La razón de por qué la gente pierde el punto de la historia del Buen Samaritano

Echemos un vistazo a una historia familiar de la Biblia, ¿de acuerdo? ¿Qué hay de la historia sobre el buen samaritano? Porque todo el mundo conoce esa. Es sobre la importancia de ayudar a las personas que están en problemas, ¿verdad?

podrías hacer que se trate de eso. Y eso podría ser útil. Pero te estarías perdiendo el punto de la historia. La mayoría de la gente se pierde por completo el punto de la historia.

He aquí el porqué: Jesús cuenta esta historia (está en Lucas 10) en respuesta a una pregunta. Y cuanto más se entiende la pregunta, más se puede ver cuán brillante y provocativa es la historia.

La pregunta es formulada por un abogado que quiere saber: ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?

Un par de verdades acerca de esta pregunta que este abogado pregunta:

En primer lugar, el abogado no quiere saber. Él ya tiene una opinión. Eso es lo que los abogados (lo cual significa experto en la ley) hacían en el primer siglo: tenían opiniones sobre las escrituras que pasaban horas discutiendo. O más realísticamente, debatiendo. Este hombre no es nuevo en el juego, él es uno de la élite, un miembro de larga data de la institución religiosa. Es importante tener en cuenta que a lo que sea que Jesús dijese, este hombre iba a tener algo que decir en respuesta.

En segundo lugar, cuando el abogado le pregunta acerca de la vida eterna, no está preguntando acerca de la vida después de la muerte. Lo que sucedía cuando uno moría, no era algo sobre lo que la gente en los días de Jesús hablara mucho, y no fue algo que Jesús haya enseñado en lo absoluto. En el mundo del primer siglo que Jesús habitó, la atención se centró en esta vida, en este tiempo, aquí y ahora. No en la vida después de la muerte, sino en la vida antes de la muerte. Así que cuando tenías la oportunidad de interactuar con un gran maestro espiritual o un rabino, esa era una de las primeras preguntas que harías, ¿Cómo hago para tener una mayor/mejor/más completa vida en este momento?

Vida eterna era una frase que la gente usaba para describir una calidad de vida, del tipo que viene de vivir en armonía, paz y conexión con Dios.

Jesús, por supuesto, como un buen rabino judío responde preguntándole al hombre que es lo que enseña la Torá. Jesús responde de esta manera porque en el mundo judío del primer siglo en el que Jesús vivió y se movió, la respuesta a cómo tenías la mejor, más completa, plena y vibrante vida, se creía que estaba en la Torá (que son los primeros cinco libros de las Escrituras Hebreas. Génesis, Éxodo, etc….). ¿Cómo te enseña a vivir?

El abogado no se sorprendió en lo absoluto por la pregunta de Jesús a su pregunta,

hagamos una pausa aquí y notemos que Jesús respondió a su pregunta con otra pregunta. Esto, una vez más, no era en lo absoluto inusual para su época. A Jesús se le hacen un montón de preguntas en los evangelios, y responde a casi todas ellas con… una pregunta,

él no se sorprende porque la vida giraba en torno a la Torá, por lo que la respuesta de Jesús (que en realidad es una pregunta) es cómo él habría esperado que respondiese. El abogado entonces cita Deuteronomio y Levítico sobre cómo amar a Dios y amar al prójimo son las cosas más importantes que puedes hacer, esas eran la forma en que entrabas en este particular tipo de vida que ellos llamaban la vida eterna.

Jesús entonces le dice: Eso es genial.

Bueno, no exactamente. Pero bastante cerca. Jesús responde: Has respondido correctamente; haz eso y vivirás.

Lo cual es el final del intercambio, ¿no?
¿Qué más hay que hablar?

El abogado hace una pregunta, Jesús le hace una pregunta acerca de su pregunta, él responde a la pregunta acerca de su pregunta, Jesús le dice que lo hizo bien. Conversación terminada.

Excepto que no lo está.
(Por cierto, ni siquiera llegamos a la parte del Buen Samaritano todavía y ya puedes oler que algo está pasando, ¿no…?).

Otro paréntesis, sólo para no perder la costumbre:

(Cuando la gente dice que la Biblia es aburrida, yo siempre sé que dicen eso porque en realidad no la leyeron. Porque si realmente la leyeran y entraran en las historias, a la profundidad, al fondo, el contexto, a las insinuaciones y la hipérbole, la única cosa que no sería es aburrida…).

Pero la conversación no ha terminado, porque el texto dice:

Pero queriendo justificarse a sí mismo, el abogado le preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

Ohhhhhhhhhh. Interesante… ¡el tipo tenía un plan todo el tiempo! Se trataba de una puesta en escena. Toda esa pregunta, la respuesta, el amar a tu prójimo, bla, bla, bla, ¡todo era un montaje! El abogado tiene un problema con Jesús, él no está de acuerdo con Jesús, y su cuestionamiento era para llegar al punto de conflicto. Lo cual tiene que ver con quién es tu prójimo. Es como si él dijese:

Sí sí sí, podemos leer la Torá todo el día y estar de acuerdo en que amar al prójimo es la forma de obtener la vida eterna, pero ambos sabemos que tú y yo Jesús, ni siquiera estamos de acuerdo sobre quien es nuestro prójimo…

Entonces, en ese momento Jesús se lanza a una historia sobre un hombre que iba de Jerusalén a Jericó, que fue golpeado y abandonado al lado de la carretera. Un sacerdote viene y pasa por el otro lado,

detengámonos ahí.
Es gracioso.
La carretera entre estas dos ciudades era un sendero de unos pocos pies de ancho. Con un acantilado. Jesús está siendo gracioso aquí porque no había ningún otro lado.

