Música y teología (Parte 4)

En la parte 2 de esta serie nos enfocamos en cómo la honestidad -y más específicamente la vulnerabilidad honesta- es un elemento central del arte poderoso. Ahí dimos un vistazo al ejemplo de una canción interpretada por Staind que trataba con lo que podríamos llamar, en términos religiosos, la lucha interna con el pecado. En esta publicación exploraremos esa lucha en las letras de una banda “cristiana”, Switchfoot.

Puse “cristiana” entre comillas arriba porque, como Jon Foreman de Switchfoot ha remarcado a menudo, una banda o canción no puede ser salvada, solo las personas pueden.

“Ninguna de estas canciones ha nacido de nuevo, y por lo tanto no hay tal cosa como música cristiana. No. Cristo no vino y murió por mis canciones, el vino por mi… Soy un creyente. Muchas de estas canciones hablan sobre esta creencia. La obligación de decir esto o aquello no suena como la gloriosa libertad por la que Cristo murió para que pudiera tener.”

Esto de nuevo tiene que ver con la honestidad e integridad como artista. Switchfoot lucha por el derecho a ser capaz de decir lo que se encuentra en sus corazones como artistas y músicos, en lugar de ser censurados mediante un sello musical “cristiano” que insiste en dejar que sus artistas solo digan ciertas cosas que se alinean con las posturas doctrinales y morales del sello (y más específicamente con los patrocinadores financieros del sello), las cuales ellos piensan que son dignas de defender. Del mismo modo, los colegios y seminarios “cristianos” imponen la misma censura a sus profesores, requiriendo que comprometan su integridad académica o se arriesguen a perder su trabajo. Esto mata la búsqueda de lo que sea, sea la búsqueda de la música o de la ciencia.

Pero estoy divagando. Hoy, quiero centrarme en lo que podemos aprender teológicamente al echar un vistazo a algunas canciones de Switchfoot acerca del pecado. Aprendiendo a hacer teología como arte. Comencemos con una canción del álbum Hello Hurricane, la canción Mess of me:

 

Soy mi propia aflicción

Soy mi propio mal

No hay medicamento que podrían vender

No hay medicamento para hacerme bien

 

No hay medicamento

No es suficiente

No hay medicamento

La enfermedad soy yo mismo

Hice un desastre de mi

Quiero recuperar el resto de mi

He hecho un desastre de mi

Quiero pasar el resto de mi vida vivo

 

Encerramos nuestras almas en jaulas

Nos escondemos dentro de nuestros caparazones

Es difícil alimentar a aquellos que amas

Cuando no puedes perdonarte a ti mismo

 

Nota aquí que el foco de la canción no es acusar a otros de pecado, sino mirar interiormente. “Soy mi propia aflicción. Soy mi propio mal… la enfermedad soy yo mismo”. Esta es una canción acerca de la auto-reflexión.

En general, esto es algo muy duro de enfrentar para nosotros. No tenemos problema condenando los pecados de otros, y para que conste, esto es algo que los liberales y conservadores hacen de igual manera, solo con la diferencia acerca de lo que es “pecado”. Sin embargo, es duro para todos enfrentar nuestras propias falencias.

Queremos vernos como valiosos y buenos. De hecho, es realmente importante tener un sentido de auto-estima. Como padres queremos inculcar ese sentido de auto-estima en nuestros niños. Pero la realidad es que hacemos cosas que realmente nos dañan y dañan a aquellos que amamos. A veces se necesita un músico de rock para decir honestamente lo que muchos de nosotros tememos decir: “Hey, I’m a fuck-up” (Hey, soy una mierda). No lograremos perdonarnos hasta que podamos afrontar que hay cosas en nuestra vida que necesitan perdón.

Otra canción con una temática similar es The war inside:

 

Sí, es donde la guerra comienza

Debajo de la piel

Debajo de esas esperanzas y donde hemos estado

Cada batalla viene de la batalla interior

 

Soy la guerra en el interior

Soy la línea de batalla

Soy la creciente ola

Soy la guerra que lucho

 

No hay asesino como el orgullo

Ningún asesino como yo

Ningún asesino como el que se encuentra dentro

 

Miramos alrededor y pensamos que la guerra se encuentra en el exterior, pero en realidad está en el interior. Eso no significa que nuestras preocupaciones deben centrarse solamente sobre las luchas individuales, en lugar de las luchas de injusticia social. Significa que incluso en las luchas de injusticia social necesitamos comenzar echando un vistazo al interior. No hay asesino como el orgullo, ningún asesino como yo. Tendemos a ver la violencia de otros como malvada, pero nuestra violencia como heroica y buena. Ellos nos atacan, y nosotros nos defendemos. Por lo tanto, yo soy el bueno y ellos los chicos malos. Pero desde la perspectiva del otro yo soy el chico malo y ellos son los buenos. Así que todos nos justificamos a nosotros mismos. Es solo cuando miramos dentro y vemos al asesino en nosotros que podemos detener ese espiral.

Lo que es realmente clave aquí es que estas canciones no nacen de una necesidad de regurgitar la doctrina, sino que nacen de una honesta y vulnerable introspección. Cuando lees magnifica teología encontraras que proviene de la misma fuente de lucha personal. Eso es lo que encontramos en los escritos de Pablo, eso es lo que encontramos en los Salmos del rey David, eso es lo que encontramos en los escritos de Lutero. Cuando esto se conviene en doctrina esa pasión y lucha se pierde. Está bien para un erudito bíblico dar su interpretación sobre lo que Pablo dice, pero eso no es lo mismo que hacer teología, del mismo modo que un crítico de música no es lo mismo que un músico. Esto tiene un lugar legítimo, pero también necesitamos tener teología, y eso significa hablar con nuestra propia voz, no la de alguien más.

Aprender a tocar música no se trata de memorizar notas, se trata de dejar que esa música se meta bajo nuestra piel para poder encontrar nuestras propias notas para tocar. Hasta que aprendamos como hacer eso, no sabremos cómo hacer teología en lo absoluto. Solo cantaremos la canción de alguien más, y peor aún, a menudo la cantaremos sin alma, como algo técnicamente pulido, pero sin alma, interpretada por una de esas bandas de chicos ensambladas por un equipo de marketing, donde cada nota es perfecta, pero la música es tan vacía como un globo de cumpleaños.

Lutero habla desde el corazón. A veces su corazón es bastante feo y desordenado. También el mío. También el tuyo. Pero la teología realmente buena, así como el buen arte, proviene de ser capaz de mirar profundamente dentro de esa oscuridad, y si podemos mirar allí con amor, mucho mejor. Con eso en mente, concluiré con una canción del álbum Vice Verses llamada The original. Aquí quiero centrarme solo en una pequeña parte de la canción:

 

Así que dices que solo eres un alma perdida

Yo sé que eres mejor que eso

Libérate

No dejes que nadie intente tomar tu alma

Eres el original

 

Aquí, si vamos a adoptar la “doctrina Switchfoot”, estaríamos inclinados a pensar, basándonos en sus otras canciones, que deberíamos proclamar que somos un alma perdida, que somos la enfermedad interior. Pero ellos reconocen esto como una cínica defensa, como una manera de enmascarar nuestro dolor, como una manera de que no importe. Por lo tanto, Switchfoot nos llama en esto y nos dice: “Yo sé que eres mejor que eso, amigo”. Eres fracturado y hermoso. No te rindas. Eres el original, no dejes que alguien robe la canción de tu alma.

 

Fuente original:

http://www.therebelgod.com/2016/02/music-and-theology-part-4.html

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Derek Flood

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