El miedo y la deconstrucción de nuestras creencias

Cuando crecía, estaba fascinado con el arca de Noé. Me encantaban los animales. Me encantaban las historias de la Biblia. Mi papá leía muchos libros sobre el arca de Noé y otros intereses arqueológicos alrededor del Antiguo Testamento. Recuerdo leer “Chariots of the Gods” [Recuerdos del futuro] y ver documentales sobre todas estas curiosidades arqueológicas e históricas. Incluso escuché historias como “Ballena capturada fuera de la costa de Groenlandia con un hombre aún vivo después de 2 días”. Estas historias corroboraron mi creencia en las historias del Antiguo Testamento. También leí sobre cómo los huesos de dinosaurio eran un engaño. O cómo los dinosaurios habían sido asesinados por el Diluvio. Estaba muy interesado en este tipo de cosas. Además, vivía en una cultura religiosa que apoyaba y promovía estas creencias.

Un verano, mi mamá, mi papá y el resto de nosotros cinco nos metimos en una camioneta y conduje desde Toronto a Los Ángeles para ver a la familia de mi papá. En el camino paramos en el Gran Cañón. En un día caminé desde el borde hasta el río Colorado y volví a subir. En el camino me mostraron las líneas en la roca hasta donde la inundación de Noé se había elevado, lo que explicaba por qué había fósiles de mar en la roca en estos altos niveles tan lejos del mar. Todo tenía sentido para mí y hacía que mi creencia en la Biblia fuera aún más segura.

En todas partes encontraba pruebas para mis creencias bíblicas.

Luego en algún momento de mi adolescencia leí un libro que decía que la ballena de Jonás no era una ballena, sino un pez. ¡Fue tragado por un gran pez! Por supuesto, era la literalidad bíblica la que empujaba esta teoría porque decía “gran pez”, no “gran mamífero2… así que tenía que ser un pez… como quizás un enorme tiburón. Bueno, eso no tenía sentido para mí. Aparentemente, podía imaginar que un hombre pudiera vivir dentro de un mamífero que respirara oxígeno que salía a la superficie para buscar aire, pero no dentro de un pez. Eso no tenía ningún sentido.

¡Maldita ciencia!

Luego en la universidad, cuando aprendí sobre los evangelios sinópticos y cómo eran radicalmente diferentes unos de otros y Juan radicalmente diferente de todos ellos… las cosas realmente comenzaron a sacudirse y agitarse. ¿¡Espera un momento!? Y las numerosas teorías ofrecidas bordeaban lo ridículo.

Pero nunca podría decir eso.

Luego en el seminario leí El silencio de Jesús de James Beech y toda mi creencia en la Biblia como la palabra inerrante de Dios se desmoronó para siempre. Fue uno de los momentos más aterradores de mi viaje de fe.

En cada uno de estos momentos recuerdo los fríos dedos del miedo alrededor de mi mente. Ahora que lo pienso, sé por qué estas fueron horribles experiencias. Fue porque tenía miedo del miedo. ¡El temor es aterrador! Se siente como el suelo se desmorona bajo nuestros pies.

Pero, ¿qué era lo que estaba pasando? Creo que estaba tratando de proteger algo que era importante para mí. En cada caso se trataba de que la Biblia era exacta e históricamente verdadera, y esto era un escudo para mis creencias y por lo tanto un apoyo para mi fe. Mi temor era que, si se eliminaba la verdad histórica, entonces esto amenazaría mis creencias y minaría mi fe.

Lo que encontré fue que, cuando dejé ir las cosas que ya no eran verdad, lo realmente verdadero todavía permanecía. He llegado a aprender que lo más central, importante y verdadero para mí no necesita mentiras para protegerlo.

Extraño, ¿no? Se necesita tanto esfuerzo, tanta ansiedad, para sostener tantas pequeñas mentiras con el fin de proteger nuestra mentira central más grande.

Solía ceder mi propia independencia y permitir que otros me dijeran, con sus historias, lo que era verdad. En cambio, he aprendido a respetar mis propias conclusiones sobre lo que es verdad y contrastar todas las historias con eso. Ahora respeto la Biblia, sus historias e ideas mucho más de lo que solía hacerlo porque la respeto como es, no como yo quiero o necesito que sea.

Es una manera más saludable y más feliz de vivir.

Y sin miedo.

Fuente original:

https://www.nakedpastorstore.com/blogs/news/fear-and-the-deconstruction-of-our-beliefs/

El dolor de dejar ir las creencias
La deconstrucción y tu Biblia increíble
David Hayward

Acerca de David Hayward

Ilustrador, Autor.

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2 comentarios sobre “El miedo y la deconstrucción de nuestras creencias”

  1. Ha de ser muy triste vivir? Una vida como la tuya, no creo que tuvieras fe nunca, la fe no tiene su fundamento en el Arca de Noé ni en la existencia de dinosaurios, tampoco en cuestionamientos de un Dios que nunca conociste, que vacía y falta del amor de Dios es tu vida, no transmitas esa vida a otras personas con tus escritos árido, al final del día, tu sabes que te vas a encontrar con ese Dios que tanto odias, que te hizo El,para que expreses de El como lo haces, te dejo este versículo, porque de tal manera amo Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito para que todo aquel que en ni El crea no se pierda más tenga vida eterna,. Esta verdad nadie la puede deconstruir.

  2. Muchas cosas que mencionas a muchos nos impactó también mientras crecíamos. Me identifico mucho con tu escrito tan sincero. Mi creencia es más en Jesús, como representante fiel y real de Dios en la tierra, que en las historias bíblicas o en la biblia. También, como tú respeto la biblia y ahora me enfocó más en entender el mensaje de Jesús, en las palabras que dan aliento y el la guía que tengo sobre mi vida para ser uno con Dios. Lo demás para mi es demás. No importa lo que dijo Pablo- aunque sus escritos ayuden a entender ciertas cosas- si no cómo experimento a Jesús en mi vida y camino en el.

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