A continuación, un levita llega y hace lo mismo.

El sacerdote y el levita son los malos, ¿no?

Nop. El hombre al lado de la carretera ha sido golpeado, ¿no? Lo que significa que esta ensangrentado, ¿correcto? Y de acuerdo a la Torá si tienes contacto con la sangre de otra persona serías considerado ceremonialmente impuro, ¿correcto? Y si eres un sacerdote o un levita, para servir a tu pueblo, para ser fiel a tu Dios, para contribuir con tu parte a la comunidad, sólo puedes hacer eso si permaneces ceremonialmente limpio, ¿correcto? Así que cuando se encuentran con el hombre, cada uno tiene que tomar una decisión

¿Puedo ayudar a este hombre y en el proceso hacerme inmundo, lo que significa que no podré servir por un período de tiempo?

¿Me sigues? Cualquier narración de esta historia que los haga ver como los chicos malos pierde el punto. A lo cual estamos a punto de llegar…

Entonces, un tercer tipo aparece. Hagamos una pausa por un minuto y señalemos que hubiese sido lógico que la tercera persona que entonces ayuda al herido fuese un abogado. Entonces Jesús habría demostrado su punto al abogado acerca de cómo tu vecino es cualquier persona con la que te cruces que esté en necesidad. Que es la forma en que mucha gente cuenta esta historia.

Lo cual pierde completamente el punto.

No es un abogado el que se presenta, es un… prepárate… samaritano. Y los maestros de la ley y los abogados odiaban a los samaritanos. Este es el último personaje que el abogado habría esperado que apareciese en la historia. Los samaritanos eran los Talibanes/Pedófilos/Pateadoresdecachorritos de la época. Este odio nació generaciones atrás y corrió muy, muy profundo. Pero en esta historia que Jesús cuenta, el samaritano ayuda al hombre.

Esta historia habría sido casi imposible de escuchar para el abogado. ¿Un buen samaritano? En nuestros días cuando la gente utiliza la frase Buen Samaritano se dice sin asco, ironía o más que nada incredulidad. No es un oxímoron (un absurdo) ahora. Lo fue entonces. Un buen samaritano era imposible. No existía en sus mentes. Jesús entonces termina esta historia en la que un samaritano es el héroe y le pregunta al abogado:

¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo del hombre que cayó en manos de los ladrones?

¡Boom! ¿Ves cuan increíblemente brillante, inteligente y subversivo es aquí Jesús? Por favor, dime que lo ves, porque todo empezó con el abogado preguntándole a Jesús una pregunta capciosa, ¿no? Y entonces, ¿qué hace Jesús? Él le cuenta una historia que parece un paseo por la maleza, entonces un personaje chocante entra en la historia y termina siendo el héroe, luego Jesús gira la mesa del abogado y pregunta:
¿Quién fue el prójimo?

La respuesta es el samaritano, ¿verdad? Sí, eso es correcto.

Pero, ¿cómo responde el abogado?

El que tuvo compasión de él.

Oh hombre. El abogado no puede ni siquiera decir la palabra samaritano. Hasta allí llega su odio. Ni siquiera puede decir la palabra.

¿Alguna vez has notado cómo a menudo la gente se refiere a la persona con la que solía estar casada como su ex? ¿Cómo rara vez se oye que realmente dicen el nombre de la persona? Los nombres nos conectan. Los nombres nos unen. Los nombres crean intimidad. Se siente terrible olvidar el nombre de alguien, ¿no es así?

Pero este abogado, ni siquiera puede responder a la pregunta de Jesús diciendo el nombre. Simplemente responde el que…
Ese es tu prójimo.
Ese es a quién estás llamado a amar.
Ahí es donde se encuentra la vida eterna.
En el amor al prójimo, el que odias, el que más desprecias, el que desearías que no existiese, el que cuyo nombre ni siquiera puedes decir.

Ahora, obviamente evitamos a algunas personas. Con algunas personas tenemos límites. Algunas personas son tan tóxicas, peligrosas y dañinas, algunas personas nos han hecho tanto daño que tenemos que mantener nuestra distancia. Los amamos desde la distancia. Todo eso es parte de una vida saludable. Pero incluso luego, perdonamos a fin de que el odio y la amargura no nos coman vivos.

¿Ves por qué empecé hablando del punto de la historia? Puede que sea sobre la asistencia en el camino, lo cual está bien, y tal vez incluso útil, pero Jesús nos llama a algo mucho más grande, más alto, más profundo y trascendente. Jesús llama al hombre a amar como Dios ama. Lo que significa a todo el mundo. Incluso aquellos que más odias. Jesús desafía al hombre a extender el amor divino a aquellos que son más difíciles de amar. Ahí es donde se encuentra. Esa es la respuesta a la pregunta. Ahí es donde la vida eterna está.

Tú y el final de ti mismo
Capítulo final
Rob Bell

Acerca de Rob Bell

Autor, Conferencista.

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Un comentario sobre “La razón de por qué la gente pierde el punto de la historia del Buen Samaritano”

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