Jesús y el imperio

Vamos a considerar dos enfoques de la Biblia, los cuales se encuentran en la Biblia.

El Enfoque del Antiguo Testamento

El enfoque del Antiguo Testamento es acerca de ser protegido, amado y cuidado. El mensaje de Moisés era que, en tanto siguieras la ley, estarías protegido y cuidado por el Proveedor, por cualquier medio necesario. Hay, por supuesto, debate dentro del AT acerca de esto. Muchos de los profetas afirman que la razón de que la gente sufriera hambre, enfermedad y los estragos de la guerra era debido a su infidelidad. Otros libros como Job o Salmos afirman que el sistema no funcionaba, ya que estaban siendo fieles y no estaban siendo protegidos. Por lo tanto, esos mismos Salmos claman por la retribución violenta de Dios, diciendo, en esencia: “¡Protégeme a mí, la víctima justa, y dale a los chicos malos lo que se merecen!”.

Ahora, quiero que notemos que esto no es simplemente una línea que se encuentra en el Antiguo Testamento. Es una que ha perdurado durante siglos en muchas culturas, y una que en gran medida todavía abrazamos hoy. Se podría decir que esta es nuestra narrativa nacional en Estados Unidos. La encontrarás repetida una y otra vez en nuestras películas y programas de televisión, y proclamada por nuestros políticos, tanto rojos como azules. El foco está en nosotros y nuestra seguridad, y si los “chicos malos” tienen que sufrir para que estemos seguros y felices, bueno, deben merecerlo.

El enfoque del Nuevo Testamento

Por el contrario, en lugar de centrarse en uno mismo -el enfoque en nuestra seguridad y bienestar- el enfoque del Nuevo Testamento está en los demás, y sobre todo en esos que estimamos como los menos merecedores, los de menor valor y menor moral. Especialmente cómo tratamos a nuestros enemigos, especialmente cómo tratamos los pecadores, sobre todo cómo tratamos a los “chicos malos”, revela cómo tratamos a Jesús.

En cierta medida, este enfoque en el cuidado de la viuda y el huérfano se puede encontrar entre los profetas del Antiguo Testamento, pero por lo general con la idea de que Dios destruirá violentamente a los opresores, protegiendo así a las víctimas, en lugar de afirmar, como lo hizo Jesús, que Dios es nuestro ejemplo de amor al enemigo. Aquí Jesús toma el mensaje de compasión comenzado por los profetas hacia un lugar al que nunca fueron.

Es decir, el NT es una respuesta al AT, actuando como una crítica-interior religiosa con la que el judaísmo tuvo una larga y saludable historia, un llamado de Jesús a la reforma de su fe judía, llevándola a un nivel más profundo, no centrada en el bienestar de un pueblo o nación frente a los demás, sino en un mensaje de redención para toda la gente.

La expresión de Pablo de esta buena noticia para todas las personas en el libro de Romanos puede resumirse así: Su audiencia religiosa, viéndose a sí mismos como víctimas, anhelaba ver a los chicos malos (los Gentiles) recibir la ira de Dios y el castigo retributivo. Este es el relato del Antiguo Testamento, y la atención se centra en vengar a las víctimas justas. El argumento de Pablo es que todos somos chicos malos, y por lo tanto lo que todos necesitamos es restauración en lugar de destrucción. La destrucción no es algo que debes desear a los demás, porque ya que todos somos igualmente culpables, estaríamos deseando eso para nosotros mismos. En cambio, lo que tenemos que desear a todos, incluyendo a nosotros mismos, es la restauración de Dios. Eso, argumenta Pablo, es la justicia de Dios, no una justicia de destrucción, sino una justicia de restauración. Eso es lo que Dios estaba haciendo en Cristo. Ese es el camino de la reconciliación. Ese es el evangelio.

Ahora, en este punto podríamos ser tentados a pensar que podríamos solo leer el Nuevo Testamento y desestimar el Viejo. En algunos aspectos, esto puede ser cierto. El NT eleva más las cosas que el AT, del modo en que 2.0 lo hace con 1.0.

Sin embargo, lo que es mucho más importante que lo que leemos es cómo lo leemos. Tenemos que aprender a leer con el enfoque social arraigado en la compasión que Jesús enseñó. Si lees el Nuevo Testamento con el enfoque en el yo, con el enfoque en siendo amado y siendo perdonado, en contraposición de tú perdonando y amando a los demás, puedes terminar perdiendo el punto entero del Nuevo Testamento.

