Usa la camisa

Estamos en una buena racha aquí…

Mateo 22: 1-14. ¿Cuál es el punto? Esto parece amenazante. Los invitados originales se negaron a venir, por lo que el rey «destruye» a algunos de ellos y a sus ciudades. Entonces el rey invita a todos los demás a la boda, sin importar quiénes sean, gente buena y mala. ¿Pero entonces se encuentra con el tipo que lleva la desubicada camisa hawaiana a la boda y lo arroja a la oscuridad total? ¿Por mal gusto? ¿Luego entonces dice «muchos son los llamados, mas pocos los escogidos»? No culpo a la gente por no querer salir con este chico.

Síp, esa parábola es extraña. Especialmente la parte sobre la desubicada camisa hawaiana. (¿Qué traducción estás leyendo? Jajá).

Cuatro pensamientos: uno sobre las fiestas, uno acerca de lo que Jesús está haciendo, uno sobre la política del mundo del primer siglo de Jesús, y uno sobre las camisas.

En primer lugar, las fiestas. El telón de fondo de esta parábola es un banquete de bodas. Eso es lo que impulsa a la historia. La generosidad del rey. Es importante tener en cuenta que una y otra vez cuando Jesús habla de lo que Dios está haciendo en el mundo, la metáfora que elige es la de una fiesta. Un festín, un banquete, una celebración que dura varios días. Invitación, entonces, es lo que está ocurriendo. Las personas están siendo invitadas a esta fiesta. Debemos notar aquí, que una celebración de boda no era una idea nueva: los diez mandamientos fueron vistos como un pacto de bodas entre Dios e Israel. Amor, unión, consumación, votos, fiestas, comida, música, celebración; estas son las imágenes a las que los escritores de las Escrituras vuelven una y otra vez para describir lo que Dios está haciendo en el mundo. Si alguien te preguntara cual es uno de los temas centrales de la Biblia, ¿es así como responderías? ¿Que Dios está organizando una fiesta y todo el mundo está invitado?

En segundo lugar, lo que Jesús está haciendo. En esta sección de Mateo, Jesús está hablando a los líderes religiosos que quieren arrestarlo. Ten en cuenta que al final del capítulo 21, los líderes religiosos se dan cuenta de que estas parábolas que él ha estado contando son sobre ellos y sus duros corazones. Están comenzando a darse cuenta de cuan realmente subversivo es su mensaje, y no les gusta. Esto es importante de tener en cuenta, porque cuando Jesús cuenta estas parábolas (la del principio del capítulo 22 es la tercera en la fila) ellas se tratan de estos líderes. Ellos son los que rechazan a Jesús, los que en la historia rechazan la invitación. Y a las personas sordas, por lo general, les tienes que gritar. Lo que nos lleva a un tercer punto…

Política. Es fácil leer esta parábola y asumir que Jesús está enseñando algo sobre la naturaleza violenta y destructiva de Dios, de quien se asume de forma natural que es el personaje del rey en la historia. Pero hay contexto aquí. Mucha gente en los días de Jesús era incitada a rebelarse contra el Imperio Romano de formas violentas y destructivas. Hubo una serie de movimientos que instaban a la gente a unirse a la causa y tomar las armas contra Roma. Jesús seguía insistiendo en que si se tomaban las espadas y se rebelaban contra Roma esta los aplastaría. Jesús quería que su pueblo sepa que había otra manera de ser Israel, aquella que implicaba la no violencia, la generosidad y el amor al enemigo. Pero algunos de ellos no lo captaban. Sus advertencias en esta y otras parábolas son sobre las reales consecuencias mundiales de rebelarse contra Roma. Al rechazar a Jesús estaban trayendo su propia destrucción. Sí, quiere salvarlos, pero la salvación tiene un margen muy realista en ella: Él quiere salvarlos de la ira de Roma sobre sí mismos. Lo que por supuesto ocurrió, más o menos una generación después de Jesús. Su pueblo se levantó y se rebeló y Roma los aplastó, destruyendo el templo y a todo en él. Sus advertencias resultaron ser ciertas. (Para llevar este punto más lejos, recuerda que el evangelio de Mateo habría sido compilado y difundido después de la destrucción de Jerusalén hecha por los romanos, haciendo sus advertencias aún más conmovedoras).

¿Puedes ver cómo de esta manera la gente pierde fácilmente el punto de una parábola? Tornarla acerca de Dios destruyendo algún día a la gente es perder la muy real y apremiante posibilidad de que en la época de Jesús su tribu perdería su vocación y llegaría a ser violentamente derrotada por Roma. Él estaba tratando de salvarlos de eso

Lo que nos lleva a la parte de la ropa. El rey finalmente llega a la fiesta, y se da cuenta que:

allí había un hombre que no estaba vestido con el traje de boda. “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin el traje de boda?” le dijo. El hombre se quedó callado.

Así que el rey lo echa. Lo cual parece aleatorio, pero en realidad es muy significativo. Algunos dicen que era tradición que la persona que hacia la fiesta proporcionara la ropa para que todo el mundo vistiera como un regalo. No aceptar este regalo y no vestir estas ropas era grosero y ofensivo, como mínimo. Así que no es que el rey está echando al azar a la gente por algo tan trivial como lo que están o no están usando, es que este invitado no puede reunir la energía para pagar ni siquiera con un poco de respeto todos los tipos de problemas que le causan al anfitrión organizar una fiesta. No es trivial en lo absoluto, dada la historia que Jesús cuenta. Él apunta este detalle en particular a los líderes religiosos que están de pie frente a él. Ellos insisten en que ellos son los guardianes de Dios, pero no tienen el menor interés en escuchar lo que Jesús tiene que decir acerca de lo nuevo que Dios está haciendo a través de él. La brillantez de la historia es que Jesús termina con este pequeño detalle, esencialmente les dice:

Han perdido tanto el rumbo que ni siquiera se dan cuenta…

¿El mensaje para nosotros? Puedes resistirte a la invitación. Puedes elegir la destrucción. Puedes elegir ser miserable. Puedes optar por crear tu propio infierno aquí y ahora. Puedes ser mezquino, egoísta, mediocre y codicioso. Puedes rechazar la invitación a la fiesta.

Pero la fiesta rugirá de todos modos. Sin ti. Esta es la razón por la que un montón que hablan sobre el amor de Dios pueden sonar fofos después de un tiempo si no incluyen los muy reales recordatorios de elegir la vida, el amor, la alegría, la paz, la entrega y la generosidad. Nuestras elecciones son importantes. Nuestro comportamiento importa. Nuestras intenciones son importantes. Nuestras creencias acerca de lo que somos y lo que estamos haciendo aquí importa. Dios está organizando una fiesta, y todos estamos invitados.

Con la espada en vano
¿Alguna vez has leído la Biblia y pensado “Debe haber algún trasfondo que me estoy perdiendo aquí”?
Rob Bell

Acerca de Rob Bell

Autor, Conferencista.

Ver todas las entradas de Rob Bell →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *