“Jesús no creía en el ‘pecado original’ y nosotros tampoco deberíamos”. (Danielle Shroyer para RNS)

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Para muchos cristianos tradicionales, la doctrina del “pecado original” es una vaca sagrada. Pero la autora Danielle Shroyer espera enviarla al matadero con su libro: “La Bendición Original: Poniendo al pecado en su lugar”.

La doctrina del “pecado original” afirma que la naturaleza humana se corrompió debido al primer pecado de Adán y Eva, y entonces, todos los humanos son inherentemente pecadores. Esto es un “constructo teológico”, lo que significa que no está explícitamente expuesto en las Escrituras cristianas, sino que se deriva de entretejer juntos varios pasajes. La primera formulación de esta doctrina surgió alrededor del tardío siglo cuarto d. C., con Agustín.

De acuerdo con Shroyer, ex-pastora y teóloga, Jesús no creía en esta doctrina y tampoco lo hizo la iglesia primitiva. Y si Jesús no creyó en ella, quizás nosotros tampoco debamos hacerlo. Dada la importancia de esta doctrina y la provocativa afirmación de Shroyer, decidí tomar un tiempo para chatear con ella acerca de por qué rechaza el pecado original y qué cree en su lugar.

 

RNS: Algunas personas dicen que creen en la doctrina del pecado original a causa de la Biblia. Pero la doctrina se desarrolló hace cientos de años dentro de nuestra era común. Cuéntanos acerca del origen de esta doctrina.

 

DS: Es justo decir que Agustín popularizó la idea, y que para el momento de la Reforma se había esparcido en occidente. Mientras que la iglesia primitiva hablaba del pecado como una acción o una enfermedad, Agustín y otros cambiaron el lenguaje hacia una naturaleza pecaminosa innata. Una vez que eso sucedió, todo el foco teológico se dirigió a tratar de arreglar el problema del pecado. La cruz fue vista de manera diferente, la salvación se convirtió primariamente acerca de la administración del pecado, los cuerpos humanos se convirtieron en sospechosos, y así sucesivamente. Así que yo llamo al pecado original “la media roja” de nuestra lavandería teológica, porque tiene el poder de decolorar todo lo demás.

 

RNS: ¿Por qué es tan importante esta doctrina, como para hacerte escribir un libro acerca de ella?

 

“La Bendición Original: Poniendo al pecado en su lugar”, de Danielle Shroyer.

DS: Como pastora y ahora como escritora, quiero ayudar a las personas a crecer hacia una relación madura con Dios. Simplemente no creo que el pecado original ayude a llegar a esto. De hecho, creo que a menudo es dañino. Las personas más leales y centradas que conozco tienen un sentido saludable de la dignidad y una vista honesta de sus propios defectos, y esto es exactamente lo que la bendición original nos da. Si quieres obediencia de corto plazo, asusta o avergüenza a las personas. Si quieres transformación, aférralas al amor incondicional de Dios.

Este es el asunto: las personas saben que pecan. Lo que no saben es qué hacer al respecto. No pienso que la mejor respuesta sea admitir que eres irrevocablemente malo, sino darte cuenta de que tu hogar ha estado en Dios todo el tiempo, y es tiempo de que te dirijas en esa dirección, porque la vida abundante está aguardando.

 

RNS: Pero, ¿cuál es la base bíblica de la doctrina del pecado original?

 

DS: Ciertamente las Escrituras hablan acerca del alcance universal del pecado. Pero en definitiva ningún pasaje o verso en ellas habla del concepto de una naturaleza pecaminosa innata. Podemos tomar el pecado seriamente sin ir allí. Después de todo, Jesús no creía en el pecado original, tampoco los discípulos y la iglesia primitiva. Lo que vemos en las Escrituras es la historia de personas comportándose a veces de manera terrible, a veces de manera correcta. Con frecuencia son las mismas personas. Algunos lo llaman una naturaleza pecaminosa. Creo que simplemente lo llamamos naturaleza humana.

 

RNS: ¿Cómo crees que esta doctrina afecta la perspectiva de la mayoría de los cristianos?