A pesar de lo piadoso que pueda sonar, el foco de Jesús no se encuentra en mi salvación, mi perdón, o en siendo aceptado. Sí, todas esas cosas son importantes, pero soy amado para que, en lo sucesivo, pueda amar a los demás de la misma manera en que Jesús me ha amado. Mi perdón tiene que traducirse en el arrepentimiento de mi autoenfoque y en aprender a amar. Es de vital importancia que aprendamos a amarnos a nosotros mismos, pero no podemos quedarnos allí, y si lo hacemos, nos detenemos en un lugar donde todo sirve para justificar la violencia hacia los demás. Ese fue el error de Lutero y Agustín. Ha sido el error de mucha gente buena.

Lo que es crucial entender es que este enfoque en uno mismo no se trata de ser un pecador hedonista egoísta, en su corazón, se trata de un enfoque piadoso. Es un enfoque que se ve a sí mismo como bueno. Debido a este enfoque piadoso en el yo, los cristianos pueden leer el Nuevo Testamento y verlo centrado en la salvación personal, ignorando su foco central en el amor hacia el enemigo y la justicia social. Este enfoque piadoso en el yo lleva a la gente a leer el Nuevo Testamento de una manera que hace del cristianismo un capellán impotente frente al imperio, perdiendo de vista el radical desafío al imperio que se encuentra en el mensaje del reino de Dios de Jesús y en el mismo acto de la proclamación de Jesús como Señor (esto se aplica no sólo al imperio romano, sino también al imperio americano).

El llamado de Jesús es un llamado a desenfocarse (incluyendo el enfoque nacionalista de “nosotros” frente a “ellos” que caracteriza a gran parte del AT y que caracteriza la retórica nacional de nuestro país) y en su lugar adoptar un enfoque social relacional que vela especialmente por aquellos que amamos menos. Es un enfoque de compasión.

Si podemos leer el NT con ese enfoque social arraigado en la compasión, entonces nos encontraremos ante una fiesta. Sin embargo, es igualmente posible leer el NT con un pensamiento enfocado en el yo y en nosotros/ellos (hacia lo que naturalmente gravitamos) y perder el punto entero. Se terminan subrayando y destacando sólo las partes que son acerca de tu comodidad y seguridad, y saltando las duras partes que nos enseñan a caminar en la gracia, el perdón y amar como Jesús lo hizo.

Cuando pensamos que todo se trata de nosotros, es muy fácil justificar acciones hirientes como “daño colateral” en el camino a nuestra felicidad. He dicho que necesitamos aprender a leer el Antiguo Testamento como Jesús lo hizo, centrándonos en las partes que nos llaman a la compasión. Pero sobre todo necesitamos aprender a leer el Nuevo Testamento, y las palabras de Jesús, con el enfoque de Jesús, el cual es un enfoque relacional arraigado en la compasión. Tenemos que aprender a ver toda la vida a través de ese lente. No es tanto lo que lees, sino cómo lo lees. Señor, dame ojos para verme a mí mismo y a otros como lo hizo Jesús.

Permíteme terminar con una canción de una de mis bandas favoritas, Switchfoot, que hago como una oración:

 

Hasta que muera voy a cantar estas canciones

en las orillas de Babilonia

Aun buscando un hogar

en un mundo adonde pertenecer

 

Donde los débiles finalmente sean fuertes

Donde los justos corrijan los errores

Aun buscando un hogar

en un mundo adonde pertenecer

 

Se siente como que estamos a la espera, a la espera

Mientras que nuestros corazones se acaban rompiendo, rompiendo

Se siente como que hemos estado luchando contra la corriente

Quiero ver la tierra comenzar a sacudirse

Quiero ver una generación

finalmente despertando interiormente

 

Este cuerpo no es mío

Este mundo no es mío

Pero todavía puedo oír el sonido

de mi corazón latiendo

Así que vamos muchachos, díganlo en voz alta

 

En el último día cuando muera

quiero mantener mi cabeza en alto

Quiero decirte que he intentado

vivirlo como una canción

 

Y cuando llegue al otro lado

Quiero mirarte a los ojos

Y saber que he llegado

a un mundo donde pertenezco

A un mundo donde pertenezco

 

 

Fuente original:

http://www.therebelgod.com/2015/10/jesus-and-empire-two-ways-to-read-bible.html

Lidiando con la violencia de Dios en el Evangelio de Mateo (Parte 2)
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Derek Flood

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