Poniendo a las instituciones en el sofá: Psicosis, perversión y neurosis en la religión

Desde hace algún tiempo me he sentido atraído hacia el área de la psicopatología estructural. Una de las herramientas que encuentro perspicaz es el sistema de diagnóstico usado por los psicoanalistas lacanianos. A diferencia del DSM, donde uno puede perderse en el creciente bosque de nuevos “trastornos”, el lacaniano hace uso de un sistema fundacional que aísla tres posiciones básicas que reflejan la manera subyacente en que un individuo lidia con la falta:

  • Exclusión (Psicosis)
  • Negación (Perversión)
  • Represión (Neurosis)

Estas tres posiciones tienen subdivisiones adicionales, y las formas en que se manifiestan realmente son tan variadas y complejas como el humano que las exhibe.

No voy a ofrecer una visión general de estas tres posiciones en esta publicación, pero si te interesa, hay un excelente libro de Bruce Fink llamado Una introducción clínica al psicoanálisis lacaniano.

Mi interés, en gran parte inspirado en el trabajo de Slovoj Zizek, implica poner esta matriz conceptual a trabajar como un medio para ayudar a diagnosticar a, y formular remedios para, destructivas estructuras políticas/religiosas.

Tomemos el ejemplo de una estructura psicótica como la paranoia. La paranoia se refiere a un proceso de pensamiento en el que el individuo está encerrado en un marco delirante e irracional.

Se manifiesta en síntomas que incluyen profundos sentimientos de persecución, una tendencia a desconfiar de los demás, la realización de declaraciones falsas y la atribución de malas intenciones a personas o sucesos aleatorios. Intensa sospecha, desconfianza e hipersensibilidad se encuentran junto a una híper-vigilancia que busca cualquier y todos los detalles que puedan solidificar el delirio persecutorio del individuo o confirmar un prejuicio existente.

Los que sufren de paranoia generalmente se ofenden fácilmente, son rápidos para dividir el mundo en buenos y malos, se aferran firmemente a cualquier fechoría percibida en contra de ellos y exhiben a menudo un sentido abrumador de derechos personales. La lógica totalizadora que se encuentra en aquellos que sufren de paranoia puede caracterizarse de la siguiente manera:

  • Todos los médicos están en su contra
  • Pero este doctor ha salido a su encuentro para ayudarle
  • Sólo hace eso para engañarle

El individuo a menudo se va a los extremos para solidificar su engaño. Como resultado, los individuos paranoides tienden a exhibir un obsesivo compromiso observando a las personas que toman como una amenaza, gastando enormes cantidades de energía en busca de cualquier cosa que pueda confirmar su narrativa o ser tomado como un desaire.

A diferencia de la neurosis, la cual se vincula a sentimientos de duda, la psicosis (como paranoia) se caracteriza por un fuerte sentido de certeza.

Una de las razones por las que este comportamiento puede ser tan destructivo para la persona reside en el hecho de que sus síntomas hacen que sea difícil para ellos hacer y mantener relaciones saludables. Suelen permanecer solteros, tener pocos amigos y romper relaciones por pequeños desacuerdos. Debajo de la paranoia a menudo se encuentra una persona que sufre de una profunda ansiedad, traumas de la infancia, depresión y una sensación de impotencia.

Para dar un ejemplo concreto, tengo una conocida que exhibe un agudo sentido de paranoia. Esto se manifiesta en el hecho de que generalmente desconfía de las figuras de autoridad y las ve como hostiles. El resultado ha sido destructivo tanto para ella (en su tratamiento de cáncer fue de médico en médico, creyendo que eran condescendientes con ella, le ocultaban información o le deseaban mal) como para sus hijos (los ha retirado de varias escuelas, creyendo que los maestros los perseguían). Cualquiera que intente desafiarla, incluyendo sus familiares más cercanos, pasan a formar parte de una gran conspiración en su contra y son vistos con recelo. El resultado, como era de esperar, ha sido una vida marcada cada vez más por el aislamiento y el alejamiento de los demás.

