Nueva luz sobre la última semana de Jesús, Parte 2

¿QUIÉN RECHAZÓ A JESÚS?

Cuando Jesús entró a Jerusalén e hizo su legítima afirmación de ser el Rey Mesías, puso en marcha los acontecimientos que sabía que le guiarían a su muerte.

Él era salvajemente popular con la gente, lo cual causaba que los líderes religiosos temieran que toda la gente lo siguiera (Juan 11:48). Estaban obligados a aplastar toda rebelión y mantener la paz para que los romanos les permitieran seguir conservando sus posiciones de poder.

Por otra parte, al desafiar la sistematizada corrupción del templo de la casa de Anás, Jesús estaba atrayendo la ira del poderoso sindicato sacerdotal sobre su cabeza.

Los líderes religiosos no podían tocarlo cuando se encontraba rodeado por las grandes multitudes de seguidores, pero ellos querían terminar con su vida. Ellos necesitaban a alguien que conociera como encontrarlo a la noche cuando estuviera en su aislado campamento afuera de la ciudad, alejado de las multitudes.

Elegir la noche de la Pascua era una excelente idea, porque cada judío religioso estaría celebrando la comida pascual que comenzaba al atardecer.  La fiesta por lo general continuaba hasta tarde en la noche, y la mayoría de las personas se irían inmediatamente a la cama luego de tener una gran comida con varias copas de vino.

Las calles se encontrarían desiertas de las multitudes que habían venido a la fiesta, y sería fácil para Judas guiar a los soldados adonde ellos capturarían a Jesús. El arresto y el juicio de Jesús ocurrieron en la madrugada, cuando toda la ciudad dormía, excepto los enemigos de Jesús que necesitaban condenarlo antes de que las multitudes se enteraran de ello.

¿Quién rechazo a Jesús y quién no?

Una conclusión importante para nosotros es que la gente que pidió por la crucifixión de Jesús ¡no era la misma multitud que lo había aclamado como Mesías la semana anterior!

El concilio reunido a altas horas en un día de fiesta tan importante ciertamente no era los 70 ancianos del Sanedrín, sino un grupo de simpatizantes montado con prisa. La multitud que se reunió temprano por la mañana para gritar “crucifícalo” consistía en los sacerdotes Saduceos, los ancianos y sus partidarios. Ellos eran los que demandaban que Jesús fuese crucificado y Barrabas liberado, porque Jesús los había ofendido y denunciado su corrupción.

Más tarde, en el momento del primer servicio del templo, grandes multitudes llenaron las calles, solo para descubrir que Jesús ya había sido condenado a muerte (Lucas 23: 27). Eran aquellos que lo siguieron a la cruz y se lamentaron por su muerte. Aquellos que se burlaban de él eran los sacerdotes y los soldados. ¡Jesús era tan popular con las masas al momento de su muerte como lo había sido una semana antes!

Históricamente, las historias de la pasión has sido leídas bajo la comprensión de que los judíos como un todo actuaron para destruir a Jesús. Una causa es el relato de Juan, el cual frecuentemente usa el término “los judíos”, el cual asumimos que se refiere a toda la nación. Mas probablemente Juan, como judío, estaba hablando de los líderes judíos que se oponían a Jesús, o quizás de los “judeanos”, los judíos que vivían alrededor de Jerusalén y rechazaban al rabino galileo. Juan también describe la enorme popularidad de Jesús que causó que los sacerdotes temieran que toda la nación creyera en él (Juan 11:48), ¡y menciona que muchos entre los líderes creían en el! (Juan 12:42).

Al conocer más sobre los problemas y las poblaciones en el judaísmo del primer siglo, podemos ver que aquellos responsables de su muerte fueron algunos de los que estuvieron en el poder que vieron su monarquía como una amenaza a sus propios imperios corruptos.

El movimiento mesiánico de Jesús se encontraba lejos del rechazo de los judíos. Cincuenta días después de la resurrección de Jesús, en Pentecostés, tres mil personas se convirtieron en creyentes. Pronto, decenas de miles de judíos creerían, según Hechos 21: 20. Un erudito judío cree que unas cincuenta mil personas incluidos fariseos y sacerdotes se convirtieron en creyentes. Esto era una proporción sustancial de la población de Jerusalén de aquel tiempo, lo que sugiere que un gran movimiento judío se transformó en la base de la iglesia primitiva.

Por lo tanto, deberíamos leer las palabras en el NT acerca de “el rechazo judío de Jesús” preguntándonos porque cada judío no creía en él, en lugar de un pueblo en su conjunto que lo rechazaba. En los próximos cien años la iglesia se convertiría mayormente en Gentil, pero la iglesia primitiva fue casi completamente judía por varios años.

 

Fuente original:

http://ourrabbijesus.com/articles/new-light-on-jesus-last-week-part-2/

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Lois Tverberg

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