¿Cómo puede una Biblia falible ser inspirada?

Desde hace algunos meses hemos estado haciendo mucho trabajo deconstructivo con la Biblia en mi blog, discutiendo cómo una incuestionable lectura de la escritura nos lleva a un montón de dolor. Esta es una conversación muy importante que debemos tener, una motivada por la compasión. Porque nos preocupamos por las personas y porque amamos la Biblia es que necesitamos confrontar la forma de leer que justifica tanto el daño como el mal. Sin embargo, aun así, es difícil. Tiene un precio porque, aun cuando creemos que estamos haciendo algo bueno, corta nuestras viejas creencias en el proceso, y eso significa que nos corta a nosotros. Después de hacer esta clase de arduo trabajo deconstructivo pudiera sentirse como si no quedara nada en lo que apoyarse.

Recientemente Brian McLaren comparó este proceso de deconstrucción con pelar una cebolla.

“Cada nueva concepción de Dios requiere necesariamente dudar o rechazar la concepción predominante acerca de Dios… Para muchos, ese proceso es como pelar una cebolla. Primero pierden fe en el dios creacionista de los seis días, luego en el dios que dictó la Biblia, después en el dios de la supremacía masculina, luego en el dios de la supremacía europea/occidental/colonialista, después en el dios anti-gay… eventualmente, cada capa de la cebolla es pelada y uno se queda con nada, salvo algunas lágrimas.

El temor de quedarse con nada lleva a muchas personas a un desesperado temor de cuestionar algo, lo que sería una buena definición de fundamentalismo… La pregunta, creo yo, es esta: ¿qué pasa luego de que pelas la cebolla y enfrentas la posibilidad de que no quede nada más?”

Con la Biblia en particular la pregunta que nos queda al final se reduce a esto: Después de despojarnos de la dañina incuestionable manera de leer la Biblia, ¿qué significa leer las Escrituras como las escrituras? Una vez que perdamos el enfoque “Dios dijo que lo resolvería”, ¿en qué sentido podemos decir que la Biblia es inspirada si eso no significa que todo lo que dice se debe seguir sin cuestionamiento? ¿Nos queda observarla únicamente como un “libro humano” o hay una forma de encontrar a Dios en ella, así como encontramos a Dios entre el desorden de nuestras destrozadas vidas y mundo?

Jesús dijo que la ley y los profetas se resumen en dos mandamientos: ama a Dios y ama a otros como a ti mismo. Eso no es solo un resumen, es el propio objetivo de la Escritura en sí:

La Biblia pretende guiarnos a amar a Dios, a los demás y a nosotros mismos.

Ese es el objetivo último y el propósito de la Biblia tal como Jesús lo veía. Si la estamos leyendo en un sentido que nos aleja del amor, entonces simplemente la estamos leyendo mal. Ese fue el error de los Fariseos, y continúa siendo el error de muchos cristianos hoy en día. Si vemos que nuestra interpretación está causando heridas, necesitamos prestar atención y tomar acciones correctivas.

Sin embargo, visto positivamente, el propósito de las Escrituras es conducirnos hacia el amor, y ya que Dios es amor, eso significa que primero y principalmente el propósito de las Escrituras es guiarnos a un encuentro con Dios. Por lo tanto, las Escrituras no están llamadas a ser nuestro maestro, más bien, están llamadas a cumplir el rol de nuestro sirviente que nos guía a amar a Dios, a los demás y a nosotros mismos.

Eso empieza con nuestra experiencia del amor de Dios y su gracia. Las Escrituras son un vehículo que nos conduce a una experiencia del amor de Dios que nos moldea, forma y transforma, haciéndonos completa y profundamente vivos, liberándonos. Ser amados así desborda en cada área de nuestras vidas mientras le mostramos a otros (incluidas las personas que no queremos o respetamos) el mismo amor y gracia que hemos conocido.

Aquí las Escrituras toman el rol del sirviente que nos trae a un encuentro con el Espíritu viviente de Dios. Actúan como una ventana hacia lo divino, como un vehículo que nos conduce a Cristo. No al Jesús en un libro, sino al Jesús resucitado y vivo que conocemos a través del Espíritu. En ese sentido la Biblia se convierte en un sacramento, o sea, se convierte en un medio para encontrarnos con lo divino.

Por lo tanto, las Escrituras no son “inspiradas” en el sentido que es un libro estático de leyes eternas que están más allá de las preguntas, sino que son inspiradas cuando son leídas por nosotros de tal manera que nos conducen al amor. Son inspiradas cuando se convierten en un sacramento guiándonos a un encuentro con lo divino, un encuentro con el Jesús resucitado, guiándonos a una transformadora y viviente relación con Dios.

La palabra “inspirada” literalmente significa “animada”… Eso es ser habitados por el Espíritu. Sin la chispa de la vida de Dios no tenemos vida. Del mismo modo, apartadas del Espíritu las Escrituras son simplemente letra muerta. Entonces la Biblia es inspirada… “animada por el (Santo) Espíritu” cuando aprendemos a leerla en una forma que nos lleva a conocer a aquel que es amor, que es verdadero, y que es el camino.

Así es como debe lucir un estudio devocional de las Escrituras, leer las Escrituras como escrituras. Esta es una verdadera lectura de los evangelios porque pone la mira en el evangelio, las buenas nuevas del reino de Dios impactando nuestras vidas, en ambos niveles, el personal y el social. Es una forma de leer la Biblia que mantiene a Dios en el centro, en vez de hacer central a un libro, o más ciertamente, hacer central nuestra interpretación de un libro.

Así que, si bien puede ser un proceso doloroso y aterrador dejar de leer la Biblia de la manera incuestionable Farisaica en la que muchos de nosotros crecimos como con leche materna, lo que ganamos (además de una fe plantada en humildad más que en certeza) es una manera de leer las Escrituras como un sacramento que puede llevarnos a un encuentro transformador con el Dios vivo que es amor.

 

Fuente original:

http://www.redletterchristians.org/can-fallible-bible-inspired/

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Derek Flood

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