Adrián Romero: Sin miedo a la diferencia (entrevista exclusiva para LCC)

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LCC: Cuéntanos un poco acerca de AVE, y lo que intentas transmitir con el proyecto.

AR: Ave es una banda que tuve con unos amigos. Pasó por varios cambios a través de su existencia. Cambió de miembros, en su significado proyectado y últimamente en su futuro. Nosotros vimos a Ave como un conducto por el cual podíamos formular explícitamente nuestra fe, vista por medio del lente de nuestra finitud. En el momento, para nosotros eso significó explorar nuestras dudas acerca de Dios, de nosotros mismos y de los demás. Nunca hemos entendido ni aceptado la noción del arte como condicionada por un límite impuesto con el fin de esconder la incertidumbre, contingencia y disensión a favor de beatitud forzada y un sentido pretencioso de satisfacción. No es sano para ninguna persona mantener cierta parte natural de ella secreta —de sí misma ni de los demás—. Creo que el arte por naturaleza no se compromete e insiste por la confrontación. Así mismo, el arte se vuelve nulo cuando su creador no está implacablemente dispuesto a buscar dentro de sí mismo lo suprimido. Ave fue nuestro intento de encontrar esa honestidad y transparencia propia.

Se nos hizo muy interesante la controversia que se causó dentro de la comunidad por la cual el disco se movió. Aunque alguna gente se identificó con el proyecto y lo consideró un primer paso hacia una cierta noción de integridad interna (para nosotros lo fue), encontramos que no mucha gente está dispuesta a afirmar explícitamente la duda que existe dentro de su fe (y sí existe, la resistencia agresiva la señala).

Es intrigante porque por supuesto que al final vemos como la duda se manifiesta como un tipo de fuga dentro de varias comunidades de fe. No se permite hablar de la duda como regla, pero también es una regla superficial cuando se considera que la duda encuentra su camino a la superficie a como dé manera.
Ave por el momento está inactivo. He estado enfocado en la producción de unos cuantos proyectos y empezando una banda secreta que no tendrá asociación pública con mi nombre —por razones obvias—.

 

LCC: Después de ver el vídeo promocional, “Placebo”, me quedó una sensación de que no estás dispuesto a dejar que algo se interponga con tu arte y el modo en el que quieres expresarlo. Fue realmente genial ver un vídeo así en este ámbito. Sin embargo, ¿qué tanto te afecta la crítica? ¿Cómo lidias con la lluvia de comentarios de personas que parecieran no comprender tu trabajo?

AR: Siempre he sido fan de películas con seguimiento culto, especialmente de terror. Hay muchas películas de terror pésimas, pero cuando son buenas, en mi opinión son las más simbólicas/sugestivas y estimulantes intelectualmente. H.P. Lovecraft dijo que el temor es la emoción más antigua y fuerte de la humanidad, y eso se volvió como una espada de dos filos para nosotros en el momento de producción del álbum. Por una parte, porque estábamos confrontando nuestros propios temores al crear el contenido en sí y por otro lado porque sabíamos perfectamente en qué nos estábamos metiendo. No podíamos pretender que no esperábamos la reacción que el álbum recibió, pero tampoco quiere decir que no fue algo que nos causaba temor —aunque también emoción (¿acaso las dos emociones no están entrelazadas con frecuencia?)—.

Tal vez soy un tanto sintomático en este sentido, pero casi hasta me amargo cuando el arte no corta profundo y causa división natural. Supongo que es mi modo de ser. Así soy conmigo mismo, siempre me estoy haciendo preguntas que no necesariamente quiero contestar. Si puedo lidiar con mi propia resistencia, puedo lidiar con la de los demás. No es siempre fácil, pero tampoco estábamos buscando nada neutro.

Tienes que saber quién eres (que no es tan sencillo y casi nunca llega a una conclusión perdurable). Defectos y todo. Eso pone lo que haces y lo que te sucede en perspectiva. Si no te conoces, terminas identificándote con cualquier cosa (expectativa/interpretación) que te avienten los demás.

 

LCC: Algunas veces sueles predicar en Vástago Epicentro, ¿te sientes mas cómodo como músico o como predicador?

AR: De hecho, me considero músico medio pésimo. Es muy difícil para mí tomar un instrumento y ser muy bueno en tocarlo. Supongo que soy decente, pero estoy perpetuamente rodeado por verdaderos músicos y me sentiría como una farsa considerarme un buen músico. Pero sí soy bueno para componer, arreglar y crear atmósferas emotivas. Creo que en ese sentido, la computadora es mi instrumento principal. Me gusta pasar tiempo creando paisajes sónicos y melodías.

