Lidiando con la violencia de Dios en el Evangelio de Mateo (Parte 1)

Hay varios lugares en el Nuevo Testamento que parecen avalar la retribución violenta de Dios. Esto crea un conflicto con el camino de Jesús, el cual se centra en el amor al enemigo, la reconciliación, la restauración y el perdón. ¿Estamos llamados a amar como Jesús lo hizo, pero Dios no? ¿Cómo podemos darle sentido a esta aparente contradicción?

Esto es bastante difícil cuando aparece en libros del Nuevo Testamento como Apocalipsis, pero ¿qué pasa cuando lo vemos expresado en las palabras del mismo Jesús, registradas en los Evangelios? Considera este pasaje de Mateo 22, conocido como la parábola del banquete de bodas:

Tomando Jesús la palabra, les habló otra vez en parábolas, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a un rey que hizo un banquete de bodas para su hijo. Y envió a sus siervos a llamar a los que habían sido invitados a las bodas, pero no quisieron venir. De nuevo envió otros siervos, diciendo: Decid a los que han sido invitados: “Ved, ya he preparado mi banquete; he matado mis novillos y animales cebados, y todo está aparejado; venid a las bodas”. Pero ellos no hicieron caso y se fueron: uno a su campo, otro a sus negocios, y los demás, echando mano a los siervos, los maltrataron y los mataron.

¡El rey estaba furioso! Envió a sus soldados a que los asesinaran e hizo arder su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: “La boda está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. Id, por tanto, a las salidas de los caminos, e invitad a las bodas a cuantos encontréis”. Y aquellos siervos salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y el salón de bodas se llenó de comensales.

Pero cuando el rey entró a ver a los comensales, vio allí a uno que no estaba vestido con traje de boda, y le dijo: “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda?” Y él enmudeció. Entonces el rey dijo a los sirvientes: “Atadle las manos y los pies, y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes”. Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos. (Mateo 22:1-14)

Si vemos al rey de esta parábola como la representación de Dios, entonces vemos una imagen del violento juicio retributivo de Dios, tanto para la “ciudad” (probablemente una referencia a Jerusalén), “Entonces el rey se enfureció… destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad” (v7), como para aquel que no tenía el “traje de bodas”, “Atadle las manos y los pies, y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes”. (v14).

Ahora, vale la pena señalar que, en el relato de esta misma parábola, en Lucas, la violencia está totalmente ausente:

Cuando el siervo regresó, informó de todo esto a su señor. Entonces, enojado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los ciegos y los cojos.” Y el siervo dijo: “Señor, se ha hecho lo que ordenaste, y todavía hay lugar”. Entonces el señor dijo al siervo: “Sal a los caminos y por los cercados, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa”. “Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena”. (Lucas 14:16-24)

La frase “llanto y el crujir de dientes” atribuida a Jesús arriba en el relato de la parábola de Mateo, es una frase que se encuentra a menudo en ese Evangelio (Mateo 8:12; 13:42, 50; 22:13; 24:51; 25:30). No se encuentra en Marcos o en Juan, y sólo una vez en Lucas:

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y Él les dijo: Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. Después que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, y vosotros, estando fuera, comencéis a llamar a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”, Él respondiendo, os dirá: “No sé de dónde sois”. Entonces comenzaréis a decir: “Comimos y bebimos en tu presencia, y enseñaste en nuestras calles”; y Él dirá: “Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí, todos los que hacéis iniquidad.” Allí será el llanto y el crujir de dientes cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros echados fuera. Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Y he aquí, hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos. (Lucas 13:23-30)

Nota arriba que no sólo tenemos la frase “llanto y el crujir de dientes” sino también una referencia a una “mesa en el reino de Dios”. ¿Es posible que Mateo haya fusionado estas dos historias de Lucas en su versión de la parábola del banquete de bodas?

Los estudiosos tienen un montón de teorías sobre las fuentes de los evangelios sinópticos y sobre cómo explicar sus paralelismos y diferencias, pero una cosa es clara: no se trata de algo como una cita directa de Jesús. En los Evangelios, siempre vemos a Jesús representado por el autor del Evangelio en particular.

Eso significa que Jesús podría ser desligado de tener una imagen violenta de Dios. Uno puede argumentar fuertemente que Mateo ha añadido las partes de las imágenes violentas del juicio de Dios a las historias de Jesús. Aun así, nos quedamos con la dura realidad de que al menos algunos de los escritores del Nuevo Testamento parecen respaldar una imagen violenta de Dios, mientras que al mismo tiempo mantienen que nosotros, como seres humanos, debemos practicar la no violencia, el perdón y el amor al enemigo.