 

DS: El pecado original nos impide ver el mundo como una creación destinada a estar conectada con Dios, con el otro, con todas las cosas creadas. Esto, por el contrario, nos fuerza a empezar con la noción de que los humanos estamos separados de Dios. Esto nos fuerza a estar en desacuerdo con nuestros cuerpos y deseos y no nos da una forma saludable de integrarlos. Y puede hacer nuestra visión de la salvación más pequeña: más egocéntrica, y tratándose más acerca de la vida después de la muerte. Así que Jesús se convierte en la solución al problema del pecado, no a la vida del mundo. Creo que es una perspectiva increíblemente limitada, que está en desacuerdo con el alcance cósmico del evangelio.

 

RNS: ¿Qué es la bendición original?

 

DS: Estamos en una relación con Dios, Él la empezó y está aferrado a ella. Mientras que el pecado original se centra en la acción humana, la bendición original se centra en la soberana decisión de Dios de amarnos. Dios nos dio esta relación con el primer soplo, y cuando respondemos anclándonos a nosotros mismos a su firme amor, encontramos la correcta relación/Shalom/plenitud con todo lo demás. La verdad más profunda en el mundo es que encontramos nuestro hogar en Dios, porque Dios es nuestro hogar.

 

RNS: ¿Es esta otra visión demasiado optimista de la humanidad? A lo largo de la historia las personas han hecho más cosas terribles de las que podemos nombrar aquí.

 

Danielle Shroyer

DS: No conozco otro poder más que el firme amor de Dios que puede conquistar el mal y reconciliar todas esas cosas terribles. Entonces, para mí, se siente arriesgado tratar de fundamentar nuestra humanidad en algo menos que ese poder. Pienso que el pecado original es demasiado pesimista, y la creencia en el progreso humano es demasiado ingenua. La bendición original sabiamente nos recuerda que todos somos capaces de hacer un bien notable y hacer un mal terrible. Nos recuerda que debemos ser sabios como serpientes e inocentes como palomas. Podría decirse que es una visión llena de gracia sobre la humanidad, pero no lo llamaría optimismo. Lo llamaría buenas noticias.

 

RNS: Algunos dirán que la bendición original no toma en serio al pecado. ¿Cómo responderías?

 

DS: En realidad, pienso que la bendición original toma el pecado más seriamente, porque nos dice que en realidad somos capaces de ser fieles… e incluso ser amados cuando no lo somos. Esa clase de amor inquebrantable nos da el coraje para ser honestos acerca de nuestros pecados y los del mundo, y nos empodera para hacer algo al respecto. Nos da licencia para practicar, lo cual es lo que de todas formas podemos hacer. Soy honesta sobre mis defectos con mi esposo porque sé que me ama a pesar de ellos. Y es por esto que puedo moverme desde la autocompasión o culpa hacia el arrepentimiento y acción. Dios nos ha diseñado para ser transformados por el amor. Así es como tomamos el pecado seriamente.

 

RNS: ¿Qué pasa con el entendimiento de que la muerte y resurrección de Jesús “reversó la maldición”? ¿Tu visión no cambia la forma en que pensamos acerca de la cruz y la tumba?

 

DS: Bueno, si lees detalladamente, son la serpiente y la tierra las que son maldecidas, no Adán y Eva. Así que no soy partidaria de esa afirmación. Pienso que es imposible explicar qué sucedió en la vida, muerte y resurrección de Jesús con una simple fórmula. Él vino a ser Dios con nosotros. Vino como el Mesías. Vino a encarnar la humanidad fielmente. Vino para ser el camino y para hacer el camino. Vino para glorificar a Dios y para vaciarse a sí mismo. Vino para compartir nuestros sufrimientos más profundos, y para bendecirnos incluso cuando lo asesinamos. Él vino a vencer la muerte y traer vida abundante. No creo que haya un fondo para ese pozo de misterio. Pero creo que la bendición original nos da más espacio para explorarlo.

 

Fuente original:

http://religionnews.com/2017/01/13/author-jesus-didnt-believe-in-original-sin-and-neither-should-we/

 

Traducción: Julio César Bedoya Moreno / Corrección y edición: RSV

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