Un teórico importante para ayudarnos a entender la paranoia es Melanie Klein, cuyas ideas sobre la manera en que una posición paranoide-esquizoide se evidencia en los lactantes es muy valiosa.

Actualmente tengo un gran interés en cómo las comunidades habitan en posiciones psicóticas, perversas y neuróticas. En términos del ejemplo anterior sobre la paranoia, es fácil pensar en las comunidades fundamentalistas, pero también lo vemos en las comunidades forjadas alrededor de la promoción y la protección de las teorías conspiratorias como la de que la misión del Apolo 11 fue una falsificación. Aquí, un grupo exhibe todas las características de la paranoia individual: certeza, desconfianza, afirmaciones falsas, sesgo de atribución, aislamiento, engaño, etc.

Al reflexionar en la literatura que trata con la psicopatología, podemos llegar a una mejor identificación, respuesta y ayuda a las comunidades que están enganchadas en la conducta destructiva.

Por ejemplo, acercarse a una comunidad que exhibe una posición psicótica como si fuera neurótica, puede ser contraproducente. Cuando se trata de un neurótico, un analista debe ayudar a que escuchen a su inconsciente. Lo hacen mediante la sutil introducción del neurótico a la realidad en la que se encuentra comunicando cosas de las que no es consciente. Por ejemplo, uno podría escuchar a un neurótico hablar sobre la ira que siente hacia su pareja. En un punto clave el terapeuta podría intervenir en el discurso para sugerir que la ira en realidad podría reflejar una frustración que tiene con su padre fallecido. Si esta es una interpretación productiva, el analizado sentirá un momento de revelación que conducirá a la apertura de nuevo material. El neurótico comunicaba algo en su ira de lo que no era realmente consciente, pero que de alguna manera también sabía (porque lo reconoció cuando se le sugirió). Esta es la represión en acción: el empujar fuera de la conciencia algo desagradable o traumático.

Por el contrario, alguien con una estructura psicótica no tiene, estrictamente hablando, un inconsciente al que enfrentar. Ya que el inconsciente produce la represión. El psicótico dice lo que quiere decir. No hay ningún significado oculto, ni incertidumbre secreta o ambigüedad. Tratar y conseguir que alguien que es psicótico experimente ambigüedad de significado en realidad puede conducir a un brote psicótico. Cuando la ambigüedad sucede, el otro significado se percibe como algo amenazante que viene desde el exterior (en lugar de algo que es una parte de ellos).

Un líder dentro de una estructura psicótica no encontrará mucho éxito al tratar de introducir duda y ambigüedad. De hecho, esto probablemente será leído como una amenaza a la estructura, y el individuo pronto se encontrará en problemas.

Para resumir, vale la pena hacer un par de puntos adicionales. En primer lugar, si bien podríamos pensar que todas las estructuras psicóticas son malas, este no es el caso. Hay un montón de comunidades fundamentalistas que no son destructivas. Exhiben cosas como la certeza, el aislamiento y una tendencia a ver el mundo como hostil. Pero han encontrado maneras de mitigar los síntomas destructivos que a menudo acompañan la psicosis (las comunidades Amish podría ser un caso instructivo de hecho). En segundo lugar, estar dentro de una estructura psicótica, perversa o neurótica no significa que tú reflejes eso en un nivel subjetivo. Simplemente significa que estás/están en una posición que favorece ciertas acciones asociadas a esas posiciones.

En el año entrante voy a regresar a estos temas, tanto en el blog como en mi próximo libro.

 

Fuente original:

http://peterrollins.net/2015/01/putting-institutions-on-the-couch-psychosis-perversion-and-neurosis-in-religion/

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Peter Rollins

Acerca de Peter Rollins

Filósofo, Teólogo, Autor, Conferencista.

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