin darnos cuenta que lo que estábamos haciendo era fragmentar a la sociedad, nosotros como iglesia seguíamos ciegamente esta corriente llamada neoliberalismo.

Esta es la etapa de la historia donde más se marca, separa a los ganadores de los perdedores, a los que logran triunfar económicamente y a los que cada vez son más desplazados de la vida social. Las instituciones pierden poder de integración, y los espacios públicos comienzan a ser erosionados por la acción de las empresas privadas.

Y como en todas las cosas, el lenguaje es fundamental, dentro del ámbito cristiano también lo fue, ahora empezamos a hablar positivamente, palabras que nos den una identidad ganadora, oraciones consecuentes a la lógica capitalista empezaban a tener su lugar en iglesias con gran influencia desde lo internacional, ahora Dios me hacía un vencedorun conquistadorun victorioso; declarando palabras que me lleven a un nuevo nivel de vida social, palabras que creen una nueva realidad en mi interior.

Pero como toda institución, la iglesia cumple una función social, y eso es lo que nos interesa. El evangelio de la prosperidad, viene a traer consuelo y esperanza a los sectores que, totalmente desprotegidos y desarticulados, no encuentran esperanza en ningún lado. La mega iglesia ahora necesitaba acomodarse a la realidad económica social y predicar un evangelio que sirva, que sea útil, pero por sobre todo, que responda a las necesidades económicas.

Es que esa era la necesidad principal de toda la sociedad, y del creyente también. Pero este evangelio nos hizo mirar más el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces que el mensaje previo que Jesús hubiera hablado a esa multitud. Perdimos de vista la esencia del mensaje para centrarnos en el paquete. Nos olvidamos del Reino y nos enfocamos en las evidencias del Reino. Todos sabemos que la multiplicación milagrosa fue abundante, pero, ¿qué dijo Jesús ese día en que tantas personas se quedaron a escucharlo? Lo ignoramos.

La teología, la vieja sirvientita

Como iglesia cristiana estamos tan enlazados con los movimientos que se dan en la sociedad como lo está cualquier otra institución. A nivel económico hay ciclos de alza y baja, y todos subimos y bajamos acompañando esos ciclos que son propios del sistema económico actual, esto es, el sistema de capitalismo financiero, donde las corporaciones y las grandes empresas en conjunto con los bancos logran modificar el mercado a su gusto, sometiendo a las empresas más chicas, controlando los precios de los productos y servicios, los salarios, y hasta dirigir el curso del Estado de los países más débiles.

Pero las manos de este sistema económico son invisibles, todo se regula con oferta y demanda. No hay una persona o un grupo que decida, sino que es el propio capital el que somete y no es sometido.

En este contexto donde las empresas más grandes se comen a las más chicas por la propia lógica que existe en el mercado, también las iglesias más grandes se comen a las más chicas. O por lo menos se da una migración de las más chicas a las más grandes. Efecto Pacman.

Lo que se había instalado era esa idea de que sea donde sea, en el supermercado, en el banco, en el amor, en la iglesia y en las bendiciones que Dios daba, todo debía ser “en tiempo record”, de manera veloz, el tiempo ahora no se puede perder, es otro de los ingredientes de esta época, el tiempo como algo sumamente importante, porque ahora la productividad de la vida hace que todo sea más rápido y con mayores resultados. Y es la forma de interpretar la Biblia lo que se adaptaría a todo este proceso económico, justificándolo y buscando emparchar la problemática de la iglesia ante la abrumadora presencia del espíritu capitalista que se manifestaba domingo tras domingo en cada congregación, y esto sin invocarlo.

El evangelio del rapto devino en evangelio de la prosperidad

Ahora se entiende un poco mejor, por qué es que el evangelio del rapto se licua, tiende a desaparecer frente al evangelio de la prosperidad, claro, es que no es lógico querer prosperar al mismo tiempo que nos queremos ir de este mundo. O tomamos las maletas o tomamos el oro en polvo que cae del cielo.

