El libro de Apocalipsis

Cuando era niño y crecía en la iglesia, no siempre me entretenía el sermón. En esas ocasiones sacaba la Biblia y comenzaba a leer. Y siempre iba al mismo lugar -al final de la Biblia, al misterioso libro de Apocalipsis-. Estaba fascinado con sus monstruos y batallas, sus ángeles y demonios, y con las visiones del cielo y el infierno que desfilan a través de las páginas de la última entrega de la Escritura cristiana. Al igual que muchos otros, asumía que estaba leyendo algún tipo de código no descifrado sobre el fin de los tiempos. Pensaba que Apocalipsis era una velada predicción de los acontecimientos geopolíticos de finales del siglo XX.

Pero estaba equivocado.

El libro de Apocalipsis fue escrito alrededor del final del siglo I, y es una crítica profética del Imperio romano. Es una audaz proclamación de que Jesucristo es el nuevo emperador del mundo. Apocalipsis es una salvaje y creativa representación del conflicto entre el bestial Imperio romano y el pacífico reinado del Cordero de Dios. Lo que predice es el eventual triunfo del reino de Cristo. Y lo hace usando un género de comedia macabra: monstruos horribles siendo finalmente conquistados por un pequeño Cordero, un Cordero sacrificado que vive de nuevo. Así es como Juan el Revelador habla del triunfo de Jesús sobre el Imperio romano y sobre todos los imperios bestiales por venir.

Debemos recordar que todo en Apocalipsis es contado en un lenguaje simbólico. Desde el Cordero de siete ojos y el dragón de siete cabezas hasta el lago ardiente y la ciudad enjoyada, todo está encerrado en símbolos. Pero estos símbolos apuntan a realidades gloriosas y terribles. Uno de nuestros desafíos es que estamos a 2000 años del origen de estos símbolos. Hoy, si vemos una caricatura de un burro y un elefante usando guantes de boxeo [una referencia al partido demócrata y al republicano], reconocemos que es un comentario cómico sobre la política estadounidense. Pero probablemente sea difícil para alguien, dos mil años en el futuro, discernir este significado político. Así que ten en cuenta que la mayoría de las imágenes monstruosas de Apocalipsis son símbolos para el mal cósmico trabajando a través del Imperio romano.

Pero lo más importante es recordar lo que es Apocalipsis, y lo que no es. No es un periódico codificado que predice eventos geopolíticos del siglo XXI. Es una gloriosa revelación del triunfo de Jesucristo. El reino de Jesús el cordero trae una alternativa salvadora a los bestiales imperios del mundo. Apocalipsis no anticipa el fin de la buena creación de Dios, anticipa el fin del imperio violento.

Juan confesó que Jesús era el Señor y César no lo era, por lo que fue exiliado a la prisión de la isla de Patmos. De esa profunda fe se derramaron todo tipo de imágenes creativas para comunicar esta gloriosa realidad: «El mundo ahora se ha convertido en el Reino de nuestro Señor y de su Cristo y él reinará por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 11:15). ¡Esta es la gran revelación de Apocalipsis!

 

Fuente original:

The Book of Revelation

¿Deconstrucción o restauración?
La guerra del cordero
Brian Zahnd

Acerca de Brian Zahnd

Fundador y Pastor de Word of Life Church

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