Shemá: Oír es obedecer

El Hebreo Bíblico solamente incluye cerca de 4000 palabras, muchas menos que las 400000 o más que tenemos en español. Debido a que el hebreo tiene tan pocas palabras, cada una es como una maleta repleta, cargada de significados adicionales que se deben llevar para que el lenguaje describa completamente la realidad. El desempaque de cada palabra es un ejercicio encantador en vista de cómo los antiguos autores organizaron las ideas, a veces, agrupando juntos conceptos de manera muy diferente a como nosotros lo hacemos.

Por ejemplo, la palabra shemá (pronunciada «shmah») a menudo se traduce como «escuchar». Pero la palabra shemá en realidad tiene un significado mucho más amplio, más profundo que «percibir el sonido». Abarca toda una gama de ideas que incluye escuchar, tomar, hacer caso y responder con acción a lo que se ha escuchado.

Descubrí la amplitud de la palabra shemá en mi primera clase de hebreo. Un compañero de clase tenía unas nociones de conocimiento hebreo obtenido de otros lugares, y nos lo hizo saber. Llegaba tarde, salía temprano y se hacia el tonto durante la clase. El maestro planteaba una pregunta a otra persona y él dejaba escapar la respuesta antes de que pudiera responder. Molesta, una compañera de clase le preguntó puntualmente: «¿Cómo le dices a alguien que obedezca?»

«Shemá», respondió mi instructor.

Por la tarde, la curiosidad me empujó a buscar en mi programa bíblico de la computadora versos que tuvieran «obedecer». ¡En casi todos los casos, el hebreo detrás de «obedecer» era shemá!

Por ejemplo, en español, leemos Deuteronomio 11:13 como: «Así que si obedecen fielmente los mandamientos que yo les ordeno hoy…». Literalmente, sin embargo, este versículo dice: «Y lo será si escuchan, escucharán… »

Y después de que Moisés recitara el pacto para el pueblo de Israel, ellos respondieron: «Haremos todo lo que el Señor ha dicho, y le obedeceremos». (Éxodo 24:7, NVI). Pero en hebreo aquí en realidad dice: «Todo lo que Dios ha dicho haremos y escucharemos». Aquí los dos verbos en realidad son sinónimos, escuchar es hacer, ser obediente.

Esto se hizo aún más claro una pegajosa noche de verano, cuando estaba visitando a una vieja amiga de la universidad. Mientras conversábamos juntas en su patio delantero, podíamos oír chillidos y risas procedentes de detrás de su casa. Sus hijos se estaban empapando entre sí en una guerra de agua, un duelo entre la manguera de jardín y una gran pistola de agua.

A medida que el sol se hundía en el horizonte se les pasaba el tiempo de ir a la cama, así que detuvimos nuestra conversación para que ella pudiera llamarlos adentro. «Se hace tarde, hora de entrar», anunció. Pero las risas y la persecución ni siquiera se ralentizaron. Ella repitió su orden, cada vez más fuerte. Sin efecto.

«Mis hijos parecen tener un problema de audición, Lois», suspiró con cansancio.

Como yo sabía que ella había estudiado algo de hebreo, le comenté: «Sabes, en realidad lo que creo que tienen tus hijos es un problema shema-nitis». Sus palabras vibraban en sus tímpanos, pero en realidad sus cuerpos no se movían hacia la puerta de su casa. Ella bien podría haber estado hablando en Klingon, por la respuesta de ellos. Ella también sabía, al igual que yo, que el resultado natural de la escucha debería ser la respuesta.

Captar el sentido más amplio de shemá genera ideas a otros misterios bíblicos. En los Salmos, David suplica: «Oh Señor, por favor, escucha mi oración». Pero él no estaba acusando a Dios de ser sordo o desinteresado. Más bien, estaba pidiendo a Dios que tomara acción, no sólo que escuchara sus palabras. Cuando el ángel se le apareció a Zacarías para anunciar que su esposa Elizabeth estaba embarazada de Juan, él declaró que su oración había sido escuchada, que Dios estaba respondiendo a los anhelos de oración de tener un hijo de la estéril pareja (Lucas 1:13).

La comprensión de la palabra shemá también nos ayuda a ver por qué a menudo Jesús concluía su enseñanza con las palabras «¡El que tiene oídos para oír, oiga!». Lo que en realidad quería decir era: «¡Ustedes han oído mi enseñanza, ahora tómenla muy a pecho y obedézcanla!». Él quiere que seamos hacedores de sus palabras, no sólo oidores (Santiago 1:22).
Fuente original:

Shema: To Hear is to Obey

Indefinible Dios de Israel
Sólo espera a que tu padre llegue a casa
Lois Tverberg

Acerca de Lois Tverberg

Autora.

Ver todas las entradas de Lois Tverberg →

3 comentarios sobre “Shemá: Oír es obedecer”

  1. Claro, conciso, edifican te!! Muchas gracias! Dios no solo oye los so idos de nuestro clamor como si fuera un parloteo, el nos presta atención, responde con acción! Tu oración ha sido oída!!
    El Señor te bendiga!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *