En busca de un cristianismo verdadero (Rachel Held Evans para RNS)

Rachel Held Evans

Rachel Held Evans se ha convertido en una poderosa voz dentro del cristianismo americano, primero como autora de “Evolving in Monkey Town” (“Evolucionando En Una Ciudad De Monos”) y más tarde con el best seller del New York Times “A Year of Biblical Womanhood” (“El Año De La Mujer Bíblica”). Aquellos seguidores de sus libros notaron que su pensamiento se ha ido volviendo cada vez más progresista, sobre todo en cuestiones teológicas candentes como el género y la sexualidad. Este cambio culminó en su partida del evangelismo hacia la Iglesia Episcopal.

El próximo mes, Evans publicará “Searching for Sunday: Loving, Leaving and Finding the Church” (Explorando El Domingo: Amando, Abandonando y Encontrando a la Iglesia), este libro oscila entre penetrantes críticas hacia el cristianismo americano y prescripciones para como, según ella, los creyentes pueden participar más fielmente de la vida en la iglesia. En una entrevista con Religion News Service, habló de la clave para la revitalización de la iglesia y defendió su partida del evangelicalismo.

 

RNS: Tú dices que la manera de detener el éxodo de los millennials en las iglesias no son cambios estéticos como mejor música, mejores logos y una programación más relevante. ¿Por qué estos métodos no sirven?

 

Rachel: Estás estrategias no son necesariamente malas, y en algunas iglesias sería bueno que las implementaran. Pero muchos líderes cometen el error de pensar que los millennials son consumidores superficiales que abandonan la iglesia porque no están siendo entretenidos. Creo que las razones por la cual dejamos de ir a la iglesia son más complicadas, y tienen que ver más con los cambios sociales y cuestiones de fe más profundas que el estilo de adoración o la imagen.

Si intentas seducirnos con jeans ajustados y cafetería, podría ser algo contraproducente. Los millennials tenemos un detector de m&%#d@ que puede detectar fácilmente cuando alguien está tratando de vendernos algo. No buscamos un cristianismo más moderno. Buscamos un cristianismo más verdadero.

 

“Searching for sunday” [Explorando el domingo]
RNS: Si esta no es la respuesta, ¿cuál es?

 

Rachel: Compartir la comunión. Bautizar a los pecadores. Predicar la palabra. Ungir a los enfermos. Practicar la confesión. Ya sabes, las cosas que la iglesia ha estado haciendo durante los últimos 2000 años. Necesitamos reformar creativamente el significado de las enseñanzas y sacramentos tradicionales de la iglesia en un contexto moderno. Eso es lo que veo que sucede en las iglesias, grandes y pequeñas, que están haciendo discípulos de Jesús multigeneracionales.

 

RNS: En tu libro hablas de siete sacramentos que tú crees que son críticos para la iglesia. ¿Cuál de estos sorprenderá más a la gente?

 

Rachel: Con el que más me sorprendí fue la unción de los enfermos. Solía pensar que tal práctica implicaba superstición y falsas expectativas, pero eso fue antes de que aprendiera a diferenciar entre sanar y curar. Puede que no seamos capaces de curar lo que aflige a nuestros amigos y vecinos, pero como cristianos somos llamados a la obra de sanidad, a entrar en el dolor del otro, ungirlo como santo y estar al lado sin importar el resultado. La unción es un reconocimiento. En una cultura que quiere curar todo y dar soluciones rápidas, el sacramento de ungir al enfermo es un don poderoso y contracultural que la iglesia le ofrece al mundo.

 

RNS: Tu dejaste el evangelicalismo por la Iglesia Episcopal. Gran parte de la Iglesia Episcopal ha fallado en abrazar los cambios superficiales que tu criticas, y ellos practican las cosas que tú dices que atraerán a los millennials de vuelta. Sin embargo, en América los episcopales han estado en constante declive y están envejeciendo rápidamente. ¿Cómo reconcilias esto con tu tesis?