Debido al incumplimiento de las promesas del fin del mundo y a la necesidad de salir de una situación económica apremiante, es que se necesitó olvidar por un momento al rapto para hacer énfasis en la pseudoprosperidad, es que sería ilógico sostener ambas posturas al mismo tiempo, si voy a prosperar para que voy a querer irme de este mundo. O me voy o prospero. Pero como Jesús no venía a buscarnos pronto, mejor esperar con un Mercedes Benz que esperar con el estómago vacío.

La iglesia capitalista

Ahora bien, me parece muy interesante ver la similitud que hay entre la sociedad y las mega iglesias, de cómo se comparte un mismo ethos, una misma forma de pensar y actuar sobre la realidad. Sin duda, esta década, fue la que terminó de separar a los unos de los otros, a lo local de lo internacional, a lo público de lo privado, a los que tenían trabajo y a los que se iban quedando sin él. A los líderes exitosos que juntaban multitudes en sus grupos de crecimiento y a quienes no llegaban con el objetivo mensual. A las iglesias que crecían multitudinariamente y a las que se iban vaciando cada día más. La media desaparece, el equilibrio desaparece. Lo importante en las iglesias ya no es la calidad sino la cantidad, y esto se refleja en algo muy particular. Quiero hacer una analogía que me parece que refleja y sintetiza muy bien este tiempo neoliberalista de la iglesia:

Sobre la sangre y el cuerpo de Jesús, la ceremonia de la Santa Cena

La sangre de Jesús se diluyó drásticamente, del buen vino pasamos al jugo artificial de manzana rebajado, claro, es que con tantas personas que ahora tienen que tomar la Santa Cena en la mega iglesia, un buen vino como tiene que ser, como se daba en las iglesias tradicionales, sería un gran presupuesto y una crisis a nivel contable. Lo mismo ocurre con el pan, ahora está más pequeño que antes, casi insignificante. ¿Será que Jesús ahora esta rebajado con mucha agua y más pequeño e insignificante en lo que respecta a su mensaje?

La pseudoprosperidad como salvación

Algunos de los grandes adeptos a este evangelio fueron aquellos “perdedores” del sistema, aquellos que no lograron encajar con las nuevas reglas de juego, por eso fue que encontraron en las mega iglesias una respuesta a la problemática que el Estado desconfigurado no le podía dar.

Si bien los creyentes que han sido víctimas de este tipo de doctrinas, han sufrido despojos personales importantes y desilusiones, su peor pecado fue el de querer encontrar una solución a su problemática económica dentro de la iglesia. Confiados en que Jesús mágicamente solucionaría problemas estructurales de la sociedad.

Una prosperidad integral

La palabra prosperidad no es mala palabra, por eso es importante redefinirla y no quedarse en el uso que alguien le dio, desvirtuándola de su verdadero significado, haciendo de ella una palabra que nos remite a la manipulación.

Dios es paz, Dios es prosperidad2, y paz es prosperidad, es lograr una integridad, una armonía en el diario vivir, con Dios con los hombres y con uno mismo, eso es prosperidad.

Prosperidad no es tenerlo todo, sino sentirse en paz y agradecido con lo que sí ya se tiene. Tampoco es conformismo.

Prosperidad es cuando el hombre está en sintonía con la vida, con Dios. Cuando la conciencia espiritual se eleva por sobre las necesidades y los problemas y logra experimentar paz.

Prosperidad es manifestar la vida de Dios en plenitud, en todo y en todos, eso es Reino de Dios, con dinero o sin dinero, sin condiciones.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas serán añadidas.”3

 

Rodrigo Ferrando

 

Referencias

1-               Teoficción adaptada para este ensayo como un discurso modelo del evangelio de la prosperidad.

2-               http://mensaje-celestial.blogspot.com.ar/2013/04/tema-la-paz-texto-genesis-4418-4727.html

3-               Ver Mateo 6:33

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