Tal vez mi problema es que siempre he aventurado a experimentar con varios instrumentos para grabarlos y explorar sus capacidades sónicas, pero nunca he dominado la virtuosidad en ni un sólo instrumento. Pero me gusta así más. Tampoco lo he hecho porque me interesa más la ingenuidad que la virtuosidad y es algo que busco ejercer. En los últimos años me he tornado más hacia instrumentos electrónicos, y me he vuelto decente en la síntesis. Soy mejor creando sonidos de cero que tocando la guitarra o el piano.
Como comunicador, me siento similar. Conozco y sé de muchos comunicadores e intelectuales increíbles. Me temo que mi intelecto es limitado en comparación. Soy receptivo a varias ideas extraordinarias como mucha gente, pero supongo que debe terminar en apropiación (integrarlas a tu lenguaje). Eso siempre ha sido difícil para mí. Sí me gusta mucho pensar y romperme la cabeza con ideología, pero no siempre soy un pensador innovador como otros. Hay áreas en las que sí puedo innovar, así que supongo que me siento más cómodo en el arte. Por cierto, digo “arte” porque me gusta involucrarme no sólo en la música, sino en lo visual y lo narrativo.

 

LCC: Has declarado que algunas de tus influencias provienen de Lacan, Caputo y Peter Rollins, entre otros; ¿pueden la psicología tanto como la filosofía compatibilizar con la teología? ¿Cómo las fusionas con el cristianismo?

AR: Esta es una pregunta difícil de contestar para mí porque no considero el giro a la teología dentro de la tradición de filosofía continental actual y teoría psicoanalítica como una solución para el cristianismo popular. Eso sería una descripción reductiva y degradante. De hecho, lo veo como una forma de pensamiento y proceso radicalmente separada. ¿Puede la filosofía y el psicoanálisis bailar con la teología? Claro — sucede a cada rato—. Pero me temo que en su mayoría sucede dentro de círculos académicos y comunidades disidentes. Pero no puedo evitar preguntarme si es destino que sea de esa manera. Creo que la situación de la teología radical hacia una comunidad concreta es inherentemente post-iglesia. En verdad me gusta mucho esta idea de comunidades que se auto-destruyen después de un año más o menos. No se permiten convertirse en un tipo de “opiáceo para las masas”. Eso es verdaderamente valiente y digno. Pero, simplemente hay demasiadas diferencias simbólicas entre el cristianismo radical y el cristianismo global. Tendríamos que meternos en una plática enfocada sólo en eso, pero en términos sobre-simplificados, la tradición radical es una ruptura causada en las entrañas del cristianismo en contraste a la idea de un ataque externo (un ejemplo de eso sería la argumentación de gente como Dawkins o Hitchens).
Cuando combates algo directamente, inmediatamente eres integrado al orden de la cosa en sí. Te vuelves preso de una dicotomía en la cual lo atacado dicta las reglas de combate. Pero la tradición radical es más como una implosión. Se rehúsa a ser integrado al orden simbólico del cristianismo globalizado. La tradición radical no busca hacer pequeños cambios aquí y acá al sistema existente, sino que busca corromperlo desde su interior y volverse algo radicalmente diferente, no opuesto.

 

LCC: ¿En qué cosas crees que se está equivocando la iglesia Latinoamericana? ¿Qué debe cambiar a nivel general?

AR: La gente ya lo sabe. No debería de tener que decir mucho. Son de esas cosas que no se supone que se deben discutir. Obediencia incuestionable, duda suprimida, obsesión con el cielo, un fetiche por el pensamiento apocalíptico (no del bueno), orgullo elitista, subestimación de gente joven, menosprecio hacia las mujeres, falta de acción socio-política. No es nada nuevo, pero tampoco es la norma en todos lados. La gente ya sabe lo que está mal, pero también como que todo está aparejado para que el mismo sistema que opones, permite tu oposición mientras simultáneamente incita tu pasividad. Slavoj Zizek ha hecho estudios muy interesantes acerca de algo que el nombra “interpasividad”, que se puede aplicar a esto. La iglesia se ha vuelto un lugar en el cual puedes disfrutar de emociones muy intensas y adoptar creencias muy apasionadas, sin embargo, estas mismas terminan afectando tu vida de una manera muy mínima. Es muy interesante.
Tal vez sueno un tanto negativo, pero es la naturaleza de la pregunta. También hay cosas buenas pasando en las iglesias y hay buenos líderes. Pero la gente también sabe cuáles son esas cosas. Creo que la iglesia ya no necesita hacer preguntas de las cuales ya conoce las respuestas pero tal vez teme promulgar o representar por culpa de presión comunal o miedo a aparentar anárquica o fuera del orden. Estar fuera del orden es un tema muy importante y bello dentro del verdadero cristianismo. El hecho de que Jesús y sus seguidores (como Pablo) se rehusaban a ser integrados al orden político de su tiempo es una tradición perdida en la iglesia actual.

 

LCC: Dudar, cuestionar y cuestionarse cosas que comúnmente se dan por sentado es visto casi como una herejía en muchos círculos cristianos, ¿se puede ser cristiano sin abrazar completamente la certeza? ¿Qué papel juega la duda en tu vida?