 

Rachel: Casi todas las denominaciones de las iglesias en los Estados Unidos -incluidas muchas denominaciones evangélicas- están viendo un descenso en el número, así que, si se trata de una competencia, entonces todos estamos perdiendo, solo que a pasos diferentes. Lo que me atrajo de la Iglesia Episcopal fue que ofrecía algunas prácticas que le faltaban a mi experiencia evangélica, como espacio para el silencio y la reflexión, un enfoque en la presencia de Cristo en la mesa de comunión como clímax y centro de cada servicio de adoración, oportunidades para la mujer en el liderazgo e inclusión de las personas LGBT.

Pero conozco a mucha gente que se crió siendo episcopal que se han convertido en evangélica, atraídos por el servicio emocionante y enérgico o el énfasis en el testimonio personal y la conexión con la Escritura. Creo que es muy común al entrar a la adultez buscar tradiciones de fe que complementen el modo en que te criaste. No se trata de rechazar tu pasado, sino de encontrar tu propio camino. Y no quiero imponer mi experiencia a todos los millennials.

 

RNS: Muchos evangélicos critican la teología liberal de la Iglesia Episcopal, incluso afirmando que actualmente se encuentran fuera del cristianismo ortodoxo. ¿Qué es lo que piensas?

 

Rachel: Todos los domingos por la mañana, voy a mi iglesia Episcopal y me uno al coro de voces y públicamente declaro el Credo de los Apóstoles. Juntos declaramos que existe un Dios bueno y poderoso quién es la fuerza creativa detrás de todas las cosas que se ven y de las que no se ven; que Dios es único, aunque exista como tres personas; que Dios amó al mundo de tal manera que se convirtió en carne en la persona de Jesucristo, quién vivió, enseñó, alimentó, sanó y sufrió entre nosotros completamente como Dios y como humano; que Jesús fue concebido por el poder del Espíritu Santo, nacido de María, que fue crucificado en una cruz romana y enterrado en la tierra; que después de tres días muerto, Jesús volvió a la muerte; que ascendió a los cielos y reina con Dios; que él volverá a traer justicia y restauración a nuestro mundo quebrantado; que Dios sigue obrando a través del Espíritu Santo, de la iglesia y del pueblo de Dios; que el perdón, la resurrección y la vida eterna son posibles.

Si eso no es cristianismo ortodoxo, no sé qué será.

 

RNS: Relacionado a esto, tú dices que la iglesia Americana no debe tener miedo a morir. ¿Qué significa esto?

 

Rachel: G.K. Chesterton dijo: “El cristianismo ha tenido una serie de revoluciones, y en cada una de ellas ha muerto. El cristianismo ha muerto muchas veces y resucitado otra vez; debido a que tenía un Dios que conocía la salida del sepulcro”. La muerte es algo de lo que se preocupan los imperios, pero no la gente que cree en la resurrección. Últimamente he estado preguntándome si quizás un poco de muerte y resurrección sea lo que necesite la iglesia Americana.

 

RNS: Algunos de tus críticos señalan el crecimiento explosivo de la iglesia en el Nuevo Testamento. ¿La iglesia debería preocuparse si no está haciendo discípulos o, como dices, si muere?

 

Rachel: La iglesia del Nuevo Testamento creció cuando los cristianos eran una minoría, no mayoría. Aún estamos lejos de eso en los Estados Unidos, pero ahora puede que sea un buen momento para recordarnos a nosotros mismos que el nuestro es un reino que crece no por poder ni potestad, sino por el Espíritu, cuya presencia se identifica con el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y la templanza. Además, no estoy convencida de que el discipulado se pueda medir en números. Una iglesia puede producir miles de asistentes sin producir ni un solo discípulo.

 

Fuente original:

Q&A: Rachel Held Evans on the ills of American Christianity, and leaving evangelicalism

Traducción: Annie Rollano / Corrección y edición: RSV

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