Se dice que tenemos cuatro relatos del Evangelio, no sólo uno. El objetivo parece haber sido una imagen más rica a través de una diversidad de perspectivas, más que un intento de encontrar la perspectiva correcta. Mateo, en contraste con los otros evangelios, tiende a centrarse en la retribución violenta de Dios. Al mismo tiempo, el Evangelio de Mateo también se centra en nuestra vida de perdón radical y amor al enemigo. ¡El Sermón del Monte es del Evangelio de Mateo!

Esa es la parte más difícil: Sería fácil si pudiéramos simplemente escribir de un autor en particular, diciendo: “No me gusta Pablo” o “No me gusta Mateo”. Pero ¿qué hacemos cuando nos encontramos con algunas partes de lo que han escrito tan increíbles y maravillosas, y otras partes perturbadoras e incorrectas? Eso es exactamente lo que experimento cuando leo Mateo. Encuentro cosas en el Evangelio de Mateo que son realmente preocupantes y parecen estar en conflicto con la visión de Dios en Jesús que he abrazado, y al mismo tiempo encuentro algunas de las mejores imágenes del amor cristiano en ese mismo libro.

Asimismo, no creo que podamos explicar estos pasajes violentos en el Evangelio de Mateo a la distancia. De una lectura honesta del texto, debo concluir que Mateo no veía ningún problema con la imagen violenta del juicio de Dios que estaba pintando. De hecho, Mateo parece saborear la imaginería violenta. Es presentado como bueno, justo, correcto e incluso como una fuente de consuelo, sabiendo que Dios les “pagará” a los que te han herido. Entiendo que nos inclinemos hacia querer venganza cuando hemos sido heridos, pero aún sigo pensando que no está a la altura de la visión de Jesús… la que encuentro en el Sermón del Monte en Mateo (!).

Ten en cuenta aquí que no estoy ni tomando un enfoque típico conservador, ni un enfoque típico liberal de la interpretación bíblica.

Un enfoque típico conservador sería explicar cómo la violencia de Dios es buena. Un enfoque típico liberal sería explicar cómo hemos leído mal el texto, y que en realidad no avala la violencia de Dios. En vez, estoy tomando un enfoque diferente que reconoce que el autor está, en efecto, presentando la violencia de Dios como buena, pero que no está de acuerdo con la opinión del autor. Eso es más difícil de hacer. El enfoque conservador se basa en una interpretación autoritaria. El enfoque liberal en realidad también, trata de argumentar que estamos leyendo mal, pero aun así asume que el texto es perfecto, mientras lo podamos leer bien. Por tanto, todavía es un enfoque autoritario, y me parece que todos los enfoques autoritarios son moralmente poco saludables porque estancan nuestro desarrollo moral. Por lo tanto, insisto en que tenemos que aprender a deliberar moralmente. Está bien estar en desacuerdo con lo que leemos, y de hecho todos hacemos esto. De hecho, a menos que nos hagamos preguntas, buscando entender, no podemos aprender o crecer. Así que la pregunta es ¿cómo podemos hacer eso con fidelidad?

Mi opinión sobre Mateo es que él ve a la violencia de Dios como buena, y creo que la comprensión de Mateo acerca de Dios es escasa. Eso no quiere decir que no me guste el Evangelio de Mateo. De hecho, me encanta. Aprecio mucho el abordaje de Mateo sobre cómo debemos vivir como seguidores de Jesús. He crecido en Cristo enormemente a causa de él. Todavía lo miro mientras sigo intentando vivir en ese camino de Jesús. Pero cuanto más aprendo a caminar en él, menos me relaciono con la imagen violenta de Dios que también encuentro en Mateo. Siento que mi caminar me ha llevado más allá de esta comprensión de Dios, y a medida que mi comprensión de cómo los seres humanos deben vivir se ha alineado cada vez más con Jesús, mi entendimiento de Dios también ha cambiado para igualmente alinearse más y más con Jesús, llevándome más allá de la visión de Dios que Mateo presenta.

Entonces, ¿cómo puedo lidiar con eso? ¿Puedo aceptar algunas cosas en Mateo y rechazar otras? Si es así, ¿cómo puedo saber que rechazar y que abrazar? ¿Sobre qué base puedo hacer esa decisión, que separa el “trigo de la paja”?, por así decirlo.

¿Es esto “seleccionar”? Sí, lo es. Como he sostenido, es absolutamente necesario seleccionar. No es posible leer la Biblia moralmente sin discernimiento moral. Leer la Biblia y no seleccionar es leer inmoralmente. Seleccionar es una señal de madurez moral que debemos desarrollar a medida que crecemos moralmente. Así que no hay duda de si debemos seleccionar. Dejar de hacer esto nos llevará hacia una lectura inmoral, y hacia una inmoral y dañina aplicación. La única pregunta es: ¿cómo podemos seleccionar bien? ¿Cómo podemos elegir fielmente?

 

Fuente original:

http://www.therebelgod.com/2015/10/wrestling-with-gods-violence-in.html

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Derek Flood

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