AR: Bueno, la duda es sólo el primer paso. Después sigue la acción. Pero la gente es inquisitiva e inquieta por naturaleza y dependiendo en donde pasas la mayoría de tu tiempo, puede que estés en un lugar en el que cuestionar es desaprobado. Esto obviamente crea ansiedad, bloqueo emocional/intelectual y dependiendo si eres parte de una comunidad que promueve la fe “pura” sin dudas, también encuentras culpabilidad. Aparentemente a Dios en este siglo ya no le gusta la duda. La duda es importante, pero también es sólo un punto de partida. Es el comienzo de una jornada. Una jornada para descubrir cuantas de las cosas que aceptamos como normas sin alternativa, son impuestas sobre nosotros por gente no más valiosa que los demás.
Platón dijo que una vida examinada a medias no vale la pena vivir. Y creo que dijo eso porque esa es una vida sin libertad.
Ten cuidado de personas y establecimientos que desaniman el cuestionamiento. Probablemente es un establecimiento con algo que perder, y ese algo casi siempre es poder. Poder que te pertenece a ti. Y no me refiero a poder que viene a resolver todos tus problemas. Me refiero a poder como el tener la valentía de poder examinar tu propia vida para entender y poder cambiar tu trayecto.

 

LCC: ¿Cómo lees la Biblia?

AR: Con la red de todo mi mundo. Creo que es importante entender que no hay tal cosa como la lectura absolutamente objetiva de la Biblia o cualquier otro libro. El lenguaje en si es una red complicada de significantes y significados. Eso significa que cuando piensas en una palabra, inmediatamente pensaras en otras veinte palabras que de alguna manera relacionas con la original por culpa de tu memoria. Para mí, la palabra “rendido” puede significar paz y meditación introspectiva, cuando para alguien más pudiera significar deshonra y sumisión. Por supuesto, este es un ejemplo muy simplificado, es mucho más complejo que eso, pero simplemente significa que las palabras están pre-cargadas de significado ante nuestra subjetividad. No hay persona que sea excepción de esta regla. Tal sujeto sería preso de un mundo abstracto sin sentido. Las palabras, al ser leídas, están infusas con nuestra nostalgia, ansiedad, represión, temor, fantasía, deseo, etc.
La pelea por una lectura purista sin subjetividad de la Biblia y la búsqueda de la teología más impresionante es un poco absurda. Lo que termina significando, esto es que entre más influencia y privilegio tengas dentro de tu comunidad, lo más que tu hermenéutica se volverá la más respetada y normativa. Eso es todo. Pero la Biblia es viva a través de la complejidad de nuestras vidas. Por eso es un libro único. No existe la lectura objetiva de ningún libro, pero pocos libros son tan objetivos en contra de tu subjetividad y demandantes de interacción inexorable como la Biblia.

 

LCC: ¿Cómo vives tu espiritualidad? ¿Qué es lo que más te conecta Dios?

AR: Trabajando en un proyecto por meses, “Symphony 5 Adagietto Movement” de Mahler, conversaciones largas con mi padre, “2001 Space Odyssey” de Kubrick, riéndome a carcajadas acerca de nada en particular con mi esposa, “Wallfahrtslied” de Arvo Pärt, ser enseñado por alguien que admiro, “Family” de Björk, sentirme como un idiota al leer un libro de alguien muy inteligente, “St. Paul: The Foundation of Universalism” de Alain Badiou, tener una cena que tarda más de cuatro horas a propósito, “The Master” de P.T. Anderson, pasar tiempo con mis perros, “Symphony No. 3” de Gorecki, ir a caminar a la montaña, “Winter Light” de Ingmar Bergman, molestar a mis hermanas, la banda sonora de “Angela’s Ashes” por John Williams.

Hay pocos versículos que me gusta leer literalmente de la Biblia, pero “la tierra está repleta de la gloria de Dios” es uno. La esperanza y la belleza están en cada esquina de nuestra experiencia si te permites verlo. La vida es lo suficientemente difícil como para hacer la experiencia de Dios algo condicional y escaso.

 

LCC: ¿Cuáles son tus planes a futuro, que proyectos te traes entre manos?

AR: He pasado el último año produciendo el disco nuevo de JAR que sale ya pronto. Eso ha sido muy emocionante porque suena muy diferente a todo lo que ha hecho antes. Me siento muy orgulloso ser parte de ese proyecto. Lo mencione antes, pero también estoy haciendo una banda nueva y secreta. También estoy arreglando la banda sonora de un documental acerca de mi papá. Mi fantasía es hacer bandas sonoras para películas, así que si estás leyendo esto y haces films, existo.

 

LCC: Algunos de los que siguen a LCC también seguían tu trabajo desde hace un tiempo, sin embargo, me consta, muchos se han sorprendido y sobre todo identificado con algunas de tus ultimas predicaciones debido a su contenido sincero y radical. ¿Qué mensaje puedes dejarle al público hispanoamericano que se encuentra en el mismo viaje de fe que tú?

AR: No tengas miedo a ser diferente. No titubees en ser el primero en decir algo que no se ha dicho antes. Cuestiona todo, lee todo y pon en acción todo lo que te conmueve.

 

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